Clamar al Espíritu también pone en marcha mi fe, porque solamente creyendo se puede pedir por cuestiones materiales pero que pueden tener consecuencias espirituales. Clamar intercediendo por otras personas, pone en marcha la Fe! Diego Acosta – DEVOCIONAL
Uno de los riesgos de estos tiempos es decir
lo que se quiere escuchar ignorando de que no estamos para agradar sino para decir la Verdad. Es más fácil utilizar palabras seductoras que hablar lo que nos dejó Jesús como Mandato. Diego Acosta – DEVOCIONAL
La idea de ser utilizado por otra persona, no resulta ni atractiva ni tampoco muy aceptable. Desde la perspectiva del mundo esta cuestión se podría hasta considerar ofensiva.
En el plano material en el que se mueve la sociedad, resulta comprensible que cada uno trate de hacerse su camino y desde luego trate de que nadie esté por encima, ni siquiera en sentido figurado.
Estas conclusiones siempre me resultaron apropiadas, cuando yo también estaba en el mundo. Pero ahora, que mi vida ha cambiado no le encuentro sentido, porque siempre habrá alguien más poderoso sobre la vida de cada uno.
Por esto me alegro de poder ser instrumento de Dios, cumpliendo el Propósito que ÉL tiene para mí, que es único y personal, así como todos fuimos Creados diferentes.
Ser instrumento del Eterno, es una forma de agradecer todo lo que ha hecho por mí y lo que hará. Esa tranquilidad de saber que ÉL siempre tiene lo mejor para mi vida, es un poderoso motivo para estar expectante, para servirle en lo que sea.
Hechos 9:15 El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste,
para llevar mi nombre en presencia de los gentiles,
y de reyes, y de los hijos de Israel.
Atos 9:15 Disse-lhe, porém, o Senhor: Vai, porque este é para mim um vaso escolhido para levar o meu nome
diante dos gentios, e dos reis, e dos filhos de Israel.
Jesús consagró como el primer Mandamiento y el más importante, aludiendo al texto que se puede leer en el LIbro de Deuteronomio, Amarás a Jehová tu Dios.
Me he detenido muchas veces sobre este texto y sorprende como en cada oportunidad se puede advertir algo nuevo sobre el Mandamiento destacado por el HIjo del Hombre.
La evidencia del verbo amar resulta más que relevante, pero también se pueden encontrar otros verbos que acrecientan la importancia del Mandato por lo elevado de sus formas.
No solamente se me manda a amar a Jehová mi Dios, sino también a buscarlo, a obedecerlo y por tanto a cumplir con todo lo que me mande.
El sentido de la obediencia que transmite el texto es muy notorio, poniendo de manifiesto que todo lo que hagamos no alcanzará nunca a la certeza de que el Eterno nos amó primero con un Amor imposible de comprender.
Deuteronomio 11:1 Amarás, pues, a Jehová tu Dios,
y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos,
todos los días.
Deuteronômio 11.1 Amarás, pois, o Senhor, teu Deus,
e guardarás a sua observância, e os seus estatutos, e os seus juízos,
e os seus mandamentos,
todos os dias.
Uno de mis recuerdos más lejanos sobre los predicadores, me llevan a tener presente una actitud, que puede llegar a causar mucho daño entre los recién iniciados en la fe.
Y no es otra cosa que la mirada selectiva a la Palabra de Dios, para leer siempre aquellos pasajes que resultan agradables, que hablan de promesas y que alegran el corazón.
Pero, olvidando que la Biblia en su totalidad refleja el pensamiento del Eterno y que no podemos ni debemos elegir aquello que nos es grato ignorando todo lo demás.
Precisamente por eso la frustración que se produce en muchos jóvenes, es advertir que todo lo que se les enseña sobre Jesús, en el fondo tiene una importante carga de responsabilidad.
Para decirlo coloquialmente: El gratis total con el que nos ilusiona y engaña el mundo, no existe. Mi fidelidad exige conocimiento, obediencia y también cumplimiento de lo que se nos manda.
Deuteronomio 29:29 Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios;
mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre,
para que cumplamos todas las palabras de esta ley.
Deuteronômio 29:29 As coisas encobertas são para o Senhor, nosso Deus;
porém as reveladas são para nós e para nossos filhos, para sempre,
para cumprirmos todas as palavras desta lei.
Cuando era un muchacho durante un verano estuvimos en la serranía cercana a la ciudad donde nací. El lugar era tranquilo e invitaba al descanso, lejos del trajín diario.
