YO MIRARÉ…!
Si fuéramos capaces de imaginar a Jehová buscando a alguien para mirar en la Tierra, que sorpresas podríamos llevarnos.
Los grandes y los poderosos, buscando aquellos lugares que podríamos pensar son los mejores para que el Creador posase su mirada.
También habría quienes siendo menos en cuánto a riquezas y poder, se puedan sentir grandes en cuanto a su propia justificación.
Y habría muchos, millones y millones de seres, tan sencillos como nosotros mismos, que esperaríamos con ansiedad pero con serenidad aquello que haría el Eterno.
Por qué tantas diferencias entre unos y otros?
Seguramente porque los poderosos no tienen tiempo para considerar que hay alguien superior a ellos. Y porque los que se consideran justos, tampoco considerarían a otros que no fueran ellos mismos.
Pero el Soberano sí sabe a quién mirar!
ÉL conoce el corazón de todos y así como a lo largo de la historia siempre encontró a un justo entre millares, también lo encontrará ahora.
Si esto dejara de ser un ejercicio de imaginación, esperemos confiadamente la decisión del Señor!
Isaías 66:2
ES – Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.
PT – Porque a minha mão fez todas estas coisas, e todas estas coisas foram feitas, diz o Senhor; mas eis para quem olharei: para o pobre e abatido de espírito e que treme diante da minha palavra.
Diego Acosta / Neide Ferreira
REFLEXÃO – Injustos
GUERRA CIVIL JUDEO-ÁRABE
HACIENDO MEMORIA – CMDVIII
30 de Noviembre de 1947
Tras la retirada de las tropas del imperio turco, los ingleses afrontan el control de Palestina, bajo mandato de las Naciones Unidas.
Se produce entonces el enfrentamiento entre los árabes y los judíos.
La cruenta lucha se prolongaría hasta la proclamación del Estado de Israel en 1948, el 14 de Mayo.
Diego Acosta
REFLEXIÓN – Injustos
TRABAJO…!
Las personas del mundo la mayoría de las veces se quejan de su trabajo, se quejan porque están cansadas por el esfuerzo que les demanda.
Otros se quejan porque están haciendo lo que no les gusta o porque es diferente de aquello para lo que estudiaron.
El trabajo, la mayoría de las veces suscita quejas!
Lo sorprendente de esta cuestión, es que en el mundo espiritual, también ocurre lo mismo con muchas personas que se llaman hijos de Dios.
Están cansados de servir!
Están cansados de trabajar para Dios!
Como es posible?
La respuesta es tan simple como dura!
Quién se cansa cuando está sirviendo, es porque no está trabajando en el Espíritu, sino que se está esforzando en su propio esfuerzo.
Nadie que trabaje verdaderamente para el Eterno puede estar cansado!
El Altísimo renueva las fuerzas, tanto de los jóvenes como de los mayores!
Si declaro que estoy cansando en mi vocación de servir, es porque no estoy sirviendo a Dios, sino a mí mismo!
1 Corintios 15:58
Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes,
creciendo en la obra del Señor siempre,
sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.
1 Coríntios 15:58
Portanto, meus amados irmãos, sede firmes e constantes,
sempre abundantes na obra do Senhor,
sabendo que o vosso trabalho não é vão no Senhor.
Diego Acosta / Neide Ferreira
GOSPEL. HONRA DE CANADÁ
Adopción: ¿Sí o no?
CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO
Cuando nació mi tercera hija, mi hermana me dijo: adopta un niño. Yo pensé: no tengo corazón adoptivo, amo a mis hijas y estoy feliz de que sean chicas. No sería capaz de adoptar un niño, ¿ysi llegará el día en el que yo lo rechazase?
Los años pasaron, mis 3 hijas crecieron y se volvieron mujeres preciosas, madres a su vez de hijos. Toda una alegría. Pero Dios tenía más para enseñarme.
