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SERVIR A JESÚS

Blog del… TIEMPO!

Cuando el Hijo del Hombre declaró que había venido a servir y no a ser servido, dejó una grandiosa lección de humildad.

Recuperar el sentido de su actitud es uno de los compromisos que debemos asumir quienes nos llamamos sus seguidores y aspiramos a ser sus discípulos.

Servir representa lo contrario de lo que muchos líderes hacen en sus congregaciones, donde solamente buscan ser servidos olvidando el mandato de Jesús.

Estamos advertidos una vez más. En el Juicio no podremos alegar ignorancia y por el contrario, más se nos reclamará porque sabemos, que debemos servir y no ser servidos.

Diego Acosta

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ofensa

OFENSA…

Se comenta que nunca hay que dejar un animal salvaje herido, porque se torna tremendamente peligroso y además vengativo.

Salvando las distancias, ocurre más o menos lo mismo con un ser humano que ha sido ofendido por otro!

Hay ofensas que ni el tiempo logra borrar del todo de nuestro ánimo, de nuestra memoria. Lo digo por experiencia personal.

Sentirse humillado, herido en eso que llamamos el amor propio o la dignidad, es algo que se convierte rápidamente en una poderosa raíz en nuestro interior.

Todavía me recuerdo de algunas ofensas que he recibido y a pesar de los años y de haberme convertido al Señor, todavía quedan restos del daño sufrido.

Por qué duele tanto una ofensa?

Generalmente porque es injusta y consideramos que es inmerecida. Esto equivale a decir que nos ha ofendido  quién menos lo esperábamos.

De allí que la sorpresa por el hecho contribuye a alterar la capacidad de razonar y de pensar en lo que ha ocurrido con la suficiente serenidad como para darle la verdadera dimensión que tiene.

Por qué Jesús soportó las ofensas…y nosotros no?

Con total seguridad porque ÉL es el Hijo del Hombre y por tanto es Dios y nos dio un tremendo ejemplo de mansedumbre y humildad.

En cambio yo me debato entre la violenta reacción de la carne humillada y aquello que se nos demandó de que fuéramos mansos y tranquilos.

Pienso y creo que debemos concordar, que la reacción a cada ofensa será una evidencia de cómo es de profunda nuestra relación con el Señor!

Mateo 18:35

ES – Así también mi Padre celestial hará con vosotros

            si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

PT – Assim vos fará também meu Pai celestial,

            se do coração não perdoardes, cada um a seu irmão, as suas ofensas.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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dracma

BUSCAR…

Seguramente todos sabemos lo que significa buscar algo!

Pero seremos menos, los que sabemos lo que significa encontrar algo!

No es un juego de palabras, es mucho más que eso, Buscar es una cosa y encontrar otra!

La historia de la mujer que perdió, buscó y encontró un dracma, nos revela la importancia que tiene a no dar nada por perdido.

Y mucho menos rendirnos hasta encontrarlo!

Con esa misma intensidad debemos buscar a Jesús!

Si la mujer abandonó todo para buscar aquella moneda que se le había perdido, como no deberíamos abandonar todo para encontrar al Hijo del Hombre?

Pero que significa dejar todo?

Representa que tenemos que dejar de cumplir con nuestras obligaciones en el trabajo, en el hogar, los estudios o los compromisos que hayamos adquirido?

De ninguna manera!

Abandonar significa dejar de lado todo aquello que sobra en nuestra vida, todo aquello que nos aparta del Señor y que ocupa demasiado lugar en nuestro tiempo.

Si un día tomáramos la decisión de hacerlo, comprenderíamos mejor estas explicaciones y les daríamos el sentido que tienen.

Alguien diría que muy tarde, tomé la decisión de buscar a Jesús, abandonando todo lo que me sobraba o tal vez, abandonando la búsqueda de todo aquello que supuestamente me faltaba.

Pero así fue que con perseverancia no abandoné la búsqueda, que llegó cuando ya no era joven, pero sí en el tiempo de comprender lo maravilloso que había encontrado.

