yawning kid

AHORRAR Y MALGASTAR

yawning-kid

Los que vivimos los tiempos finales de la existencia, tenemos calma para analizar lo que hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer.

Sobre lo poco que hicimos bien y sobre lo mucho que obramos mal.

Como casi todas las personas, un día le concedí valor al dinero y a partir de entonces centré todos mis afanes en tenerlo y en la medida de lo posible de atesorarlo.

El gran precio que estaba pagando, yo lo ignoraba por completo. Estaba malgastando mi tiempo en algo que no tiene el menor valor, como no sea de aquel que precisamos para vivir.

Así fue que invertí muchos años de mi vida, desde esa errada y mezquina perspectiva. Dándole valor al dinero, se lo resté de lo que verdaderamente tenía y tiene importancia.

Para expresarlo de otra manera: Busqué ahorrar en lo que no debía y malgasté alocadamente lo que si debía administrar con sabiduría.

Es el dilema de nuestro tiempo: Buscamos el dinero a cualquier precio, malgastando lo único valioso que tenemos los humanos: El tiempo!

Es sorprendente como un día nos podemos dar cuenta que el dinero así como lo tenemos, otro lo perdemos y luego lo podemos volver a recuperar.

Pero el tiempo, este escaso período de vida que tenemos los humanos, no lo podemos recuperar NUNCA!

Como siempre estamos a tiempo de aprender: Aprendamos!

Lo único valioso que tenemos y que debemos preservar y administrar con la máxima Sabiduría, es nuestro tiempo de vida.

El que le dedicamos a Dios, a nuestra familia y a la Iglesia, en el sentido de servir como lo expresó Jesús.

No malgastemos lo único que de verdad tenemos!

Salmo 103:15-16

El hombre, como la hierba son sus días;
Florece como la flor del campo,

Que pasó el viento por ella, y pereció,
y su lugar no la conocerá más.

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

monety bulionowe 13d

EL JOVEN RICO

monety_bulionowe-13d

Un hermano comentaba su sorpresa y desasosiego luego de haber leído la historia de Jesús con el joven rico que deseaba heredar la vida eterna.

Decía: Por qué si alguien tiene posesiones debe venderlas, si en el mundo celestial no cuentan las riquezas?

Que haría el joven rico con sus posesiones en el Reino de los Cielos? Como no le servirían de nada, para qué tendría que venderlas?

Y reflexionó: Tal vez por eso se fue triste y afligido tras haber conversado con Jesús. Además, lo más probable es que no hubiera vendido lo que tenía.

Me resultó sorprendente el argumento y pensé mucho en las palabras del hermano. Y una de las conclusiones a las que llegué, fue cómo pueden resultar de diferentes las opiniones sobre la lectura de un mismo asunto.

Tampoco esto es algo novedoso, pero tratándose la Palabra de Dios, no cabe ninguna duda que deberíamos tener pensamientos más centrados en el propio Texto.

No volví a ver al hermano que había planteado el tema, pero más de una vez pensé que le diría si lo encontrara y volvía a surgir la historia del joven rico.

Creo que le diría que quién tiene el afán del dinero en su corazón, cualquiera que sea la magnitud de sus posesiones, probablemente obraría como el joven de la historia.

Nadie que tenga el dinero en su corazón, puede tener espacio en su interior para que el Espíritu pueda obrar el milagro del arrepentimiento y recibir el perdón.

Nadie!

Por tanto tengo la certeza que la cuestión no es la dureza con la que habló Jesús sino la dureza del corazón de quién lo escuchó.

Marcos 10:21

Jesús le miró y sintió afecto por él, y le dijo: Una cosa te falta; anda, vende cuanto tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.

Diego Acosta / Neide Ferreira

precher chandler

PREDICAR…?

precher-chandler

Jesús nos mandó a llevar el Evangelio hasta los confines de la tierra…!

A toda persona…!

Pero, es lo que hacemos?

Qué es lo que predicamos, que Evangelio llevamos, a quienes lo brindamos?

Es necesario que cómo punto de inicio para una reflexión, hagamos un acto de sinceridad profunda, primero con nosotros mismos.

Más de una vez me he preguntado: Qué estoy predicando?

Estoy predicando la Verdad de Jesús o lo que personalmente interpreto como verdad?

Estoy predicando que Jesús es la Luz del mundo o estoy interpretando que es la luz de la qué nos habló el Hijo del Hombre?

Estoy predicando sobre el valor de la Sal que habló Jesús o de lo que creo que es la salda para el mundo?

Qué estoy predicando?

Es hora que seamos más que honestos y pensar, como intento hacerlo, acerca del valor de mis palabras confrontadas con la Palabra de Dios.

No basta con las buenas intenciones, debo ser fiel al mandato de Jesús, pero sin los condicionantes que como hombre me planteo.

No debo agradar a nadie!

No debo ser obsecuente con nadie!

No debo aceptar condiciones de nadie!

La Única fuente de inspiración la predicación debe ser el Espíritu!

No debo caer en el chantaje personal, de condicionar lo que supuestamente presento como mensaje, bajo el peso de mis intereses, de mis conveniencias o de mis necesidades.

Predicar como nos mandó Jesús, significa alejarnos del mundo y acercarnos al Reino!

Todo lo demás será un triste remedo de los fariseos, que decían una cosa y hacían otras.

1 Corintios 1:17

Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com