El Presidente de Estados Unidos declaró zona de desastre mayor al territorio de La Florida, como consecuencia de la gravedad de los daños provocados por el huracán Irma.
Se registran tres muertos y las pérdidas materiales pueden alcanzar cifras que superen anteriores desastres naturales.
Toda la región del Caribe que se vio afectada por el huracán Irma, ha sufrido daños de una magnitud desconocida.
México que sufrió un potente terremoto y sus réplicas, está sufriendo ahora lluvias intensas. También se conoce que en Guatemala una población quedó completamente destruida por los efectos del terremoto mexicano.
A esta hora hay numerosas poblaciones en Florida que mantienen el toque de queda, para evitar la presencia de personas en las calles pues todavía existen riesgos de graves consecuencias personales.
Se han producido saqueos en diversas ciudades y la policía está realizando operativos para evitar esas acciones delictivas.
Volvemos a destacar la fuerte presencia de los fieles que se reflejan en las redes sociales, clamando por la Misericordia de Dios.
El agravamiento de la situación en la península de Florida, ha provocado la adopción de severas medidas de seguridad.
Además de los miles de evacuados, en varias ciudades se mantiene la vigencia del toque de queda, a los efectos de evitar desmanes. Se ha registrado un caso, en el que un supuesto ladrón fue interceptado por la policía.
Una de las circunstancias más destacables con relación al huracán más potente que haya azotado a Estados Unidos, son las continuas referencias a Dios que envían las personas a través de las redes sociales.
La fe sigue sosteniendo y animando a personas que están viviendo horas de peligro y zozobra por sus vidas y sus bienes.
Por el tipo de fenómeno climático, primero llegan los vientos, luego una cierta calma y posteriormente llegarán fuertes ráfagas y el peligro de la llamada marea ciclónica, que es el aumento del nivel del mar en las zonas costeras.
La oración mantiene viva la esperanza en miles de personas.
Nadie se puede llegar a imaginar la ferocidad del diablo cuando actúa en contra de los hombres.
Nadie.
El Único que sabe cuán grande es esa maldad del diablo contra la joya de la Creación de Dios, es el propio Dios. Y por eso estamos advertidos sobre cómo deben ser nuestras actitudes.
No se trata de tener miedo del diablo. Se trata de no juguetear con cosas muy serias y que deben hacernos reflexionar.
Si no somos capaces de entender que la lucha entre el Bien y el mal es a muerte, no habremos entendido nada.
Dios libra la batalla por la Vida y ha vencido y vencerá. El enemigo que sabe que tiene perdida su guerra contra el Todopoderoso, solo busca la muerte y la destrucción de quienes están distraídos o son hacedores de la maldad.
Estamos advertidos. La lucha contra el mal no es un juego, ni un entretenimiento ni mucho menos una forma de buscar notoriedad.
La lucha contra el enemigo es una Victoria total de Dios, pero serán muchos los que pierdan la vida por su rebeldía o negligencia.
Siempre me ha sorprendido la capacidad de algunas personas para poner límites a su ayuda, a su solidaridad.
Esta capacidad para administrar el esfuerzo según la conveniencia personal, es visible no solo en la vida mundana, sino también en las congregaciones.
Lo del mundo lo podría entender, porque al fin de cuentas se trata de la supervivencia personal o el pleno ejercicio del egoísmo.
Pero en una congregación, el tema adquiere otra dimensión. Y para ejemplificar debe bastar el típico caso de la limpieza del lugar de culto.
Cuántos participan? Cuántos argumentan problemas insalvables para cumplir con su compromiso? Cuántos directamente ni se toman la molestia de explicar nada, simplemente faltan.
Lo que me duele es que estas personas no tienen idea del mal que se están haciendo. La congregación de una manera o de otra, siempre terminará solucionando sus necesidades.
Pero una persona, yo mismo me lo planteo, si ponemos límites a las obras que ponen en evidencia la fe, en qué nos convertimos?
