EN MI NOMBRE – VIII

La Voluntad de Dios es que los hombres estemos sanos.

Por esta razón cuando Jesús imponía las manos sobre los enfermos, cumplía la Voluntad del Padre, Lucas 4:40:

 Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos;  

para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.

Importante es recordar lo que nos revela Hebreos 10:7:

Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para
hacer tu voluntad,
Como en el rollo del libro está escrito de mí.

Puede quedarnos alguna duda acerca de cuál es la Voluntad de Dios con relación a nuestra sanidad?

Todo lo que Jesús realizó durante su Ministerio Terrenal, no fue otra cosa que cumplir con la Voluntad de su Padre, como queda expresado en Juan 6:38:

Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad,

sino la voluntad del que me envió.

Jesús nos marcó claramente el Camino con relación a muchos asuntos, pero en especial el de la Sanidad, no puede movernos a mantener ninguna duda.

Diego Acosta

www.septimomilenio.com

EN MI NOMBRE – ll

La cuestión fundamental con relación a todo lo vinculado con Dios, es: CREER!

ÉL siempre manifestó su propósito de que estemos sanos. Lo reveló en el Pentateuco.

En el Libro de Éxodo, 15:26, nos dice:

Yo soy Jehová tu sanador.

En el mismo Libro, en 23:25 nos anuncia:

Yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti.

Recordando estas promesas, lo esencial para la sanidad es CREER.

Si no lo hacemos, si dudamos en el Poder Sanador de Jesús, lo que deseamos y esperamos no se concretará en nuestro cuerpo.

Las dudas de la mente, del pensamiento, del raciocinio, impiden que la Sanidad llegue hasta nosotros, como se nos enseña en la Epístola a los Hebreos, 11:6:

Pero sin fe es imposible agradar a Dios;

porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay,

y que es galardonador de los que le buscan.

El primer paso hacia la Sanidad, es tener FE en que seremos sanados.

Diego Acosta

www.septimomilenio.com

ATENTOS…

Siempre estamos atentos…a muchas cosas pero nunca a lo verdaderamente importante.

Somos esclavos de las necesidades que nos hemos ido creando, de estar siempre informados, de mantener al día nuestras relaciones.

En eso consiste la forma de vivir que tenemos en estos tiempos, pero hemos perdido la perspectiva de lo que es necesario, por no decir fundamental.

Con tanto ajetreo nos olvidamos de escuchar al Espíritu, porque estamos aturdidos con tantas cosas en nuestros oídos y en nuestra mente.

El Espíritu no vendrá a nosotros para sumarse a esa confusión, buscará hablarnos en el momento idóneo, que muchas veces puede ser mientras estamos descansando.

Lo grave es que aún en esas circunstancias, tal vez seamos incapaces de percibir quién es el que nos habla, quién es el que nos visita.

Debemos reaccionar y debo reaccionar, para dejar de vivir de esta manera alocada y frívola, de saber muchas cosas, que es la mejor forma de no saber nada.

Guardemos nuestros oídos para percibir al Espíritu…para escuchar aquello importante que tiene para decirnos o advertirnos.

Hebreos 3:7

Por lo cual, como dice el Espíritu Santo:

Si oyereis hoy su voz.

Hebreus 3:7

 Portanto, como diz o Espírito Santo,

se ouvirdes hoje a sua voz.

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

FANTASÍAS…

Ser lo que soy, puede resultar diferente de lo que creía que podía ser o que me hubiera gustado haber sido.

El planteamiento no tiene nada de original, pues seguramente muchos de nosotros tenemos las mismas inquietudes.

Sin embargo, este tema se parece bastante a las tentaciones. No es un pecado tener tentaciones, lo malo es caer en ellas.

Los pensamientos acerca de los deseos personales, no nos deben llevar a desarrollar un mundo paralelo al de todos los días, porque caeríamos en la peligrosa región de las fantasías.

Los anhelos son legítimos, siempre y cuando que no interfieran con lo que debemos hacer de acuerdo a lo que somos, según le ha placido a nuestro Creador.

