En el maravilloso Orden que Dios ha establecido para su Obra pronto tendremos la Primavera en el hemisferio Norte. Pero si miramos con atención, ya podemos ver su colorido en las bellas flores que nos rodean LA CREACIÓN
En el Libro de Deuteronomio, podemos aprender las normas que Jehová dio a los hombres, en el pasaje que se conoce como las Leyes Humanitarias.
Normas que tienen miles de años, pero que siguen teniendo vigencia espiritual, porque de ellas se puede aprender a obrar según lo que Dios ha establecido.
Una de esas normas establece que quién entre en un viñedo, podrá comer hasta saciarse, pero no podrá poner un solo racimo en su cesta.
Con el mismo criterio se enseña para que quienes entren en un plantío de trigo, puedan recoger las espigas con sus manos, pero no utilizar la hoz para cegarlas.
Son principios que pueden sorprender por en estos tiempos, pero de obligatorio cumplimiento, cuando hablamos de lo que tenemos y de cómo podemos ayudar al Prójimo necesitado, con lo que el Eterno nos ha dado.
Deuteronomio 23:24-25 Cuando entres en la viña de tu prójimo,
podrás comer uvas hasta saciarte; mas no pondrás en tu cesto.
Cuando entres en la mies de tu prójimo,
podrás arrancar espigas con tu mano;
mas no aplicarás hoz a la mies de tu prójimo.
Deuteronômio 23:24-25 Quando entrares na vinha do teu próximo,
comerás uvas conforme o teu desejo até te fartares,
porém não as porás no teu vaso. Quando entrares na seara do teu próximo,
com a tua mão arrancarás as espigas,
porém não meterás a foice na seara do teu próximo.
Tenemos alrededor de un año de convivencia con la peste, hemos sufrido, penado, palpamos el miedo y la incertidumbre y hasta la desesperanza. Jesús nos advirtió de la peste y debemos transformar estos tiempos para que sean de velar y orar! Diego Acosta – BLOG del TIEMPO
Jehová anunció que bendeciría a quienes guardaren y cumplieren sus mandamientos y a quienes no se apartaren ni a derecha ni a la izquierda para servir a otros dioses ajenos. Deuteronomio 28:2-14 EN ESTE DÍA
Estudiando en la Palabra de Dios, recordé a los cuatro jinetes del Apocalipsis y a su obra de destrucción y muerte. Como siempre, esta lectura impresiona por la magnitud casi inimaginable de las tragedias que se abatirán sobre la especie humana.
Con esos pensamientos me acerqué a la ventana de mi casa y para mi mayúscula sorpresa, pude ver como volaban cuatro grullas cumpliendo con su viaje migratorio.
La sorpresa fue por varias razones. Una de ellas, la del número, porque eran la misma cantidad que los jinetes, solo que en este caso lo que vino a mi corazón es que estaba frente a la maravilla del mundo espiritual, tras recordar lo que ocurriría en el mundo material.
Y ese vuelo simbolizaba como los hijos de Dios debemos dejar de mirar las circunstancias y elevar nuestros ojos hacia lo Alto, para buscar la Majestad del Eterno.
Y también significó consuelo y aliento frente a las revelaciones del Libro de Juan, que nos recuerda que el Plan del Todopoderoso se cumplirá pronto.
Apocalipsis 6:8 Miré, y he aquí un caballo amarillo,
y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía;
y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra,
para matar con espada, con hambre,
con mortandad, y con las fieras de la tierra.
La maravillosa e infinita vastedad de la Provisión nos deleita en cada estación, frutos que les son propios y que le conceden un matiz especial. Otro motivo para agradecer al Señor. LA CREACIÓN
Si la literatura parece despeñarse hacia el facilismo o la frivolidad, hay que añadir nuevos motivos de preocupación: la aparición de libros para hacerse rico.
Lo grave es que supuestas prestigiosas publicaciones se hacen eco de los textos, que son alabados más allá de lo razonable por lo que se convierten en sospechosas e intencionadas exhortaciones a su lectura.
Una vez más comprobamos como el dinero es el poderoso instrumento que mueve a la sociedad, hacia la necedad de creer que es la solución de todos los problemas.
La Biblia nos advierte, por el contrario que el principal motivo de los problemas humanos, porque al amar el dinero nos convertimos en sus esclavos porque nos llena el corazón de envidia, ambición, orgullo, avaricia.
El dinero ha provocado a lo largo de los tiempos las más ruines conductas de los hombres, que rinden culto en el altar de homenaje al dios mammon, el dios dinero.
No sumarse a su esclavitud, es una forma de Sabiduría superior, porque debemos aceptar lo que el Señor ha dispuesto para nuestras vidas. Porque con absoluta seguridad, será siempre mejor que el dinero.
El apóstol predica a los judíos en la casa de Cornelio, recordando todo lo que ellos sabían de Jesús, sanando a los oprimidos y que era el mismo que colgaron de un madero. Resucitando cumpliendo las profecías. EN ESTE DÍA