Pienso y creo que deberíamos analizar, que ocurriría si Dios pusiera los mismos límites a su Misericordia, a su Amor, a su Gracia?
Tal vez así comprenderíamos que cada vez que ponemos límites a nuestro compromiso, nos estamos mostrando delante del Eterno, como lo que verdaderamente somos.
Egoístas, oportunistas, insolidarios y burladores del principio de amor al prójimo. Estos calificativos no son los mismos que se pueden aplicar a las personas del mundo?
Sabiendo esto busco cambiar mis actitudes, para demostrar y demostrarme, para intentar, de ser digno de llamarme hijo de Dios.
Salmos 4:4
PT – Perturbai-vos e não pequeis;
falai com o vosso coração sobre a vossa cama e calai-vos.
ES – Temblad, y no pequéis;
meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad.
Probablemente por la proximidad de los 500 años de la Reforma, se están comenzando a publicar comentarios relacionados con el monje de Wittenberg.
Como no creemos en las casualidades, llama la atención que se consideren cuestiones relacionadas con Lutero y sus escritos.
En un elaborado comentario, queda la sensación que el hombre que Dios utilizó para hacer la Reforma, no tenía claros muchos conceptos relacionados con la iglesia.
En otro, queda también la impresión que Lutero tampoco tenía ideas muy definidas, sobre el Islam y su contenido a través Corán.
Estos son solamente dos de los que hemos leído y que fueron publicados en distintos medios periodísticos. De allí la idea de que existe una campaña para desligitimar la figura de Martin Lutero.
Frente a estas opiniones, lo primero que hacemos es declarar nuestro respeto total. Y a la vez dejamos aclarado con rotundidad nuestra opinión sobre Lutero.
Creemos que el autor de las Tesis, fue un instrumento que Dios utilizó en un determinado momento de la historia.
Era un hombre como nosotros, con los defectos y virtudes que todos tenemos. Por tanto si lo analizamos desde esa perspectiva, podríamos estar de acuerdo con todo lo que se diga sobre él.
Con lo que en ningún caso coincidiríamos es que se utilice su humana condición, para restar importancia a todo lo que supuso su acto de fe en la catedral de Wittenberg.
Los hombres somos imperfectos, pero Dios es la expresión de lo Perfecto y sus decisiones son por lo tanto Perfectas. Y la Reforma es una de ellas.
En el mundo se habla con frecuencia a propósito de los débiles, para destacar que pueden ser el eslabón más flojo de cualquier cadena.
O también para poner de manifiesto que son ellos los peores ejemplos para el comportamiento, en una sociedad competitiva.
También se los critica porque no son capaces de sobrevivir en medio de la adversidad y de las duras condiciones que se plantean en el día a día.
Pero, Dios tiene un especial cuidado de quienes son débiles y lo demuestra porque los ha recibido y los acepta tal y como son.
Por lo tanto debemos de prestar la máxima atención a quienes son más frágiles, a quienes tienen menos entereza para la lucha cotidiana.
Y también debemos de tener un especial modo de comportarnos, con quienes son débiles en la fe, para no afectarlos, no confundirlos y sobre todo para no ser piedra de tropiezo para ellos.
Frente a un débil no nos podemos sentir poderosos ni superiores. Todo lo contrario, debemos ser humildes y misericordiosos. Así es como nos enseñó Jesús.
Romanos 14:1
ES – Recibid al débil en la fe,
pero no para contender sobre opiniones.
PT – Ora, quanto ao que está enfermo na fé, recebei-o,
El instrumento en forma de cruz, que adquirió el carácter de símbolo para los cristianos, fue probablemente un invento de los persas, los actuales iraníes.
Era utilizado como un verdadero tormento para los ajusticiados y se lo consideraba tan humillante que los romanos, que lo aplicaban en sus condenas, no lo utilizaban entre sus pares.
Cuando Jesús amonestó a Pedro por ser piedra de tropiezo, por pensar solamente en las cosas de los hombres, pronunció un mandato: Para seguirlo deberíamos tomar nuestra propia cruz.
