LIFE BREAD-World
I pray for them:
I pray not for the world,
but for them which thou hast given me;
for they are thine.
John 17:9
I pray for them:
I pray not for the world,
but for them which thou hast given me;
for they are thine.
John 17:9
DEVOCIONAL
Resulta difícil de imaginar cuántas personas clamaron a Dios a lo largo de los milenios, en situaciones extremadamente graves y que se solo se pueden solventar con su auxilio.
David lo hizo luego de haberse enfrentado con Abimelec, en circunstancias dramáticas y que lo obligaron a recurrir al gran recurso que siempre tenemos quienes creemos en el Eterno.
Orar y clamar, para pedir la ayuda que solo ÉL puede darnos, porque las fuerzas humanas por poderosas que sean, siempre serán insignificantes ante la magnitud de algunos problemas.
No en vano la propia Biblia, nos enseña a que clamemos por la ayuda del Señor con la certeza de que siempre nos escuchará y que su intervención se producirá en el tiempo justo, a pesar de nuestras angustias.
Esa es la fe que se nos demanda. Saber que el Todopoderoso, siempre responderá a nuestro clamor y que nunca nos abandonará, porque ÉL lo ha prometido y porque en ello se fundamenta nuestra fe.
Salmo 34:6
ES – Este pobre clamó, y le oyó Jehová,
Y lo libró de todas sus angustias.
PT – Clamou este pobre, e o Senhor o ouviu;
e o salvou de todas as suas angústias.
Diego Acosta / Neide Ferreira
MATEO 1
La Genealogía que leemos en Mateo tiene algunas singularidades, como la de omitir varias generaciones, algo frecuente en los tiempos del Antiguo Testamento.
1:6 Entre Rahab, de la época de Josué, hasta llegar al propio David, separados por casi 400 años de historia.
1:6a y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías. La mujer del capitán del ejército de David, era Betsabé, según consta en 2 de Samuel 12:34 Y consoló David a Betsabé su mujer, y llegándose a ella durmió con ella; y ella le dio a luz un hijo, y llamó su nombre Salomón, al cual amó Jehová.
1:8 Mateo omitió deliberadamente en su Genealogía, entre Joram y Uzías o Asarías, a Ocozías, Joás y Amasías. Este uso de abreviar las nóminas, era una cuestión frecuente en aquellos tiempos. Esto se comprueba en el detalle que brinda 1 de Crónicas 3:10-12:
Hijo de Salomón fue Roboam, cuyo hijo fue Abías, del cual fue hijo Asa, cuyo hijo fue Josafat,
11 de quien fue hijo Joram, cuyo hijo fue Ocozías, hijo del cual fue Joás,
12 del cual fue hijo Amasías, cuyo hijo fue Azarías, e hijo de éste, Jotam.
1:11 Mateo hace alusión en este versículo a un personaje que es mencionado con distintos nombres: Jeconías, que es Joaquín en 2 de Reyes 24:6 Y durmió Joacim con sus padres, y reinó en su lugar Joaquín su hijo. Jeconías recibe un tercer nombre, Conías, en Jeremías 22:24 Vivo yo, dice Jehová, que si Conías hijo de Joacim rey de Judá fuera anillo en mi mano derecha, aun de allí te arrancaría.
Este rey de Judá, que gobernó en el año 508 a.C. cuando los primeros israelitas fueron capturados y enviados a Babilonia, fue maldecido para que ninguno de sus descendientes pudieran ocupar el trono de David, Jeremías 22:30 Así ha dicho Jehová: Escribid lo que sucederá a este hombre privado de descendencia, hombre a quien nada próspero sucederá en todos los días de su vida; porque ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el trono de David, ni reinar sobre Judá.
Esta maldición podría haber afectado a Jesús, pero como no era hijo biológico de José, no le alcanzó. Recibió en cambio a través de José la línea real de descendientes de David.
Diego Acosta
ANTIVIRUS
La celebración del carnaval fue el pretento para que una comparsa pretendiera ridiculizar la cuestión del Holocausto.
Originarios de la ciudad de Cuenca, los miembros de la comparsa desfilaron en el concurso del Campo de Criptana, en Ciudad Real, en España.
Estamos convencidos que no ofende quién quiere, sino quién puede, este burda manifestación se repetirá en otros dos desfiles programados durante los días de carnaval.
Lo que resulta evidente, es que debe reclamarse la responsabilidad de las autoridades que por comisión o por omisión, permitieron que se perpetrara este torpe ataque a Israel y a su Pueblo.
Este hecho se suma a los que continuamente se denuncian formando parte de la campaña antisemita, que agravia a la Nación que será bendición para todas las naciones de la tierra.
Nadie debe eludir sus responsabilidades y tampoco nadie debe caer en la cómplice desidia de no reclamarlas.
Diego Acosta
La Organización Mundial de la Salud ha advertido que el problema del corona virus, puede convertirse en una pandemia.
Un llamado de alerta que debe ser considerado con el realismo que este tipo de situaciones demanda. Pero sin dramatizar el problema, para que las soluciones a aplicar sean las mejores o por lo menos las más sensatas.
La propagación desde China, debería ser considerada como una grave falta de previsión o de precaución y en el peor de los casos de una inadmisible incapacidad para controlar situaciones de emergencia.
El presidente chino dijo públicamente que había reclamado medidas eficaces para combatir el virus, pero evidentemente o no fue escuchado o no hubo personas idóneas para controlar que la situación se convirtiera en lo que estamos constatando.
Mientras tanto es legítimo pensar que se esté sugiriendo que estamos frente a una situación que puede tener un cierto parangón con las plagas bíblicas, que terminaron con la liberación del pueblo israelita de Egipto.
