IDENTIDAD

DEVOCIONAL

Hay veces en que las preguntas sencillas revelan grandes asuntos.

Por ejemplo: Por qué identificamos fácilmente a los intérpretes de determinados temas musicales?

Indiscutiblemente porque en algún momento nos impactaron por su identidad, para poder distinguirlos del resto y para saber que ellos son los que mejor han sido capaces de ahondar en lo que buscaba un autor.

Esta certeza si la traslado a mi vida, me provoca sorpresa y también dificultad para aplicar la enseñanza.

Tal vez porque me produzca pena que haya músicos que puedan ser identificados fácilmente y no haya hombres y mujeres que nos llamamos hijos de Dios y que pasamos totalmente desapercibidos.

Los músicos buscan la vana-gloria, pero tienen identidad. Supuestamente un creyente no busca la honra de los hombres, pero es incapaz de mostrar con sus obras que es un siervo y que actúa por Fe.

Busco con ansia la identidad que me permita distinguirme, no para mi vanidad, sino para que otros vean a Jesús, aunque sea un momento en sus vidas, cuando nos crucemos en cualquier lugar.

Juan 8:18
Yo soy el que doy testimonio de mí mismo,
y el Padre que me envió da testimonio de mí.

João 8:18
Eu sou o que testifico de mim mesmo,
e de mim testifica também o Pai,
que me enviou.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LIBERTAD

DEVOCIONAL

En un estudio bíblico un joven me preguntó: Que es la Libertad?

Saliendo del asombro que me produjo el tema, a su vez le comenté que me llamaba mucho la atención el interrogante.

El joven me respondió que le preocupaba que se hablara de que había muchas libertades y que eso le causaba una gran desorientación sobre cuál era en realidad el fondo de la cuestión.

Admití que en el mundo existen tantas libertades como personas son capaces de argumentar sobre el tema, partiendo de una premisa básica: que se considera libertad al hecho de cada uno puede hacer lo que le parezca mejor, sin ninguna clase de límites.

Pero, eso son hace verdaderamente libres?

O nos esclaviza según nuestros deseos carnales, personales, según los dictados del mundo?

La única Libertad es la que nos prometió Jesús, que está basada en la Verdad que representa su Palabra. No hay Libertad más que esta. Nunca supe si el joven quedó convencido con el argumento. Pero yo, sigo teniendo esta Verdad como bandera.

Juan 8:32
Y conoceréis la verdad,
y la verdad os hará libres.

João 8:32  
Econhecereis a verdade,
e a verdade vos libertará.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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COMPASIÓN…!

 

 

 

CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

Leyendo un comentario vino a mi memoria la palabra compasión. Cuánto hace que no la uso…Años, muchos años.
Según nos revela el diccionario, compasión es un sentimiento de pena, de ternura y de identificación con los males de alguien. Con esta escueta información comprendo por qué hace mucho que no utilizo esta palabra.
Sin embargo está implícita en el Ministerio Terrenal  del Hijo del Hombre, porque ÉL sí que miró a las personas y las vio como personas, es decir las percibió como seres que necesitaban de su compasión.
Quizás esta forma de mirar es la que me llevaría a comprender en profundidad quién es el prójimo, quién es el hombre y la mujer que precisan de mi ayuda.

Así lo percibió Jesús, quién en su infinita Grandeza, nos dio una lección de Amor y de Misericordia!
ÉL tuvo pena por la situación en la que se encontraban quienes se le acercaban y la pena es muy difícil de experimentar porque generalmente adoptamos la postura contraria: Nos sentimos superiores ante quién está en debilidad.
Por la misma razón experimentó ternura hacia esos seres que muchos despreciaban y que eran las causas de muchas de las críticas que le hicieron los fariseos.
Y también se identificó con los males que padecían. Por eso estuvo al lado de los desechados, al lado de los que formaban esa parte casi indeseable de la sociedad de su tiempo.

Jesús me enseñó quién era el prójimo!
No era un poderoso ante quién me podría sentir inferior ni era un sabio ante quién me podría sentir inculto. El prójimo es quién necesita de mí, de lo poco que soy, porque lo único que podría dar es mi solidaridad, mi compasión con el sufriente.
Como Pedro acompañado por Juan, que dio lo único que podía dar!
La compasión nos debe hacer sentir tan pobre y humilde como quién la necesita, porque así lo asumió Jesús. ÉL supo en todo momento quién precisaba de su corazón amoroso.
Confieso que he cambiado mi forma de mirar y ya no veo seres inferiores, seres indefensos, sino a hombres y mujeres que como yo, precisamos de Amor y de Misericordia.
De compasión!

Diego Acosta / Neide Ferreira

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