Recuerdo que los lugareños muy pronto hablaron del motivo de orgullo de la zona: Un manantial que nunca se había secado, según los memoriosos de las familias más antiguas.
Esta afirmación me impresionó, al pensar que ni en invierno ni en verano, ese fluir manso había permanecido dando vida a las personas y a los animales.
Mucho tiempo después un maestro nos dijo que la Biblia llevaba generaciones y generaciones, cientos y cientos de años, fluyendo como un manantial inagotable de sabiduría.
La Sabiduría no es como el agua, pero si puede ser más importante que el líquido, porque alimenta el espíritu y sacia la sed más difícil de quitar.
En mi recuerdo del manantial de mi mocedad, se renueva el asombro al ver como cada día la Palabra de Dios, fluye, para servir a quién la quiera buscar.
Isaías 49:10
ES – No tendrán hambre ni sed,
ni el calor ni el sol los afligirá;
porque el que tiene de ellos misericordia los guiará,
y los conducirá a manantiales de aguas.
PT – Nunca terão fome nem sede,
nem a calma nem o sol os afligirão,
porque o que se compadece deles os guiará e os levará mansamente
aos mananciais das águas.
La sociedad nos hace obrar siguiendo modas o tendencias, que solo responden a intereses ajenos a la edificación de la vida de las personas. Somos un objeto, manipulable, olvidando que somos la joya de la Creación de Dios. Diego Acosta – DEVOCIONAL
En la cruel lógica de la sociedad
para que unos obtengan beneficios otros necesariamente tienen que perder, que casi siempre son los mismos
por incrédulos o por avaricia sin límites. El amor al dinero
es la perdición de los hombres, nos advierte la Palabra de Dios! Diego Acosta – DEVOCIONAL
En el tiempo final de su vida, Josué que tuvo la alta responsabilidad de ser el sucesor de Moisés, dio muestras de su integridad y también de la firmeza con la que defendió sus convicciones.
Leyendo sobre su existencia, no tuve a menos que advertir el contraste de su vida con la de otros hombres que en otros tiempos tuvieron también pesadas cargas como conductores de sus naciones.
Es penoso comprobar cómo la integridad es una virtud que escasea y la dignidad más todavía. Que nos está pasando a los hombres que pareciera que vivimos en una continua pendiente?
La respuesta la aporta el apóstol Pablo, al hablar de la falta de temor y temblor de los hombres, para con el Eterno. No estaba hablando del miedo físico, estaba hablando de cuestiones espirituales.
Si no tenemos temor y temblor hacia el Todopoderoso, es porque no tenemos ninguna norma que nos guíe ni ningún límite que respetar. Humildemente declaro mi temor y temblor hacia Dios buscando su Misericordia y perdón.
Josué 24:22
ES – Y Josué respondió al pueblo:
Vosotros sois testigos contra vosotros mismos,
de que habéis elegido a Jehová para servirle.
Y ellos respondieron: Testigos somos.
PT – E Josué disse ao povo:
ois testemunhas contra vós mesmos
de que vós escolhestes o Senhorpara o servir.
E disseram: Somos testemunhas.
Más de una vez he tomado conciencia de mi actitud de ver y no ver.
Aunque parezca contradictorio, se trata de que no presto atención a las cosas que me rodean, porque estoy abstraído en mis propias preocupaciones.
Digamos que se trata de otro caso de ombliguismo o de comodidad, porque ciertamente resulta más fácil no ver lo que tenemos delante, por muy evidente que sea.
De esta manera no veo las necesidades del Prójimo ni me preocupo por pensar en la que forma en que podría ayudar a que no sean tan agudas o imperiosas.
Se comprende así como en la parábola de Jesús, todos pasaron al lado del caído y nadie lo ayudó. Salvo uno, que viendo la necesidad tuvo compasión y se puso en acción para solucionarla.
Cuando me vienen estos pensamientos, siempre concluyo en el mismo punto: Y si Dios tuviera una mirada distraída conmigo? Y si no mirara mis necesidades?
Entonces pido perdón y busco ayudar. Pero el miedo no es la mejor motivación para hacerlo.
Deuteronomio 22:4 Si vieres el asno de tu hermano, o su buey,
caído en el camino,
no te apartarás de él; le ayudarás a levantarlo.
Deuteronômio 22:4 O jumento que é de teu irmão ou o seu boi
não verás caídos no caminho e deles te esconderás;
com ele os levantarás, sem falta.