Qué significado tiene esta afirmación?
La debemos tomar literalmente?
Debemos tener una cruz de madera para seguirlo?
O representa una expresión de un alto contenido espiritual?
Seguramente la interpretación correcta es la última, la que supone una simbología muy especial, para indicarnos que la cruz en la que ÉL murió tuvo una condición singular.
No es solo por lo puramente material, que supuso una muerte cruel y dolorosa, sino porque fue una manera de ejecutar SU sacrificio supremo por la grandiosa causa de la Salvación de los hombres.
Si la interpretamos en ese sentido la cruz representa un símbolo de renuncia, de entrega, de vocación de servir al prójimo y a los demás hasta sus últimas consecuencias.
Y que mayor consecuencia para un ser humano, como era ÉL siendo Dios, que entregar su propia vida?
Desde entonces ya no fue necesario ofrecer sacrificios sangre por la expiación de los pecados, porque fue la Expiación Final, la última que se ofreció al Padre por las iniquidades y los fallos de los humanos.
Por eso para seguir a Jesús debemos cargar con nuestra propia cruz. Y cuál es la cruz con la que lo seguiremos?
Sencillamente la personal, la que significa una cuestión que probablemente solamente nosotros sepamos qué es y que arrastramos en nuestro interior cada día.
Esa es nuestra cruz, la que llevamos callada y sufridamente cada día y con la que debemos de seguir al Hijo del Hombre.
Sin lamentos, quejas ni victimismo, como ÉL hizo. Esta es la única manera de seguirlo, en Espíritu y con Verdad, para entregarnos por completo al cumplimiento del Mandato de servirlo y de servir a los demás.
Si la paciencia es una virtud, lo contrario es una necedad.
Esencialmente porque demuestra el poco crecimiento espiritual, la falta de confianza en el Señor y la incomprensión de verdades fundamentales.
Una de ellas, es que el Tiempo es de Dios y que todo lo que ocurre está sujeto a su Voluntad. Incluso aquello que esperamos con un afán desmedido.
Los pequeños hechos cotidianos demuestran y nos demuestran, lo equivocados que estamos cuando pensamos que hemos alcanzado una determinada estatura como seguidores del Eterno.
Somos un poco infantiles, un poco torpes, pensando que todo debe ocurrir y debe ser satisfecho en el momento en el que se nos ocurra.
La impaciencia, la ira, nos pone muchas veces al borde de los peores arrebatos, de los que luego nos tendremos que arrepentir.
Aprendamos a ser buenos hacedores de la Palabra, para que nada nos afecte y podamos someter nuestro ímpetu y nuestro afán, a nuestra condición de hijos de Dios.
Proverbios 14:29
El que tarda en airarse es grande de entendimiento;
mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad.
Hubo un tiempo en el que pensaba que Dios se había olvidado de mí.
Hacía poco que había iniciado mi camino de cristiano y lo que yo pensaba que era un olvido, en realidad era una de las pruebas que me fue necesario superar.
Esta situación no fue la única, sino que se repitió luego algunas veces más.
Recordando esto me puse a pensar que ocurriría si Dios verdaderamente se hubiera olvidado de mí?
Lo primero que se me vino a la mente fue que tendría que hacer memoria, de cuántos errores debía de haber cometido para que el Eterno dejara de poner su atención sobre mí.
Y las consecuencias, no serían otras que su olvido!
David lamentó una situación similar hace cientos de años, cuando se sintió acosado por sus enemigos, por sus calumnias y por sus amenazas.
Por eso habló del olvido y de su confianza, de que Jehová no hubiera hecho lo mismo.
Frente al olvido, pensemos en lo que hemos hecho y con humildad pidamos perdón, para que la prueba la podamos pasar pronto y volver a percibir el Amor del Supremo.
Salmo 31:12, 14
ES
12 – He sido olvidado de su corazón como un muerto;
He venido a ser como un vaso quebrado.
14 – Mas yo en ti confío, oh Jehová;
Digo: Tú eres mi Dios.