TRABAJO…!

Hay quienes se quejan constantemente del esfuerzo que deben realizar para lograr el sustento para sí y para su familia.

Creo que son los mismos que tienen una apasionada visión por la libertad de vivir como si fuéramos la autoridad suprema de nuestra existencia.

Es decir: La queja se origina cuando no podemos hacer lo que nos parece bien o como nos plazca. Entonces reaccionamos con disgusto.

Pero, hemos pensado por qué el hombre debe ganar su sustento con esfuerzo?

Fuimos Creados hombre y mujer para tener control sobre la tierra, para ser sus mayordomos, con responsabilidades concretas sobre todos nuestros hechos.

Pero, un día nos rebelamos contra Dios!

Yo me rebelé contra Dios? Cuando?

Acaso yo nací junto con Adán y Eva?

Dolorosamente la respuesta es afirmativa, como ocurre casi siempre que me debo enfrentar con la realidad originada por mis pecados, por mis iniquidades.

Cada vez que peco, estoy en rebeldía con el Eterno. Y estoy haciendo lo mismo que hicieron los padres de la especie.

Por tanto, no debo quejarme por el esfuerzo para lograr el pan de cada día. Debo quejarme de mi obstinada forma de vivir, sin aceptar el Orden Superior del Todopoderoso.

Génesis 3:19

Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra,

porque de ella fuiste tomado;

pues polvo eres, y al polvo volverás.

Gênesis 3:19

No suor do teu rosto, comerás o teu pão, até que te tornes à terra;

porque dela foste tomado,

porquanto és pó e em pó te tornarás.

Diego Acosta / Neide Ferreira

EL QUE QUIERA…

CONGREGACIÓN

del SÉPTIMO MILENIO

Durante muchos años una ideología política argumentó que la religión era el opio, la droga de los pueblos.

Con esta frase se pretendía afirmar que todo lo relacionado con la fe, no era otra cosa que pura fantasía, engaño, falsedad.

Se aseguraba que la fe lo que buscaba era hacer adormecer las conciencias de las personas, para que no pensaran en su realidad.

Obviamente todos estos argumentos estaban dirigidos a exaltar la ideología que supuestamente respetaba los derechos de los hombres y mujeres, que debían ser sus seguidores.

Lo cierto es que esta frase tuvo repercusión en millones de personas, que la conceptuaron como cierta y fueron los que muchos años después, vieron como todo desaparecía bajo la dramática realidad.

La cuestión es: Era verdad o es verdad que la fe es la droga de los pueblos?

Que es el veneno que contamina los corazones y la razón?

Es verdad que los hombres no tenemos más alternativas que sujetarnos a una creencia?

Rotundamente NO!

Los hombres fuimos Creados para ser libres!

Fuimos Creados bajo el principio del libre albedrío, por lo que podemos tomar nuestras propias decisiones.

La frase que comentamos tuvo éxito, fundamentalmente porque se basaba en la ignorancia de quienes la escuchaban y la daban por cierta.

Hay pruebas irrefutables acerca de que el Eterno nos ha Creado libres!

El profeta Ezequiel habló por boca de Jehová, para darnos precisamente esa libertad para decidir!

El propio Jesús en su Ministerio terrenal, utilizó el mismo argumento para decirnos que teníamos libertad para oír o para no hacerlo.

Por tanto, que es lo malo de la fe?

Nos impide ser libres?

Ni la fe tiene nada de malo ni nos impide ser libres!

El Altísimo nos ha concedido la libertad de oír su Palabra o de negarnos a escucharla. Es decir: Tenemos la decisión final sobre su Mensaje.

Lo aceptamos o no lo aceptamos!

Lo aceptaremos si lo escuchamos. No lo aceptaremos si nos negamos a escucharlo.

Como todas las decisiones, cada una conlleva sus consecuencias. Si escuchamos el Mensaje de Salvación, seremos salvos.

Si ejercemos nuestro derecho a no escuchar a Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, nos condenaremos.

Por tanto podemos decidir, para nuestra Libertad o para nuestra condena.

