LLAMADO

Puede que en medio del ajetreo de todos los días, hayamos escuchado algo que pudo habernos parecido que era un llamado.

Y podemos asegurar que eso que tuvo algo que nos llamó la atención, era efectivamente un llamado, una exhortación.

Así sucede cuando en el orden superior de la vida, el Dios que te dio el aliento vital, quiere decirte que te ha elegido para que seas su hijo.

Por muy loco que resulte este mensaje, es así de cierto, de grandioso y de sencillo!

En la locura de lo mundano, todos esperamos trompetas o acontecimientos extraordinarios, que nos colocan en el lugar de protagonistas.

Pero el Eterno habla con cada uno de nosotros, las joyas de su Creación. A cada uno en particular, como solamente ÉL sabe que debe hablarnos, porque nos conoce desde antes que fuéramos concebidos.

Si crees haber escuchado un mensaje…no lo deseches!

Busca a Quién te ha llamado!

Si lo buscas, Él te encontrará!

1 Samuel 3:9-10

ES – Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar.

 Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: !!Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye.

PT – Pelo que Eli disse a Samuel: Vai-te deitar, e há de ser que, se te chamar, dirás: Fala, Senhor, porque o teu servo ouve. Então, Samuel foi e se deitou no seu lugar.

Então, veio o Senhor, e ali esteve, e chamou como das outras vezes: Samuel, Samuel. E disse Samuel: Fala, porque o teu servo ouve.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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EL RIESGO DEL CONSEJERO

CONGREGACIÓN
del SÉPTIMO MILENIO

Pero Ahitofel, viendo que no se había seguido su consejo, ensilló su asno, se levantó y se fue a su casa en su ciudad; y después de poner la casa en orden, se ahorcó. Así murió, y fue sepultado en el sepulcro de su padre. 2 Samuel 17.23

Cómo debemos actuar cuando otros no aceptan nuestros consejos? Para entender bien el dramático final de esta historia necesitamos considerar el lugar que ocupaba Ahitofel entre los consejeros del rey. No hace falta deducir nada del texto, pues el mismo historiador nos dice que «el consejo que daba Ahitofel era como si se consultara la palabra de Dios, tanto cuando aconsejaba a David como a Absalón» (2 S 16.23). Este hombre no solamente era una persona con una evidente gracia de Dios para aconsejar en los problemas más complicados. Era, además, una persona que durante una larga trayectoria se había acostumbrado a que los hombres más poderosos de la nación lo consultaran en todo. El pueblo y los funcionarios lo tenían en alta estima.
Llegó, sin embargo, el día en el cual el usurpador del trono, Absalón, decidió desatender el consejo de Ahitofel. Su decisión se basó en el consejo de otro hombre, Husai. A Absalón le pareció mejor este segundo consejo, y descartó la palabra que le había dado el hombre que durante años había dirigido los pasos de David. En un sorprendente desenlace, Ahitofel volvió para su casa, puso en orden sus asuntos, y se quitó la vida.
Ser escuchado como consejero tiene cierto efecto intoxicante en nosotros. Cuánto más nos escuchan, más propensos somos a creer que nuestro aporte ha sido muy importante para la resolución del problema. Cuando nuestra trayectoria como consejeros es extensa, siendo muchos los que han acudido a nosotros para recibir sabiduría, no ha de sorprendernos la facilidad con la cual se instala en nosotros la idea de que nuestra participación en toda decisión es indispensable.
La naturaleza de un consejo, no obstante, es precisamente que se ofrece en calidad de sugerencia, no de mandamiento. Algunos piden que compartamos con ellos nuestro parecer en cuanto a determinada situación, porque aprecian el aporte que podemos hacer. Pero ninguno de los que acude a nosotros, como líderes, está obligado a hacer lo que nosotros aconsejamos. La buena consejería se construye sobre esta premisa: el respeto absoluto por la libertad que tiene la otra persona para tomar sus propias decisiones (y también para acarrear las consecuencias de ellas).
¿No es así el trato de nuestro Padre Celestial con nosotros? ¡Él puede ser, en ocasiones, sumamente persuasivo! Pero todo el misterio de nuestra relación con Dios gira entorno del hecho de que Él respeta nuestra libertad de elección. Richard Foster declara que «Dios nos concede perfecta libertad porque Él desea criaturas que libremente escogen tener una relación con Él… Relaciones de este tipo nunca pueden ser manipuladas o forzadas». De la misma manera, un consejero sabio hace el regalo más precioso a las personas que lo escuchan cuando les da libertad de aceptar o rechazar sus consejos.

