PÃO DA VIDA
Jesus dise:
vem a hora, e agora é,
em que os mortos ouvirão a voz do Filho de Deus,
e os que a ouvirem viverão.
Inicia su Ministerio
Jesus dise:
vem a hora, e agora é,
em que os mortos ouvirão a voz do Filho de Deus,
e os que a ouvirem viverão.
Jesús anuncia:
Viene la hora, y ahora es,
cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios;
y los que la oyeren vivirán.
Jesus dise:
Hipócritas, sabeis diferençar a face do céu
e não conheceis os sinais dos tempos?
Nos dice Jesús:
!Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo,
mas las señales de los tiempos no podéis.
La Iglesia es de Jesús!
Esta rotunda afirmación está presente en mi ánimo y en mi espíritu desde siempre.
Por eso adquirió un valor muy especial una frase que acompañó un mensaje de un líder espiritual por quién tengo un alto concepto.
El dejó este pensamiento: No os olvideis que la Iglesia es de Jesús y no nuestra, pero debemos de dar cuenta por las ovejas.
Con precisión y contundencia dejó claro los dos conceptos fundamentales que se relacionan con el servicio al prójimo y en cada congregación.
La Iglesia es de Jesús y las ovejas son su rebaño, puesto al cuidado de quienes servimos!
Estos conceptos muchas veces son olvidados por la múltiple coincidencia de distintas causas. Una de ellas, es lamentablemente, la actitud de algunos líderes.
Consideran a la Iglesia como propia e incluso a veces la identifican con su nombre y luchan por la posesión del rebaño del Hijo del Hombre, con otros líderes para asegurar su pertenencia a su congregación.
Esta cuestión es fundamental para entender como es el presente y el futuro de la Iglesia. Si la consideramos propiedad personal, deberemos asumir las consecuencias de la decisión y rendir cuentas en el Juicio.
Si consideramos que la Iglesia está a nuestro cuidado por mandato de Jesús, entonces comprenderemos que las ovejas también son de ÉL y en ningún caso, pertenencia personal.
Por la Gracia tengo claros los conceptos y también por la Gracia, siempre he tratado de cumplirlos. Y cuando no me ha sido posible, he optado por alejarme. Sin rebeldías personales, pero descansando en el Señor!
Por eso me alegré de este mensaje: No os olvideis que la Iglesia es de Jesús y no nuestra, pero debemos de dar cuenta por las ovejas.
1 Pedro 5:2
Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto.
Diego Acosta / Neide Ferreira
Dijo Jesús:
El que no es conmigo, contra mí es;
y el que conmigo no recoge, desparrama.
E Jesus respondeu-lhe:
O primeiro de todos os mandamentos é: Ouve, Israel,
o Senhor, nosso Deus, é o único Senhor.
Jesús le respondió:
El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel;
el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.
Vivimos en una sociedad donde todo se cuantifica, aún las cosas espirituales. Y también en las congregaciones.
Hacemos estadísticas sobre:
Cuántas visitas realizamos,
Cuántas Biblias entregamos,
Cuántas personas convertimos con la Evangelización,
Cuántos hermanos participaron de los Estudios Bíblicos,
Cuántos hermanos asisten a los cultos,
Cuántas veces ensayaron los levitas de la congregación…
Si pensamos un momento, quizá podamos agregar nuevos datos a estas planillas que supuestamente reflejan la vida de una Iglesia.
La pregunta es: Que ocurre con los resultados?
Lo que ocurre con los buenos números, es una obviedad.
Pero que sucede cuando los números no resultan los esperados o demuestran una baja en lo que podríamos llamar la “productividad” de la Iglesia?
Me pregunto, que ocurriría si Jesús entrara en mi congregación y se le ofrecieran planillas y más planillas?
Las aceptaría?
Las rechazaría?
Pensando en estas cuestiones es que siempre recuerdo a un querido maestro que un día dijo, que la mejor forma de servir al Señor, era no ver nunca los resultados de nuestra tarea.
Es decir, trabajo…sin resultados!
He pensado y pienso que es muy difícil asumir esta forma de servir, pero también es necesario recordar que quienes siembran, casi nunca recogen las cosechas.
Si esta forma de obrar estuviera librándonos de la envidia o de la vanidad, tal vez sería buena como consejo. Trabajar sin ver resultados, puede resultar saludable para nuestra vida espiritual.
Tengamos mucho cuidado con aplicar los métodos del mundo en la Iglesia. Porque es otra manera de que el mundo prevalezca en lo que Jesús ha depositado en nuestras manos.
1 Corintios 3:17
Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él;
porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.
Diego Acosta / Neide Ferreira