BOCHORNO JUDICIAL

ANTIVIRUS

Tres juezas de un tribunal de Ancona, en Italia, adoptaron una decisión que seguramente hará historia. No por su nivel jurídico sino por el tremendo menoscabo que supone.

Las juezas desestimaron la condena a dos abusadores de una mujer, con argumentos que superan todo lo imaginable.

Las juezas adoptaron los fundamentos de los defensores, arguyendo que la mujer violada tenía un aspecto muy masculino, era fea y que no les gustaba para nada.

Por añadidura los acusados se defendieron señalando que como prueba de las condiciones de la mujer violada, la tenía registrada en su agenda con el nombre de vikingo.

Este bochornoso episodio obligó a que el Ministerio de Justicia de Italia interviniera para estudiar el fallo del Tribunal de Apelación de la ciudad de Ancona, que declaró nulas las condenas a los violadores.

Es importante señalar que en términos generales los miembros de la Justicia de distintos países, expresan sus quejas por la falta de confianza de sus sociedades.

Incluso, elevan sus quejas por cuanto no se les considera en el lugar que ellos suponen que deberían ocupar. Haciendo un mínimo de examen de conciencia, tal vez las quejas podrían modificarse.

No por los argumentos de la sociedad, sino por la necesaria jerarquización de la Justicia y por la relevancia del papel que cumplen en la vida de las naciones.

Razones por las que no olvidamos que la única Justicia verdadera es la del Dios Justo y Soberano.

Diego Acosta

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LA BIBLIA – 1 Juan 3:1-24

“Siendo hijos de Dios, debemos alejarnos del pecado, amar al próximo y ser fieles a Jesús Cristo”

3:1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. 
3:2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 
3:3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. 
3:4 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. 
3:5 Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. 
3:6 Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. 
3:7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. 
3:8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 
3:9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 
3:10 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. 
3:11 Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros.
3:12 No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. 
3:13 Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece. 
3:14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. 
3:15 Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. 
3:16 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 
3:17 Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? 
3:18 Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. 
3:19 Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él; 
3:20 pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. 
3:21 Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; 
3:22 y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él. 
3:23 Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado.
3:24 Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.

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A BÍBLIA – 1 Juan 2:1-14

“João avisa sobre a necessidade imperante de permanecer fiel aos ensinamentos de Jesus, tendo em vista a obra de maldade dos falsos profetas”.

1 Meus filhinhos, estas cosas vos escrevo para que não pequeis; e, se alguém pecar, temos um Advogado para com o Pai, Jesus Cristo, o Justo.

E ele é a propiciação pelos nossos pecados e não somente pelos nossos, mas também pelos de todo o mundo.

E nisto sabemos que o conhecemos: se guardarmos os seus mandamentos.

Aquele que diz: Eu conheço-o e não guarda os seus mandamentos é mentiroso, e nele não está a verdade.

Mas qualquer que guarda a sua palavra, o amor de Deus está nele verdadeiramente aperfeiçoado; nisto conhecemos que estamos nele.

Aquele que diz que está nele também deve andar como ele andou.

Irmãos, não vos escrevo mandamento novo, mas o mandamento antigo, que desde o princípio tivestes. Este mandamento antigo é a palavra que desde o princípio ouvistes.

Outra vez vos escrevo um mandamento novo, que é verdadeiro nele e em vós; porque vão passando as trevas, e já a verdadeira luz alumia.

Aquele que diz que está na luz e aborrece a seu irmão até agora está em trevas.

10 Aquele que ama a seu irmão está na luz, e nele não há escândalo.

11 Mas aquele que aborrece a seu irmão está em trevas, e anda em trevas, e não sabe para onde deva ir; porque as trevas lhe cegaram os olhos.

12 Filhinhos, escrevo-vos porque, pelo seu nome, vos são perdoados os pecados.

13 Pais, escrevo-vos, porque conhecestes aquele que é desde o princípio. Jovens, escrevo-vos, porque vencestes o maligno. Eu vos escrevi, filhos, porque conhecestes o Pai.

14 Eu vos escrevi, pais, porque conhecestes aquele que é desde o princípio. Eu vos escrevi, jovens, porque sois fortes, e a palavra de Deus está em vós, e já vencestes o maligno.

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