Es muy difícil afirmar que efectivamente estamos ante una grave posibilidad de un mayúsculo caos como consecuencia de la propagación del virus, que podríamos llamar plaga.
Lo que sí resulta evidente que estamos ante una situación de alto riesgo. Y también comprobando como la miseria humana se manifiesta en medio de las grandes situaciones, como por ejemplo el encarecimiento de las mascarillas protectoras o lo que es peor, la venta de falsas mascarillas.
Podríamos decir, que si es difícil controlar el virus, no debería ser tan difícil controlar a los que medran con el miedo de las personas. Siempre nos queda el mayor recurso: Clamar a Dios!
Diego Acosta
C’est pour eux que je prie.
Je ne prie pas pour le monde,
mais pour ceux que tu m’as donnés,
parce qu’ils sont à toi.
Jean 17:9
CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO
MENSAJE
Pablo nos enseñó que debemos actuar como creyentes haciendo obras que demuestren nuestra fe.
Esta cuestión esencial es la que pone en evidencia que realmente somos hombres y mujeres nuevos, nacidos tras el bautismo, en el que demostramos públicamente nuestra aceptación del Señor como nuestro Salvador.
Con estos sencillos argumentos debemos mostrarnos al mundo como ejemplos vivientes de la transformación que ha cambiado nuestras vidas, en cosas tan evidentes como nuestro comportamiento, nuestra actitud, nuestra vocación de servir al prójimo.
Frente a estos planteamientos podemos analizar otra clase de situaciones, principalmente las que se verifican en muchas congregaciones. Según Pablo somos hacedores de obras que muestran nuestra fe.
Pero esa forma de obrar, se transforma en un vértigo de actividades que convierten a las iglesias en auténticos ámbitos donde pareciera que quienes no participen o lo hagan con menos intensidad, son menos creyentes o tienen una fe no tan grande.
Es esto correcto?
De ninguna manera. Pablo no nos demandó ser hacedores frenéticos, nos habló de que debemos de hacer obras, pero no convertirnos en máquinas que están siempre en movimiento.
Podría entenderse esto como una crítica, pero nada es más alejado de la intencionalidad con que ha sido formulada la idea. El propósito es llamar la atención sobre este frenesí de hacer cosas, todos los días a ser posible.
Las congregaciones tienden a mostrar su nivel de actividades como una medida de la fe que las mueve, pero esta afirmación es muy discutible, si la interpretamos con otra forma de entender la vida de creyentes.
Servir al prójimo, SÍ. Servirnos del prójimo, NO. Pero esto es diferente de caer en el frenesí de ocupar todos los días con actividades, que tal vez lo que demuestran en la voluntad de exhibirse como hacedores.
Y tal vez lo más importante: Qué tiempo le dedicamos a nuestra relación como congregación con el Señor?
Las actividades son buenas y necesarias, pero es fundamental que se vean respaldadas por tiempos preciosos de oración y comunión con el Eterno, porque entonces sí verdaderamente podemos crecer como hacedores de la fe.
Reflexionar sobre esto, puede parecer frustrante, porque significaría que estamos abandonando las actividades que nos tienen ocupados constantemente, pero el frenesí no es sinónimo de relación con el Señor.
Diego Acosta / Neide Ferreira
CONGREGAÇÃO SÉTIMO MILÊNIO
Em Nome de Jesus, mesmo?
“..seja o que for que vós pedirdes em meu Nome..” João 14:11
Aprendemos que sempre que orarmos devemos fazer em Nome de Jesus. Claro que sim.
Usamos sempre a repetição do começo e final de uma oração: Senhor, te peço……, em nome de Jesus, Amém. Será que sentimos como se Jesus estivesse falando com o Pai?
Realmente nos colocamos no lugar de Jesus para usar o Seu nome?
E o que significaria isso?!
Intimidade, relacionamento, afinidade, rendimento, entrega, pertencer, etc. (uma infinidade de etc.)
NO MEU NOME, representa quem sou, como se você fosse eu! Representante da minha pessoa, com uma procuração outorgada pelo Pai que é o meu “Tutor legal”.
Não basta com chegar na frente da batalha e falar: em Nome de Jesus! O inimigo vai falar: ok, mostra tua identidade/credencial, onde está tua bandeira?
Os soldados e militares usam uniforme para serem identificados.
Funcionários usam uniformes para poderem ter acesso a áreas restritas.
Para ter autoridade é necessário ter identidade.
Para usar um nome é necessário conhecer a pessoa e ter intimidade.
Trabalho com minhas irmãs usando o nome delas, as credenciais dos programas que elas usam e confiam que vou seguir as mesmas regras que elas. Afinal eu estou usando o seu nome.
O mesmo acontece com Jesus, Ele nos permite, concede a honra de usar o Seu Nome, porque deseja que tenhamos essa confiança e intimidade com Ele. Que o que vamos falar esteja de acordo com o que Ele fala. Que a nossa atitude seja a mesma que a Dele.
Queremos ser atendidos cada vez que oramos e usamos o nome de Jesus, mas não queremos nos deixar a nossa “glória” (conforto, vontades, exigências, tesouros guardados na alma) para que a Sua Glória resplandeça, para que o Pai seja Glorificado. Jesus completa o versículo acima falando que isso deve ser feito para que o Pai seja Glorificado!
Quero deixar um desafio:
A próxima vez que você falar: Em Nome de Jesus! Pense se realmente se Jesus falaria ou agiria como você!
O Nome de Jesus é Poderoso, Sua Palavra é espada de dois gumes.
Elié Ferreira