PAN DE VIDA / 36
Nos dijo Jesús:
Recibid el Espíritu Santo.
A quienes remitiereis los pecados, les serán remitidos,
y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.
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Nos dijo Jesús:
Recibid el Espíritu Santo.
A quienes remitiereis los pecados, les serán remitidos,
y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.
Un hermano comentaba su sorpresa y desasosiego luego de haber leído la historia de Jesús con el joven rico que deseaba heredar la vida eterna.
Decía: Por qué si alguien tiene posesiones debe venderlas, si en el mundo celestial no cuentan las riquezas?
Que haría el joven rico con sus posesiones en el Reino de los Cielos? Como no le servirían de nada, para qué tendría que venderlas?
Y reflexionó: Tal vez por eso se fue triste y afligido tras haber conversado con Jesús. Además, lo más probable es que no hubiera vendido lo que tenía.
Me resultó sorprendente el argumento y pensé mucho en las palabras del hermano. Y una de las conclusiones a las que llegué, fue cómo pueden resultar de diferentes las opiniones sobre la lectura de un mismo asunto.
Tampoco esto es algo novedoso, pero tratándose la Palabra de Dios, no cabe ninguna duda que deberíamos tener pensamientos más centrados en el propio Texto.
No volví a ver al hermano que había planteado el tema, pero más de una vez pensé que le diría si lo encontrara y volvía a surgir la historia del joven rico.
Creo que le diría que quién tiene el afán del dinero en su corazón, cualquiera que sea la magnitud de sus posesiones, probablemente obraría como el joven de la historia.
Nadie que tenga el dinero en su corazón, puede tener espacio en su interior para que el Espíritu pueda obrar el milagro del arrepentimiento y recibir el perdón.
Nadie!
Por tanto tengo la certeza que la cuestión no es la dureza con la que habló Jesús sino la dureza del corazón de quién lo escuchó.
Marcos 10:21
Jesús le miró y sintió afecto por él, y le dijo: Una cosa te falta; anda, vende cuanto tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.
Diego Acosta / Neide Ferreira
Estas palavras de Jesus devem estar sempre presentes:
O que Deus uniu,
o homem não deve separar.
Tengamos presente a Jesús:
Por tanto, lo que Dios juntó,
no lo separe el hombre.
Jesús nos mandó a llevar el Evangelio hasta los confines de la tierra…!
A toda persona…!
Pero, es lo que hacemos?
Qué es lo que predicamos, que Evangelio llevamos, a quienes lo brindamos?
Es necesario que cómo punto de inicio para una reflexión, hagamos un acto de sinceridad profunda, primero con nosotros mismos.
Más de una vez me he preguntado: Qué estoy predicando?
Estoy predicando la Verdad de Jesús o lo que personalmente interpreto como verdad?
Estoy predicando que Jesús es la Luz del mundo o estoy interpretando que es la luz de la qué nos habló el Hijo del Hombre?
Estoy predicando sobre el valor de la Sal que habló Jesús o de lo que creo que es la salda para el mundo?
Qué estoy predicando?
Es hora que seamos más que honestos y pensar, como intento hacerlo, acerca del valor de mis palabras confrontadas con la Palabra de Dios.
No basta con las buenas intenciones, debo ser fiel al mandato de Jesús, pero sin los condicionantes que como hombre me planteo.
No debo agradar a nadie!
No debo ser obsecuente con nadie!
No debo aceptar condiciones de nadie!
La Única fuente de inspiración la predicación debe ser el Espíritu!
No debo caer en el chantaje personal, de condicionar lo que supuestamente presento como mensaje, bajo el peso de mis intereses, de mis conveniencias o de mis necesidades.
Predicar como nos mandó Jesús, significa alejarnos del mundo y acercarnos al Reino!
Todo lo demás será un triste remedo de los fariseos, que decían una cosa y hacían otras.
1 Corintios 1:17
Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.
Diego Acosta / Neide Ferreira
Lembremos o que Jesus falou:
Eu não vim chamar os justos,
mas sim pecadores para que
se arrependam.
Las Palabras de Jesús son válidas hasta el fin:
El Hijo del Hombre
es Señor aun del sábado.
Recordemos la afirmación de Jesús:
No he venido a llamar a justos,
sino a pecadores al arrepentimiento.
Dijo Jesús:
Al que te pida, dale;
y al que quiera tomar de ti prestado,
no se lo rehúses.
Jesús a los fariseos de antes…y de ahora!
Guías ciegos,
que coláis el mosquito y tragáis el camello!