A veces pienso que en muchas ocasiones nos afanamos tratando de lograr aquello que no tiene ningún valor y por esa razón no lo encontramos.

Buscar a Jesús es lo más importante que podamos hacer!

Lucas:15:8-9

ES – ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla?

Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido.

PT – Ou qual a mulher que, tendo dez dracmas, se perder uma dracma, não acende a candeia, e varre a casa, e busca com diligência até a achar?

 E, achando-a, convoca as amigas e vizinhas, dizendo:  Alegrai-vos comigo, porque já achei a dracma perdida.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LA ESPERANZA…!

Hay quienes niegan que debamos tener esperanza!

Tal vez porque alientan a los hombres a vivir de acuerdo a su propia capacidad y a ser los artífices de los hechos que formarán parte de su paso por la tierra.

Si nos preguntamos: Debemos o no debemos de tener esperanza, la respuesta es rotundamente afirmativa. Debemos tener esperanza!

Solamente que de una manera completamente distinta a quienes exaltan al hombre por el hombre mismo. La esperanza nos debe conducir a la Majestad del Soberano!

Es la que nunca nos desilusionará, la que nunca nos hará sentir infantiles, ni tampoco amantes de las fantasías o las ilusiones.

En mis primeros tiempos de creyente, cuando aún precisaba los alimentos de los niños, pensaba que la esperanza no era propia de quiénes éramos seguidores de Jesús.

Era porque no conocía su verdadera dimensión y la comparaba con mis anteriores formas de concebir la esperanza.

No sabía que se fundamentaba precisamente en el Hijo del Hombre, en las promesas del Padre y en el total cumplimiento de todas las que se hicieron en el pasado y se formularon para el futuro.

No tiene más esperanza el que mente llena su mente de fantasías, ni el que se adjudica grandes hechos. Todo lo contrario, se alejan cada día más de lo verdadero.

Si nuestra esperanza está depositada en la Vida Eterna y en la certeza de la venida de Jesús como Rey de Reyes, NUNCA seremos defraudados.

Creer en eso es absolutamente legítimo y habla de nuestra confianza en el Hijo de Dios. Tengamos viva la buena esperanza!

Salmo 146:5

PT – Bem-aventurado aquele que tem o Deus de Jacó por seu auxílio

       e cuja esperança está posta no Senhor, seu Deus.

ES – Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob,

        cuya esperanza está en Jehová su Dios.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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MIEDO AL MIEDO

La primera vez que escuché que una hermana decía que tenía…miedo al miedo, me produjo una gran conmoción por su realismo y también por su sinceridad.

Dar una respuesta adecuada a semejante afirmación es sumamente difícil, si no se cuenta con la ayuda del Espíritu.

Con una cierta desazón me separé del grupo del que estábamos participando, para reflexionar y pedir dirección sobre la cuestión.

Por sorprendente que parezca lo primero que me fue mostrado fue que el miedo, se relaciona con nuestro cuerpo, con las cosas materiales.

El temor y el temblor del que nos enseñó Pablo, están relacionados con las cuestiones espirituales. Es decir, estábamos hablando de las dos grandes magnitudes en la que podemos vivir los hombres: Lo espiritual y lo material.

Esta revelación perfectamente aplicable a lo manifestado por la hermana, me llevó a poder hablar con ella y con el grupo con el que se reunía.

Les comenté acerca de las dos esferas en las que vivíamos, donde en una podemos sentir miedo y en la otra temor y temblor. Dicho esto el Espíritu me llevó a la conclusión.

El miedo se corresponde con sentimientos que albergamos en nuestro corazón, que es donde se manifiestan las impresiones que nos provoca el mundo exterior.

Por tanto el único Poder que tenemos para combatirlo es la Oración. No palabrería, como nos enseñó el Hijo del Hombre.

Sino expresar con palabras sencillas nuestro miedo y también nuestra Confianza en quién ha prometido estar siempre a nuestro lado.

Siempre.

No tenemos derecho al miedo, porque significaría sencillamente que no tenemos confianza en el Señor!

Isaías 30:21

PT –  E os teus ouvidos ouvirão a palabra que está por detrás de ti, dizendo: Este é o caminho; andai nele, sem vos desviardes nem para a direita nem para a esquerda.

