AJUDA

CONGREGAÇÃO
SÉTIMO MILÊNIO

“Eu te ajudo, diz o SENHOR.” (Isaías 41.14)

Como já falei várias vezes, tenho 5 filhas e 5 netos. Minhas filhas estão sempre falando: “Não quero ficar enchendo você mãe, mas…”, e me contam suas coisas, problemas, dúvidas e também o que conseguiram, seus sonhos e sucessos. Elas não me incomodam, nem enchem, ao contrário, acho que confiam em mim e fico feliz por participar da vida delas.

Ontem foi um dia em que todas me contaram coisas boas que passaram, cada uma tinha algo que falar – meu coração se encheu de alegria por elas. Mas o dia que elas me ligam chorando meu coração chora com elas (e meus olhos também, kkkk)

Nós muitas vezes esquecemos que Deus é nosso Pai, que Ele tem prazer em saber de nós, que quer que confiemos a Ele nossos segredos, necessidades, tristezas, alegrias, sonhos.

Se você parar agora e pensar, como veria a Deus? Que imagem Ele teria para você? (Seja sincero com você mesmo) – Feche os olhos e pense nisso, visualize Deus.

Como Ele é para você?

Um senhor imponente sentado em um trono com um bastão na mão dando ordens?

Um velhinho bonachão, sorridente? (Esse é o “papai noel”)

Ou um Pai com as mãos e os braços estendidos prontos a abraçar?

Quando minhas filhas me ligam eu fico feliz – claro que às vezes estou ocupada e não posso dar toda a atenção, mas fico feliz em saber que confiam em mim.

Imagine Deus, que é Soberano, Onisciente, Onipotente, Dono da Sabedoria e, principalmente, Pai. Deus NUNCA está ocupado para nos escutar, atender “nossa chamada”; Isaías 59 fala que Deus não tem ouvidos surdos para não ouvir!

Deus é Amor, e o amor está sempre pronto para ajudar, socorrer, animar, curar feridas e dar uma bronca, se for necessário. Ele se alegra em ouvir de nós!

Busque a Deus com essa intimidade e confiança, é tudo o que Ele espera de você: CONFIANÇA.

“Que a sua felicidade esteja NO Senhor! Ele lhe dará o que o seu coração deseja. Ponha a sua vida nas mãos do Senhor, CONFIE nele, e Ele o ajudará – Salmos 37:4 e 5 – NTLH”

Quero só ressaltar uma coisa aqui: nossa felicidade, o que queremos, o que mais desejamos tem que estar EM Deus…e não na nossa própria vontade. Não existe outro lugar onde possamos querer estar que não seja com Ele e nEle!

Elié Ferreira

 

JUSTICIA Y MISERICORDIA

CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

Isaías, eleva un cántico de confianza acerca de la protección de Jehová, sobre Israel y también sobre su ciudad: Jerusalén.

Por extensión podemos asumir como propio este Cántico, por cuanto resume la actitud que debemos de tener ante la Gloriosa Majestad del Eterno.

Nadie como ÉL para guardarnos, guiarnos y finalmente darnos la vida eterna, en un proceso que tiene muchos puntos en común con la historia de Israel.

Desde los grandes momentos de unión con Dios, hasta los otros en donde se manifestó el espíritu de rebeldía, que es común a quienes formamos la especie superior de la Creación.

Isaías eleva su voz en el Capítulo 26 y específicamente desde los versículos 9 al 12, resume cuestiones esenciales vinculadas con la Justicia.

Muchos la entenderán y se volverán de sus caminos de maldad, pero otros se negarán a escuchar lo que Jehová nos manda a cumplir.

8 También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado; tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra alma.

Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.

10 Se mostrará piedad al malvado, y no aprenderá justicia; en tierra de rectitud hará iniquidad, y no mirará a la majestad de Jehová.

11 Jehová, tu mano está alzada, pero ellos no ven; verán al fin, y se avergonzarán los que envidian a tu pueblo; y a tus enemigos fuego los consumirá.

12 Jehová, tú nos darás paz, porque también hiciste en nosotros todas nuestras obras.

La Misericordia llegará junto con la Justicia, porque solamente quienes obedezcan al Todopoderoso, recibirán su Gracia.

Es tiempo de recordar que los grandes pasajes de la Biblia, serán referencias para los tiempos del fin que estamos viviendo.

Creer lo contrario es engañarse y nada hay más triste que el autoengaño. Fundamentalmente porque nos aparta de manera definitiva de las Promesas que Dios cumplirá en nuestras vidas.

Diego Acosta

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SUERTE…?

Acabo de leer un breve mensaje de un supuesto creyente que afirmaba que a la suerte hay que llamarla.