Diego Acosta

www.septimomilenio.com

DE PEQUEÑO A GRANDE

CONGREGACIÓN

SÉPTIMO MILENIO

Cuántas veces hablamos de Dios a partir de nuestra humana pequeñez?

Muchas, Demasiadas!

Así es como nos permitimos juzgar a nuestros propios hechos, entendiendo la mayoría de las veces que tienen poco relieve, que son insignificantes.

Si hablamos y pensamos sobre quienes nos rodean, los juicios pueden ser más severos todavía, porque el factor humano se potencia y la condescendencia que podamos tener con nosotros mismos, se torna en rigurosa con los demás.

Esto forma parte de nuestra naturaleza y solamente buscando la Sabiduría de lo Alto, podremos entender la magnitud de nuestro error, la gravedad de lo que hacemos.

Y es grave sencillamente porque omitimos que todo lo que ocurre o que nos ocurre forma parte del Grandioso Plan de Dios.

Partiendo de nosotros mismos, que fuimos Creados a Su imagen y semejanza, por lo que nos convertimos en joyas únicas de la Creación.

Para decirlo con otras palabras, cada uno de nosotros es una pieza esencial en el Plan de Dios y por tanto todo lo que hacemos forma parte de un Plan que es perfecto porque quién lo diseñó es Perfecto.

Recuperando esta Verdad, debemos obrar de una forma diferente, sin abandonarnos a la dudosa mediocridad que pensamos que somos.

Tampoco sin caer en la vanidosa idea de entender que somos superiores a los demás, por nuestros talentos o por nuestros logros.

Todo lo que somos y todo lo que hacemos, está bajo el control y la Autoridad del Eterno, por lo que debemos de tener la actitud de agradecer todo siempre, en cada circunstancia y momento.

Si alguna vez nos consideramos pequeños, estamos empequeñeciendo al propio Dios y si alguna vez nos consideramos superiores, estamos en rebeldía contra la Grandiosidad de quién nos ha Creado.

Por eso cuando leemos en Isaías el mensaje de Jehová a Israel, que haría de un pueblo pequeño una gran nación, así debemos de entender que está haciendo Dios con nuestra vida.

No importa cómo nos consideremos ni tampoco tiene validez lo que los demás piensen de nosotros. Lo único que tiene valor es lo que el Todopoderoso tiene en consideración de nosotros.

Sabiendo esta Verdad podremos ser verdaderamente felices!

Diego Acosta

www.septimomilenio.com

LOS INCRÉDULOS

Quienes son incrédulos?

Es una inquietante pregunta, porque a veces me incluyo dentro de este grupo de personas, que tienen la facilidad de dudar, particularmente sobre Dios.

Por sorprendente que resulte, somos capaces de creer en relatos que se remontan a lejanos tiempos del pasado y que deberíamos considerar con una cierta reserva.

Acaso existieron determinados personajes?

O sus hechos?

O sus conquistas o sus derrotas?

O los lugares que visitaron y hasta donde murieron?

Pero generalmente los damos por ciertos, aún cuando los márgenes para la duda son mayores que lo razonables en cuanto a la seguridad histórica.

Lo mismo sucede con una teoría que muchos dan por válida, ignorando lo esencial: Ninguna teoría es cierta hasta que no se convierta en ley.

No obstante, sin ninguna clase de rigor consideramos válidos hechos y personajes y también teorías, que deben ser comprobados o demostrados.

Pero con Dios todo es diferente!

En el fondo, muchas veces he pensado que se trata de una manera de no aceptar su existencia, porque significaría que tendríamos que rendirnos ante su Grandeza y Majestad.

Somos capaces de adorar a cualquier tipo de ídolos, incluso personas carnales como nosotros, pero no aceptamos que fuimos Creados y tenemos la Vida por el Dios que negamos.

Lo más triste es que un incrédulo tal vez termine sus días viviendo en una duda que no será capaz de admitir, pero que en el momento final precise aclarar desesperadamente.

Pido perdón por mis dudas y clamo por los que niegan lo Único Verdadero.

João 5:44 – Como podeis vós crer, recebendo honra uns dos outros

                  e não buscando a honra que vem só de Deus?

Juan 5:44 – ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de      

                  los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?

Diego Acosta / Neide Ferreira