Huyamos de la fantasía, así como a veces debemos huir de las tentaciones. No confiemos en nuestras fuerzas para enfrentarlas, porque corremos el riesgo de perder todo lo valioso que nos ha sido dado.

Para cada prueba, tenemos el auxilio del Omnipotente. ÉL nunca nos abandonará.

Hebreus 4:15-16

Porque não temos um sumo sacerdote que não possa compadecer-se das nossas fraquezas; porém um que, como nós, em tudo foi tentado, mas sem pecado.

Cheguemos, pois, com confiança ao trono da graça, para que possamos alcançar misericórdia e achar graça, a fim de sermos ajudados em tempo oportuno.

Hebreos 4:15-16

 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

LA FE QUE VENCE

CONGREGACIÓN

SÉPTIMO MILENIO

Abraham se levantó muy de mañana, ensilló su asno, tomó consigo a dos de sus siervos y a Isaac, su hijo. Después cortó leña para el holocausto, se levantó y fue al lugar que Dios le había dicho. Génesis 22.3

La fe debe ser una de las cualidades que distingue al creyente. Existe, sin embargo, bastante confusión acerca de este tema. Para muchos la fe no es más que un deseo de que las cosas salgan bien. Es la esperanza de que las circunstancias se resuelvan favorablemente y que las dificultades no nos afecten demasiado. Una exhortación que escuchamos con cierta frecuencia es la de hacer las cosas con más fe, lo que delata una convicción de que la fe se refiere a manifestar mayor entusiasmo en los emprendimientos.
Este pasaje nos da una clara idea que la fe es algo enteramente diferente. Las instrucciones de Dios, que llamaban a Abraham a ofrecer en sacrificio a su único hijo, Isaac, le posicionaban en el centro de lo que podría ser una profunda crisis personal. La noche que pasaría debe haber sido una interminable agonía, mientras Abraham luchaba con las reacciones naturales a esta petición. ¿Cómo podía este gran Dios pedirle el hijo que tantos años había esperado, que Él mismo había prometido?
Sin embargo, Abraham no permitió que sus emociones fueran el factor decisivo en su comportamiento. Entendía somos llamados a la obediencia, aun cuando no entiende lo que el Señor está haciendo ni el porqué de las circunstancias en las cuales se encuentra.
Veamos la abundancia de verbos en el versículo: se levantó, preparó, tomó, cortó, salió, y fue. Sin importar la magnitud de su angustia, el padre de la fe comenzó muy de mañana con los pasos necesarios para hacer lo que se le había mandado, mostrando, de esta manera, lo que es la esencia de la fe.
La fe es una convicción profunda en la fidelidad de Dios, que conduce a la acción. Es la certeza de que, no importa cuán contradictorias y difíciles sean las circunstancias, Dios no se verá limitado en su propósito de cumplir su Palabra. En este caso, según el autor de Hebreos, Abraham creía que Dios era «poderoso para levantar a Isaac aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir» (Hebreos 11.19).
Estos son tiempos en los cuales podemos vernos constantemente rodeados de crisis, tiempos difíciles. Si esperamos que Dios actúe, nosotros debemos mostrar esa misma confianza en Su bondad, evidenciada en acciones concretas que no pierden tiempo en dudas, vacilaciones, ni argumentaciones.
La fe no es la seguridad que Dios hará lo que nosotros deseamos, sino la certeza que Dios hará lo correcto, pues su voluntad es agradable y perfecta.

José Gilabert – España

www.septimomilenio.com

LA OTRA…?

De acuerdo a como nos comportamos, podríamos llegar a la conclusión que existen dos Biblias: Una que nos llena de alegría y otra que ignoramos a causa de lo que no entendemos o de lo que no nos resulta grato de leer.

Esta conclusión fue perturbadora la primera vez que me enfrenté con mi propia realidad. Evidentemente, este era mi caso.

Durante años fui enseñado o estuve en congregaciones, donde se ignoraba a Job por frustrante y a Apocalipsis por difícil de comprender.