ES – Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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JESÚS Y EL RECHAZO

CONGREGACIÓN

SÉPTIMO MILENIO

En estos tiempos se ha actualizado una vieja situación, confirmando lo que dijo el sabio Eclesiastés, que no hay nada nuevo bajo el sol.

Creemos que muchos puedan confundirse  pensando que el rechazo social sí es un hecho nuevo.

Sin embargo cuando tratemos la cuestión desde la perspectiva de su versión en inglés, nos podría indicar que estamos enfrentando un nuevo problema.

Dejando de lado estas cuestiones plenas de formalidad y también de una cierta dosis de frivolidad, lo importa es examinar el problema que afecta a tantas personas.

El rechazo tiene su forma más perversa si pensamos que cuando alguien es afectado por este comportamiento, lo que está recibiendo es desproporcionado.

Y lo más grave: Desproporcionado y doloroso, porque muestra uno de los aspectos más alevosos de la sociedad, cuando varios se agrupan en la agresión del rechazo hacia alguien.

Ese agrupamiento, esa forma de obrar en conjunto es revelador de la pobreza y del miedo de quienes obran de esta manera.

Pobreza porque se aúnan para agredir y miedo por el afán de evitar que las malas acciones de vuelvan contra ellos mismos.

Quién rechaza está mostrando uno de los aspectos más primarios de la condición humana, porque está alimentado de bajezas y de temores no declarados.

Pensemos: Cuantas personas han visto destrozadas sus vidas por estas actitudes?

Cuantas personas fueron llevadas a decisiones tremendas a causa del rechazo?

Todas estas manifestaciones de la humana condición, también revelan como la sociedad cuanto más se aleja de Dios más profundiza en el ejercicio de la maldad.

Un hombre sin principios, obra sin principios!

Un hombre con miedo es también un hombre sin principios, porque justificará todos los medios para defenderse.

Por esto es necesario recordar las enseñanzas de Jesús sobre los débiles, sobre los desechados, sobre los indefensos!

También tenemos que pensar en el Hijo del Hombre, cuando tenemos delante de nosotros a los agresores, a los hacedores de maldad.

Oremos por ellos, aunque en algún momento sean o creamos que son nuestros enemigos!

Solamente con Jesús seremos hombres y mujeres libres de la maldad e incapaces de practicarla.

Diego Acosta

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LA FAMILIA

Conociendo algunas situaciones que se producen en el seno del hogar, recuerdo el momento en el que Jesús llamó hipócritas a los discípulos.

Asociar la familia con la hipocresía tiene su fundamento en que siempre he creído, que no existe mayor enemigo de la familia que aquella dura afirmación del Hijo del Hombre.

Tiene que ver con esta peligrosa práctica que tenemos los humanos, para sacrificar todo lo que no deberíamos, en el nombre de la armonía.

Si lo que conseguimos siendo hipócritas es la armonía en el seno del hogar, es un triste y penoso resultado, que estará siempre expuesto a la ruptura ante una desavenencia motivada por cuestiones mayores.

Con toda seguridad no creó el Eterno a la familia, para que se practicara esta perversa manera de comportarnos.

A pesar de estas evidencias, hay quienes predican y alientan a que en la familia debe buscarse  la armonía como un logro de primer orden.

No se explica en estos mensajes que la armonía no se puede lograr a cualquier precio, porque ningún fin por encomiable que sea justifica los medios.

En esa creencia he alentado siempre la idea que el proceder correcto es exactamente el contrario al que supone la práctica de la hipocresía.

La cuestión es levantar con paciencia y con Amor, el complejo edificio de la familia, para que verdaderamente sea el reflejo de la forma superior de relación entre un hombre y una mujer y su descendencia.

La hipocresía, nunca ayudará a nada, como no sea a crear  engaño y confusión!

Salmo 101:7

PT – O que usa de engano não ficará dentro da minha casa;

o que profere mentiras não estará firme perante os meus olhos.

ES – No habitará dentro de mi casa el que hace fraude;
el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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