Ya con 55 años, cuando pensé que no tendría más hijos, Dios me regaló dos chicas preciosas (sí, chicas también, ¡Pobre marido!) y me enseñó una cosa que ya sabía, pero que no conocía de esa manera: el corazón adoptivo de Dios Padre. El otro día, pasando por la ciudad donde ellas nacieron, intenté buscar en mi mente a las chicas que habían vivido allí, pero no las encontré. No podía identificar a mis hijas con aquellas niñas; no eran las mismas, eran otras. Ellas se parecen a mí: tienen la misma forma de pensar, de arreglar la casa, de cocinar y el mismo comportamiento ¡Tienen la misma identidad! Y fue ahí donde Dios me habló acerca de “su corazón adoptivo’’. Me emociono cuando lo pienso y hablo de ello.
Cuando Dios nos envió a Jesús fue para que aprendiésemos y nos convirtiésemos en sus iguales. Para que volviésemos a ser sus hijos. Para que nos identificaremos con él en su comportamiento,manera de hablar, de pensar, de actuar… en todo. Porque Jesús vino para romper con la ley, para que pudiésemos volver a tener acceso directo a nuestro padre, al Abba, en intimidad con él.
“ (…) Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo (…) De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre’’.
Gálatas 4:3-7, 31
La imagen que me vino a la cabeza es: Dios nos ha recibido, nos ha puesto en su regazo y hadicho: no sé quien eras, pero sí sé quien eres.
Adopción; hoy entiendo esto.
Muchas veces, nosotros, por haber experimentado problemas de relación y aceptación connuestros padres biológicos (cosa mucho más común de lo que pensamos) medimos nuestrarelación paterna con Dios en esta misma medida. Por lo que no sabemos ser aceptados, nosabemos confiar sin miedo, no sabemos entregar y hablar con nuestro padre, nuestro Abba,como conviene. Como Dios es un Padre que conoce a sus hijos, en lo más íntimo. Él haprovidenciado al Espíritu Santo para enseñarnos esto. Dios ha enviado a su hijo para rescatar esta intimidad. Dios quiere restablecer esta relación con nosotros.
La mayor prueba de intimidad que tuve con mis dos hijas fue cuando, un Domingo por lamañana, ellas vinieron a mi cama y se acogieron en mi intimidad, sin miedo, sabiendo queserían aceptadas y nunca rechazadas. Dios había cambiado mi corazón no adoptivo en uncorazón entregado a ellas como con las otras tres.Si Dios me ha hecho entender eso dentro de mi corazón, ¿puedes imaginarte como él quiererelacionarse con nosotros? “Una diminuta mota de polvo como yo“, tal como diría el cantante.
Déjate ser “adoptado“ por Dios y recibe la libertad con la cual el te libertó y te hizo hijo de lalibre, y no más de la esclava. Sé libre de entrar en la presencia de tu padre y de derramartedelante de él, sin miedo a ser rechazado. Conoce esta libertad en el amor de tu padre, del Abba. Conoce el corazón adoptivo de Dios y vive este amor sin comparación, sin medida, de un padre para con su hijo. De Dios Padre, Abba, para contigo, su hijo adoptado a través de Jesús.
Elié Ferreira.
EN MI NOMBRE – VIII
La Voluntad de Dios es que los hombres estemos sanos.
Por esta razón cuando Jesús imponía las manos sobre los enfermos, cumplía la Voluntad del Padre, Lucas 4:40:
Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos;
para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.
Importante es recordar lo que nos revela Hebreos 10:7:
Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para
hacer tu voluntad,
Como en el rollo del libro está escrito de mí.
Puede quedarnos alguna duda acerca de cuál es la Voluntad de Dios con relación a nuestra sanidad?
Todo lo que Jesús realizó durante su Ministerio Terrenal, no fue otra cosa que cumplir con la Voluntad de su Padre, como queda expresado en Juan 6:38:
Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad,
sino la voluntad del que me envió.
Jesús nos marcó claramente el Camino con relación a muchos asuntos, pero en especial el de la Sanidad, no puede movernos a mantener ninguna duda.
Diego Acosta
PÃO DA VIDA – Envergonhar
JESUS nos diz:
Qualquer que, entre esta geração adúltera e pecadora, se envergonhar de mim e das minhas palavras, também o Filho do Homem se envergonhará dele, quando vier na glória de seu Pai, com os santos anjos.


