Tanto en un caso como en el otro, lo que en el fondo estaba implícito, es que se daban situaciones o señales que no eran buenas para los creyentes normales, como yo, por ejemplo.

Del mismo modo, hubo pasajes enteros que raramente eran leídos, enseñados o estudiados, porque no contribuían al buen ánimo de quienes estábamos iniciando el proceso de crecimiento en Jesús.

De esta manera, fue como si dentro de mi mente se trazaran límites dentro de la Biblia, casi cometiendo el tremendo error de entrar en rebeldía con el propio Dios.

TODOS los Textos bíblicos son importantes!

No podemos ni debemos elegir a algunos e ignorar a otros!

En cada uno de ellos hay enseñanzas que nos llevan al conocimiento, para que no nos perdamos por causa de no tenerlo.

Desde el día en que comprendí esta dramática realidad de mi vida, me he esforzado a leer la Biblia, sin pre conceptos ni cuestionamientos de ningún tipo.

Esta es la única manera de aproximarme a la Grandeza y Majestad de su Autor y a las grandiosas enseñanzas de su Hijo.

Hebreus 1:1-2

Havendo Deus, antigamente, falado, muitas vezes e de muitas maneiras,

aos pais, pelos profetas, a nós falou-nos, nestes últimos dias, pelo Filho,

 a quem constituiu herdeiro de tudo, por quem fez também o mundo.

Hebreos 1:1-2

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro

tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó

heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.

Diego Acosta / Neide Ferreira

LA BIBLIA – Hebreos 12

La disciplina es formadora y prepara para entender y recibir la Gracia.

1  Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,

puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.

Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado;

y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:
    Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor,
    Ni desmayes cuando eres reprendido por él;

Porque el Señor al que ama, disciplina,
Y azota a todo el que recibe por hijo. m

Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?

Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.

Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?

10 Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad.

11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

12 Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas;

13 y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado.

14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;

16 no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura.

17 Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.

18 Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,

19 al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más,

20 porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo;

21 y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando;

22 sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,

23 a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,

24 a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.

25 Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos.

26 La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo.

27 Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.

28 Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;

29 porque nuestro Dios es fuego consumidor.

TOBOGÁN

Cuando era niño el tobogán era uno de mis juegos favoritos, para subir y bajar una y otra vez.

En aquel tiempo era un simple juego de madera que se podía encontrar en cualquier plaza, por modesta que fuera en la ciudad donde vivía.

Recuerdo que me llamaba la atención, lo odioso que me resultaba a veces, que para bajar, había que subir escaleras que me parecían demasiado altas.

Subir significaba un esfuerzo mucho más grande, mientras que la caída era muy rápida y muchas veces terminaba en llantos por los golpes.

A pesar de todo, era divertido!

Ahora cuando veo un tobogán recuerdo a los de mi niñez y pienso en cómo se parecen a lo que ha sido mi vida, aún después de ser creyente.

Cuántos esfuerzos hago para subir como si estuviera en un tobogán, para llegar a esa breve meta que es la base desde donde comienza la caída.

Con un poco de imaginación este juego se parece mucho a un círculo, en el que una y otra vez pasamos de lo alto a lo más bajo, repitiendo la situación continuamente.

Muchas veces me he preguntado: Hasta cuando estaré en un tobogán?

Con todo lo difícil que es, la respuesta es muy sencilla: Hasta que mi fe sea superior a mis dudas!

Cada vez que creo que estoy llegando a lo alto, se produce la caída, porque mi fe no es tan grande como para enfrentar el tiempo malo.

Hasta cuándo? Hasta que consiga hacer que mi fe, no  decaiga ante los problemas, las dificultades, los errores.

Entonces podré subir hasta llegar a Jesús!

Hebreos 10:23

PT –  Retenhamos firmes a confissão da nossa esperança,

         porque fiel é o que prometeu.

ES –  Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza,

         porque fiel es el que prometió.

