TORCER

DEVOCIONAL

 Tras una larga conversación pensaba en lo que había dicho un amigo… que tenía la intención de hacer su soberana voluntad!

Confieso que en ese momento experimenté varios estados de ánimo. Uno de ellos fue el de temor y temblor. Cómo era posible que alguien desafiara de esta manera al Eterno?

También me vino a la memoria, la palabra de la Biblia, en la que nos manda obedecer al Único Dios Verdadero!

Además tuve un sentimiento de profunda compasión por mi amigo, que se atrevía a hacer una afirmación tan rotunda, conociendo como conoce la Palabra de Dios.

Pensando en mi amigo, también pensé mí y traté de examinar mi corazón, buscando todo aquello que podía ofender al Supremo, porque cuando vemos lo malo en otros, también debemos buscar lo malo en nosotros mismos.

Nadie es justo ni puede torcer la Voluntad Soberana del Creador!

Pido Misericordia por mi vida y por quienes pueden creerse tan fuertes, que no admitimos que solamente somos apenas una palabra en la Historia eterna.

Juan 6:38
Porque he descendido del cielo,
no para hacer mi voluntad,
sino la voluntad del que me envió.

João 6:38
Porque eu desci do céu
não para fazer a minha vontade,
mas a vontade daquele que me enviou.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LA NECESIDAD-1

LA NECESIDAD DE LA SALVACIÓN

El principal problema que se encuentra el Señor con los hombres es que no son conscientes de su posición de condenación delante de Dios, de tal manera que nadie tiene que hacer nada especial para condenarse sólo seguir en la condición en la que se encuentra.

Romanos 3:23.

Porque no hay diferencia, 23por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

Ni un solo hombre se puede justificar por sus propias obras delante de Dios, ya que la existencia del pecado en el hombre le produce la separación de Dios.

Isaías 53:6.

6Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

La Biblia nos habla que Dios cargó en él el pecado de todos nosotros, produciendo una novedad en la situación del hombre, ahora podía presentarse delante de Dios, a través de la salvación ganada por él.

1ª Juan 1:8-10.

8Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 9Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 10Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

Para poder alcanzar la salvación es necesario reconocer el pecado que hay en nosotros y entonces podrá venir el perdón.

Hebreos 9:13-15.

13Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, 14¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? 15Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.

El sacrificio de Jesús cumple con todas las exigencias de la ley para que el hombre, si lo acepta por la fe, pueda presentarse limpio delante de Dios.

Hebreos 9:27-28.

27Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, 28así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.

Está establecido para el hombre que después de la muerte venga el juicio personal. El que espera en él como Salvador no será avergonzado sino que recibirá la salvación.

Isaías 64:5-7.

5Saliste al encuentro del que con alegría hacía justicia, de los que se acordaban de ti en tus caminos; he aquí, tú te enojaste porque pecamos; en los pecados hemos perseverado por largo tiempo; ¿podremos acaso ser salvos? 6Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. 7Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades.

Sólo si el hombre cambia de actitud con respecto a su relación con Dios podrá un día presentarse en el juicio libre de la condenación.

Pr. Ramón Ubillos

 

EL CAMINO

DEVOCIONAL

En el tiempo en la que me consideraba muy joven, una de las grandes cuestiones que me planteaba era como sería mi futuro y el de mis amigos.

Pensaba también como seguiríamos teniendo esa relación fraterna, al advertir que siendo como éramos muy distintos, también eran diferentes las ideas que teníamos con relación a cómo ganarnos el sustento y el de las familias que pensábamos formar.

Pero lo que más me asombraba eran los diferentes planes que nos hacíamos y sobre todo, como se iban definiendo las formas de obrar de cada uno. En ese cambiante movimiento, aparecieron los primeros fracasos y también las decepciones.

Con los años aprendí, que pueden haber muchos caminos, pero uno solo es el verdadero. Los pensamientos vuelan, pero la realidad es la que muestra que Jesús es la Única Verdad y que todo lo demás, no dejan de ser fantasías juveniles y más penosamente, fantasías adultas.

Juan 14:6
Jesús le dijo: Yo soy el camino,
y la verdad, y la vida;
nadie viene al Padre, sino por mí.

João 14:6
Disse-lhe Jesus: Eu sou o caminho,
e a verdade, e a vida.
Ninguém vem ao Pai senão por mim.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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FANTASÍAS

DEVOCIONAL

Leyendo los mensajes de muchos hermanos, me sorprendo por cómo es de diversa la relación que cada uno tiene con el Mensaje de Salvación.

A veces me imagino leyendo algunos textos a inmensos campos de flores, a miles de mariposas volando y el canto de los pajaritos elevando un homenaje maravilloso al Eterno.

Pero, esta es la realidad?

Cuando Jesús nos anunció que tendríamos aflicciones, seguramente no estaba hablando de estas imágenes idílicas, sino del padecimiento que tendríamos por compartir el dolor de otros.

O por padecerlo en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu!

Me sorprendo por este contraste tan grande, porque ante los difíciles tiempos que se avecinan, anunciados por el Hijo del Hombre, planteándome la acuciante pregunta acerca de cómo serán nuestras reacciones.

Buscaremos refugio en la Roca y soportaremos con su ayuda todo lo que está anunciado que vendrá o sucumbiremos ante la prédica engañosa de los falsos profetas y ante el poder temporal de la Bestia?

Es hora de reaccionar y vivir como Jesús nos mandó, como discípulos fieles.

Juan 17:15
No ruego que los quites del mundo,
sino que los guardes del mal.

João 17:15 Não peço que os tires do mundo,
mas que os livres do mal
.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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MELANCOLÍA

DEVOCIONAL

Un grupo de jóvenes comentaba que se habían dejado llevar por la melancolía y se encontraban en una difícil situación.

Razón que tenían en el diagnóstico, porque la melancolía por definición es una tristeza imprecisa, profunda y que impide disfrutar de la alegría de vivir.

Pero cómo es posible que un joven se encuentre en semejante situación? Probablemente hay más razones  de las que se pueda suponer. La principal no perseverar en aquello que es fundamental: No tener un proyecto de vida!

Y por qué no se tiene un proyecto por el cual vivir?

Sencillamente porque nos dejamos llevar por la influencia mundana de no darle valor a nada que no sea el dinero y a no asumir ningún compromiso de ningún tipo, ni personales ni colectivos.

Y naturalmente, ignorando la existencia del Eterno y de su Hijo, que brindó su vida para que, precisamente los hombres pudiéramos tener una vida diferente y con sentido para ser vivida. Sin melancolía, por supuesto.

Juan 14:6
Jesús le dijo:
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida;
nadie viene al Padre, sino por mí.

João 14:6
Disse-lhe Jesus:
Eu sou o caminho, e a verdade, e a vida.
Ninguém vem ao Pai senão por mim.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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