PAN DE VIDA / 45
Lo afirma Jesús:
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida;
nadie viene al Padre, sino por mí.
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Lo afirma Jesús:
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida;
nadie viene al Padre, sino por mí.
La Sabiduría de Jesús:
Y como queréis que hagan los hombres con vosotros,
así también haced vosotros con ellos.
Nos dijo Jesús:
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres,
para que vean vuestras buenas obras,
y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
Recordemos la lección de Jesús:
Dad, pues a César lo que es de César;
Y a Dios lo que es de Dios.
En un curso de idiomas he leído esta frase: Soy pequeño porque soy un niño!
Evidentemente se trata de un ejercicio para recordar la condición de pequeño y la de niño. Pero me llamó la atención…
Las dos palabras juntas o separadas tienen que ver con el mensaje de Jesús, con relación a quienes pertenece el Reino de los Cielos…!
Los pequeños, por serlo!
Los niños, por serlo!
Recordamos la frase bíblica y la replanteamos: Como una persona con muchos años puede ser pequeña y puede ser niño a la vez?
Acaso es posible esto?
La condición de pequeño está relacionada con la dimensión que nosotros mismos nos damos, al considerar lo que podríamos llamar la importancia personal.
Si somos pequeños, seremos capaces de aproximarnos a la humildad que proclamó Jesús!
La condición de niño está relacionada con nuestro nuevo nacimiento en Cristo y en la necesidad de mantener esa condición espiritual.
No de ser infantiles, sino ser niños en nuestro interior!
He pensado cómo en un curso de idiomas, se puede encontrar un motivo para reflexionar sobre el Hijo del Hombre y sus enseñanzas?
Tal vez esto sea lo que se nos reclama a propósito de obrar como Jesús, pensar como Jesús!
Siempre el Salvador como centro de nuestros pensamientos, de nuestras oraciones, de nuestros hechos sirviendo a los demás.
Sería muy importante reflexionar sobre esta cuestión de ser pequeños y de ser niños. Cuando lo hice tuve la maravillosa percepción de un acercamiento a Jesús.
Poderoso por lo sencillo!
Aunque pueda parecer una locura, que importante sería que verdaderamente fuéramos pequeños y niños. A la vez!
Mateo 18:14
Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.
Diego Acosta / Neide Ferreira
Advertencia de Jesús:
Teniendo ojos, no veis,
y teniendo oídos no oís?
Y no recordáis?
Advertência de Jesus:
Vocês têm olhos e não veem
e têm ouvido e não ouvem?
E não se lembram?
Es más que habitual que se nos exhorte a obrar ante cada situación, pensando en cómo lo haría Jesús.
Creo que de tanto usar este argumento lo hemos desvirtuado y ha pasado a ser, una fórmula más de un tipo de mensaje pretendidamente constructivo.
Si de verdad debiéramos obrar como el Hijo del Hombre, muchas de nuestras tradiciones cambiarían y de un modo rotundo.
Una de ellas sería la de especular con la forma de decir determinadas cosas, para tratar de hacerlas más suaves y más fáciles de asimilar por quienes las reciben.
Es decir: Tratamos que aquellas decisiones que son duras pero ineludibles, sean expresadas de una manera más atemperada, para que no resulten tan ásperas.
Ahora bien: Es así como obraría Jesús?
Rotundamente NO!
El Mesías nunca usó medias palabras ni las dulcificó. Cuando consideró que debía ser directo, lo hizo sin ninguna clase de contemplaciones.
Soy yo, el creyente de este tiempo, el que trata de que las palabras sean menos contundentes, menos claras y por tanto, corro el riesgo de que no sean todo lo eficaces que deberían ser.
Las congregaciones no son reuniones sociales!
Las congregaciones son constituidas por personas que debemos ser exhortadas, alentadas y también corregidas. Sin juzgar a nadie y siendo generosos con quienes se apartan de los mandatos del Supremo.
Si no procedemos como Jesús lo haría, estamos desvirtuando sus propias Palabras y las estamos convirtiendo en tristes remedos que no ayudan a nadie, salvo a la obra destructiva del enemigo.
Quién limpiará el templo como Jesús?
Mateo 21:12-13
Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas;
y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.
Diego Acosta / Neide Ferreira