Una vez más quienes nos declaramos hijos de Dios, debemos afrontar la cruda realidad de cómo es nuestra vida.

Si estamos eufóricos, poco más o menos que somos los amos del mundo. Si estamos tristes, acongojados, pensamos que Dios nos ha abandonado… a nuestra suerte.

No en vano hay millones de personas que consultan a supuestos astrólogos, adivinadores, a hombres y mujeres que anuncian que nos capaces de anticiparnos el futuro.

Lo penoso es que cada una de estas consultas, revela la pobreza espiritual de quién la realiza, que se somete voluntariamente a la humillante ceremonia de que alguien se introduzca en su vida y en la vida de sus próximos.

Así es como prácticamente a cada momento hablamos de la buena o la mala suerte, del golpe de fortuna o de infortunio.

Y nos olvidamos de lo único cierto: El Eterno está en el control de todo y de todos. Y solamente Él decide el porvenir!

Isaías 65:4-66

ES – Que se quedan en los sepulcros, y en lugares escondidos pasan la noche; que comen carne de cerdo, y en sus ollas hay caldo de cosas inmundas;

que dicen: Estate en tu lugar, no te acerques a mí, porque soy más santo que tú; éstos son humo en mi furor, fuego que arde todo el día.

He aquí que escrito está delante de mí; no callaré, sino que recompensaré, y daré el pago en su seno.

PT – Assentando-se junto às sepulturas, e passando as noites junto aos lugares secretos, e comendo carne de porco e caldo de coisas abomináveis nos seus pratos.

 E dizem: Retira-te, e não te chegues a mim, porque sou mais santo do que tu. Estes são uma fumaça no meu nariz, um fogo que arde todo o dia.

 Eis que está escrito diante de mim: não me calarei; mas eu pagarei, sim, deitar-lhes-ei a recompensa no seu seio.

Diego Acosta – Neide Ferreira

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LA BIBLIA Y SIRIA

 

Blog del TIEMPO!

La operación realizada contra Siria, para evitar nuevas operaciones con productos químicos, actualiza una cuestión que trasciende lo meramente formal.

Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia realizaron una acción que habría provocado daños importantes en las instalaciones sirias.

Desde la perspectiva bíblica recordamos la profecía de Isaías contenida en su Libro, en el Capítulo 17, versículos 1 al 3.

Profecía sobre Damasco. He aquí que Damasco dejará de ser ciudad, y será montón de ruinas.

Las ciudades de Aroer están desamparadas, en majadas se convertirán; dormirán allí, y no habrá quien los espante.

Y cesará el socorro de Efraín, y el reino de Damasco; y lo que quede de Siria será como la gloria de los hijos de Israel, dice Jehová de los ejércitos.

La realidad que apreciamos, necesariamente debe ser observada desde la perspectiva de lo que enseña la Palabra de Dios!

Diego Acosta

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CRUZ Y TUMBA VACÍAS

CONGREGACIÓN

DEL SÉPTIMO MILENIO

Más de 1.900 años después sabemos que Jesús es el Mesías prometido del Antiguo Testamento!

Sin ninguna clase dudas y en el tiempo que conmemoramos su Gloriosa Resurrección, aguardamos confiadamente su Segundo Advenimiento.

Pero es bueno recordar como fueron aquellos días que cambiaron para siempre la Historia de la Humanidad, para los habitantes de Jerusalén y más precisamente para el grupo de hombres que estuvo estrechamente ligado a Jesús.

Para los judíos su condena y ejecución significó según entendieron en esos días, el fin del problema que había planteado un humilde profeta venido de Nazaret.

Para los romanos fue también el final de un problema que habían creado a Poncio Pilatos, las diferencias entre los judíos habitantes de Jerusalén.

Creemos no equivocarnos al afirmar que también para los discípulos había llegado el final, porque a pesar de las tres advertencias del Hijo del Hombre, sobre su muerte y Resurrección no terminaron de comprenderlo y aceptarlo.

Más todavía: El hombre a quién Jesús llamó amigo, sería quién lo entregara miserablemente por 30 denarios, buscando él mismo su propio fin colgado con una soga.

Aquel viernes terrible, significó la huida de los hombres más cercanos a Jesús. Temían por su vida, como le sucedió a Pedro y los demás trataron de permanecer lejos para no ser recordados como los frustrados seguidores.

El viernes la Cruz de Jesús quedó vacía al ser depositado su cuerpo en la tumba y el domingo fue precisamente ese lugar el que quedó vacío.

Jesús había Resucitado!

Se cumplieron todas las profecías del Antiguo Testamento y en especial la que formuló Isaías y que conocemos como el Canto del Siervo, que leemos en el Capítulo 53:10-11 de su Libro.

