En estos días quienes nos llamamos hijos de Dios, conmemoramos la muerte y Resurrección de Jesús.
Acontecimientos únicos en la historia humana, ante los que debemos pensar en el Amor que recibimos en la Cruz y en la Esperanza que nos dejó la Resurrección.
Jesús es el Hijo del Hombre!
NO es una religión ni tampoco un espectáculo!
Honremos su Memoria con el respeto que es propio de su Majestad y con el agradecimiento por su Sacrificio por cada uno de nosotros.
No seamos partícipes ni de la frivolidad ni de la tradición. En oración, de rodillas y en la intimidad demos Gracias por este Tiempo!
“Vieram, depois, os discípulos de João e lhe perguntaram: Por que jejuamos nós, e os fariseus [muitas vezes], e teus discípulos não jejuam? Respondeu-lhes Jesus: Podem, acaso, estar tristes os convidados para o casamento, enquanto o noivo está com eles? Dias virão, contudo, em que lhes será tirado o noivo, e nesses dias hão de jejuar. Ninguém põe remendo de pano novo em veste velha; porque o remendo tira parte da veste, e fica maior a rotura. Nem se põe vinho novo em odres velhos; do contrário, rompem-se os odres, derrama-se o vinho, e os odres se perdem. Mas põe-se vinho novo em odres novos, e ambos se conservam.“
Mateus 9:14-17
Uma das piores coisas da vida cristã é quando misturamos a velha aliança do Antigo Testamento (odres velhos, vinho velho, vestes velhas) com a nova aliança consumada na cruz do calvário (odres novos, vinho novo, pano novo). Na velha aliança tudo dependia do homem, enquanto na nova aliança encontramos a graça (favor imerecido) divina. Como posso saber se estou misturando as duas alianças? Vamos ver alguns sinais:
Se a obra da cruz não fizer diferença no seu dia a dia- Rm 6,4
Se você acha que foi salvo pela graça, santificação depende de você- Cl 2,6
Quando você pensa que Deus está zangado contigo, pelos seus pecados
Quando você pensa que agrada a Deus pelo seu esforço próprio- Mt 3,17
Quando você pensa que a vitoria sobre o pecado e o diabo é algo conquistado- Rm 5,17
Quando você vive constantemente com um sentimento de culpa e condenação Rm 8,1
Quando você presume que a vida cristã é algo muito difícil e penoso- Hb 4,11
Quando você pensa que não merece a bênção de Deus- Ef 1,3
Quando pensa que já esgotou a paciência de Deus- Rm 8, 38
Pr. Benedito Loh – Igreja Videira – Berlim – Alemanha
Como la historia se repite una y otra vez, según enseña Eclesiastés, también la cuestión de la gloria, es un tema que a lo largo del tiempo sigue vigente.
Cuando los judíos rechazaron a Jesús, tenían sus motivos para hacerlo, aunque estuvieran equivocados en sus apreciaciones.
Ellos pretendían que el Mesías que esperaban cumpliera con las expectativas que se habían imaginado, en torno a su condición.
Es decir: Ellos creían que el Hijo de Dios que descendería a la Tierra, tendría algunas características que eran muy diferentes de las que Jesús mostró en su Ministerio.
No vino como un rey libertador, sino como un humilde y manso siervo, a enseñar sobre el Reino y su Justicia y sobre el mandamiento del Amor.
Por estas razones Jesús los amonestó!
Y lo hizo en torno a una cuestión que en aquellos tiempos y hoy mismo, tiene importancia para muchos hombres.
Se trata de la gloria personal, para el cumplimiento de todo lo que demanda la vanidad y el afán de distinguirse sobre el resto.
El Hijo del Hombre les advierte, que ellos ya tienen todo eso, pues se concedían y nos concedemos la gloria los unos a los otros.
Pero en esa actitud, se olvidaron y nos olvidamos de buscar la única Gloria verdadera, que es la que proviene del Eterno.
La gloria humana es efímera como nuestra propia condición de mortales. La Gloria del Supremo es Eterna, como corresponde a su propia condición.
Pensemos en esto. No dejemos que los afanes humanos nos desvíen de lo único Verdadero!
ES – Juan 5:44 – ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?
PT – João 5:44 – Como podeis vós crer, recebendo honra uns dos outros e não buscando a honra que vem só de Deus?
Jesús siempre habló de manera categórica, para que podamos entender la importancia de sus mandatos.
Nunca se perdió en la vana palabrería que nos caracteriza, especialmente cuando se trata de cuestiones trascendentes.
Buscamos la manera de decir las cosas, con más suavidad, edulcoradas, se diría en términos coloquiales.
Esto revela que en la naturaleza humana prevalece más el sentido de la conveniencia o quizás el de la supervivencia, que la necesidad de transmitir mensajes claros y rotundos.
Pero Jesús habló con Autoridad y nos dio un mandato: VELAD!
Sin ninguna clase de adornos ni otros términos que puedan suavizar la gravedad de la situación, que exige que estemos atentos.
Este mandato tuvo vigencia en su Ministerio Terrenal y también en nuestros días, donde la maldad se enseñorea en la Tierra y en los hombres.
Cada día quedamos perplejos ante la infinita capacidad de la sociedad de perversiones inimaginables y lo que es peor, que las aceptamos con una dosis de fatalismo que resulta incompatible con nuestra condición de hijos de Dios.
Por qué ese fatalismo?
Simplemente porque nos avergonzamos del Evangelio y porque tenemos miedo de que la sociedad obre contra nosotros.
O porque tenemos miedo a que las fuerzas del mal vengan contra nosotros, por oponernos a sus obras que enfrentan el Poder de Dios.
Por eso debemos estar más que atentos, escudriñando cada frase, cada hecho. Debemos tener la actitud de VELAR en todos los momentos y en todas las circunstancias.
Sin temor y sin dudas. Es la única manera de enfrentar el mal y para que no nos afecten los hacedores de maldad.
Apocalipsis 3:3
PT – Lembra-te, pois, do que tens recebido e ouvido, e guarda-o, e arrepende-te. E, se não vigiares, virei sobre ti como um ladrão, e não saberás a que hora sobre ti virei.
ES – Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.