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

LUCHAS

Frecuentemente leo mensajes pletóricos de alegría y también de eso que llamamos felicidad.

Cada vez que los leo y los releo, me quedo con la impresión que los creyentes vivimos en dos mundos, uno real y el otro fantasioso.

Lamentablemente no es lo mismo que decir en un mundo natural y en otro sobrenatural. Se trata de conceptos diferentes.

Es verdad que resulta importante que los unos a los otros nos alentemos a vivir según nos enseñó Jesús y a confiar en sus promesas.

Pero, ser como niños, NO significa tener comportamientos infantiles!

Por esta razón, cuando nos enfrentamos a un problema, parece que descubrimos que existen las dificultades y que no estamos preparados para afrontarlas.

Caemos entonces en la peligrosa fase de creer que Dios nos ha olvidado, que su mano se ha abierto y soltado la nuestra.

Esto es lo que me preocupa!

Con qué ligereza vivimos, con qué liviandad nos expresamos!

Somos infantiles en lugar de tener corazón de niños?

Cuando me encuentro con los mensajes fantasiosos acerca de las cosas de Dios y de un mundo perfecto, oro pidiendo Misericordia!

No porque sea perfecto, sino porque la vida me ha enseñado que las pruebas y las luchas están para fortalecernos, no para castigarnos.

Es la única manera que podamos percibir como el Amor del Eterno se derrama sobre nuestra vida y nos consuela.

El verdadero aliento no proviene de las palabras bonitas, sino de la convicción de que el Dios Todopoderoso siempre está a nuestro lado. Principalmente en las luchas!

Hebreos 5:12

PT –  Porque, devendo já ser mestres pelo tempo, ainda necessitais de que se vos torne a ensinar quais sejam os primeiros rudimentos das palavras de Deus; e vos haveis feito tais que

necessitais de leite e não de sólido mantimento.

ES – Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

VOLEMOS JUNTOS

CONGREGACIÓN

SÉPTIMO MILENIO

Cuando los gansos vuelan hacia el sur para el invierno, vuelan formando una «V». Tal vez te interese saber lo que la ciencia ha descubierto acerca del por qué vuelan en esa forma.
Se ha comprobado que cuando el pájaro bate sus alas, produce un movimiento en el aire que ayuda al pájaro que va detrás de él. Volando en «V» la bandada completa aumenta por la menos un 71 por ciento más de su poder que si cada pájaro volara solo. Las personas que comparten una dirección común y tienen sentido de comunidad puede llegar a donde deseen más fácil y rápidamente porque van apoyándose mutuamente.
Cada vez que un ganso se sale de la formación siente inmediatamente la resistencia del aire, se da cuenta de la dificultad de hacerlo solo y rápidamente regresa a su formación para beneficiarse del poder del compañero que va adelante. Si nosotros entendiéramos la importancia de esto, nos mantendríamos con aquellos que se dirigen en nuestra misma dirección.
Cuando el líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los puestos de atrás y otro ganso toma su lugar. Obtenemos mejores resultados si tomamos turnos haciendo los trabajos difíciles. Los gansos que van atrás graznan para alentar a los que van adelante y mantener la velocidad. Una palabra de aliento produce grandes beneficios.
Finalmente, cuando un ganso se enferma o cae herido por un disparo, otros dos gansos se salen de la formación y lo siguen para ayudarlo y protegerlo. Se quedan acompañándolo hasta que está nuevamente en condiciones de volar o hasta que muere, y sólo entonces los dos acompañantes vuelven a su bandada o se unen a otro grupo. Si nosotros tuviéramos la inteligencia de un ganso nos mantendríamos uno al lado del otro apoyándonos y acompañándonos. Siempre nos irá mejor que caminar solos.

Hebreos 10:24-26

24 Considerémonos los unos a los otros para estimularnos al amor y a las buenas obras. 25 No dejemos de congregarnos, como algunos tienen por costumbre; más bien, exhortémonos, y con mayor razón cuando vemos que el día se acerca.

Pr. José Gilabert

www.septimomilenio.com