Por ser especialmente significativo, recordamos con temor y temblor lo que Pablo nos dejó como legado para nuestra fe en 1 de Corintios 15:1-9

Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis;

por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.

Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;

y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;

y que apareció a Cefas, y después a los doce.

Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen.

Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles;

y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.

Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.

Por eso, recordemos que el Bien triunfó sobre el mal, que la Vida triunfó sobre la muerte, para siempre. Por eso la tumba y la cruz están vacías!

Diego Acosta

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FIRMEZA!

Con profunda preocupación escuché a un joven líder hablar de su cansancio ante lo que llamó el bombardeo del mundo.

Le pregunté que era exactamente lo que quería decir con eso y su respuesta fue más preocupante todavía. Dijo que a veces no sabía cómo responder ante la avalancha de ideas y malos ejemplos que recibíamos a diario.

La primera respuesta que me vino a la mente, fue la de exhortarlo a que se volviera a la fuente de nuestra fe, a Jesús.

Lo curioso fue que comentó que eso era lo que hacía y que a pesar de ello, seguía con la preocupación acerca de la influencia mundana.

Entonces vino a mi boca la palabra FIRMEZA, que no es otra cosa que reafirmarse en todo aquello que el Hijo del Hombre nos ha enseñado.

Sin mirar ni a izquierda ni a derecha para no apartarnos del Camino verdadero, ni tampoco caer en las tentaciones de los atajos.

Confieso que sigo preocupado por este joven y sigo orando por él, para que verdaderamente puede centrarse en la Única Verdad que tenemos los hijos de Dios!

Isaías 25:1

ES – Jehová, tú eres mi Dios; te exaltaré, alabaré tu nombre, porque has hecho maravillas; tus consejos antiguos son verdad y firmeza.

PT – Ó Senhor, tu és o meu Deus; exaltar-te-ei e louvarei o teu nome, porque fizeste maravilhas; os teus conselhos antigos são verdade e firmeza.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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TRANSITORIOS

Uno de mis grandes problemas personales, es el que está relacionado con la facilidad con qué me olvido de mi condición de transitorio… de perecedero.

Y por qué ocurre esto?

Tal vez porque en el fondo los humanos nos negamos a pensar que nuestro fin se acerca cada día que vivimos.

Obramos con una frivolidad impresionante, como si nuestro final pudiera llegar en términos de miles de años y no en términos de días, meses o años.

Siempre que advierto que esto es así, me aboco a ser  extremadamente fiel con el control y uso de mis tiempos.

Le asigno valor a cada segundo de mi vida, aunque resulte exagerado, por la sencilla razón que ignoro cuando será mi final y por tanto trato de hacer todo lo que se me reclamará.

Cuando con Adán y Eva adquirimos la condición de transitorios, debemos darle un nuevo valor al tiempo y a lo que hacemos durante cada hora de nuestra vida.

Debemos recordar que también somos Mayordomos de nuestro tiempo!

Isaías 5:11-12

PT – Ai dos que se levantam pela manhã e seguem a bebedice! E se demoram até à noite, até que o vinho os esquenta!

Harpas, e alaúdes, e tamboris e pífanos, e vinho há nos seus banquetes; e não olham para a obra do Senhor, nem consideram as obras das suas mãos.

ES – !Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende!

Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas y vino, y no miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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YO MIRARÉ…!

Si fuéramos capaces de imaginar a Jehová buscando a alguien para mirar en la Tierra, que sorpresas podríamos llevarnos.

Los grandes y los poderosos, buscando aquellos lugares que podríamos pensar son los mejores para que el Creador posase su mirada.

También habría quienes siendo menos en cuánto a riquezas y poder, se puedan sentir grandes en cuanto a su propia justificación.

Y habría muchos, millones y millones de seres, tan sencillos como nosotros mismos, que esperaríamos con ansiedad pero con serenidad aquello que haría el Eterno.

Por qué tantas diferencias entre unos y otros?

Seguramente porque los poderosos no tienen tiempo para considerar que hay alguien superior a ellos. Y porque los que se consideran justos, tampoco considerarían a otros que no fueran ellos mismos.

Pero el Soberano sí sabe a quién mirar!

ÉL conoce el corazón de todos y así como a lo largo de la historia siempre encontró a un justo entre millares, también lo encontrará ahora.

Si esto dejara de ser un ejercicio de imaginación, esperemos confiadamente la decisión del Señor!

Isaías 66:2

ES – Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.

PT  –  Porque a minha mão fez todas estas coisas, e todas estas coisas foram feitas, diz o Senhor; mas eis para quem olharei: para o pobre e abatido de espírito e que treme diante da minha palavra.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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