Pr. José Gilabert

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TEMPO DE ESPERA

CONGREGAÇÃO

SÉTIMO MILÊNIO

Há um tempo de espera em Deus…O que fazer enquanto esperamos?
Confiamos na Sua Palavra.
Tudo vai passar, mas a Sua Palavra não vai passar. Ela é de tal maneira importante que Ele colocou-a acima do Seu grande Nome! “…as minhas palavras não passarão”, disse o Senhor. A tua circunstância pode até piorar, a tua situação pode até parecer ir de mal a pior, mas se o Senhor falou, agarra-te à Sua Palavra e…espera.
A história de Abraão é um dos grandes exemplos da Bíblia sobre esperas. O Senhor apareceu-lhe em Ur dos Caldeus, chamou-o para fora de uma cultura e de uma terra de idolatria e revelou-se a Abrão como o Único Deus e promete-lhe logo ali que faria dele uma grande nação, a ele, um homem sem filhos. No capítulo 15 de Génesis, quando o Senhor lhe aparece outra vez e lhe promete descendência, Abrão tenta convencer Deus que talvez ela venha através do seu criado Eleazer, ao que Deus responde que o herdeiro da sua fortuna e o continuador da sua família seria um filho nascido dele mesmo. A palavra de Deus diz que Abrão creu na palavra do Senhor. Não houve incredulidade, nem descrença, Abrão creu. Mas o tempo foi passando. Semanas, meses, anos, uma longa espera. Por fim, Sara não aguenta mais a espera e resolve tomar as rédeas do assunto. Afinal, Deus promete, mas nós temos que dar uma ajudinha. E leva Hagar à tenda de Abrão. A escrava engravida e nasce Ismael. Abrão tinha 86 anos quando nasce o seu filho. Nos 13 anos que se seguem Deus fica em silêncio. Não fala com Abrão, não lhe dá mais revelação, e esses anos provam ser os mais complicados na vida familiar de Abrão. Afinal Deus tinha-lhe dado um filho, mas porquê esse desassossego, porquê essa dor, porquê esse silêncio de Deus? No dia do seu aniversário, Deus rompe o silêncio. Abraão prepara-se para comemorar 99 anos, Ismael é a sua esperança para o futuro, mas Deus ainda não disse a palavra final. Aparece-lhe quando ele descansa debaixo das árvores, à hora do calor e aí Deus diz-lhe que agora é o tempo para que a promessa se cumpra. E quando Abrão tem 100 anos de idade, quando Abrão já tem limitações e Sara já não tem hipóteses, Deus cumpre a Sua promessa.

A Palavra de Deus tem outros exemplos de promessas, de ordens dadas por Deus mas que têm que ser cumpridas no Seu tempo, não no nosso.
O Senhor disse ao general Josué que deveria esperar sete dias para conquistar Jericó. Imagine um guerreiro, um conquistador, esperando, sem saber o quê e porquê.
O Senhor mandou David ir à batalha só quando o vento soprasse sobre as copas das árvores .
Deus disse a Saul que esperasse pelo profeta Samuel durante sete dias. Deus tem um tempo. Fora desse tempo, tudo o que fizermos, dissermos, ministrarmos, conquistarmos, não será glória para o Seu Nome, apenas nos dará algum contentamento, mas por fim a nossa boca ficará amarga, porque o Senhor não estava lá.

 

Sarah Catarino

Portugal

 

TU SIERVO ESCUCHA…

La historia de Samuel es la historia de un milagro y también de la convicción que tuvo desde niño en que todo lo relacionado con Jehová era sobrenatural.

Cuando respondió al llamado del Supremo, estuvo totalmente dispuesto a obedecerle en aquello que le fuera mandado.

Pero, si nos detenemos precisamente en ese punto,  advertiremos que lo que se le reclamó a Samuel era además de importante muy grave.

Que le dijo Jehová a Samuel?

Le anunció nada más y nada menos que obraría en contra del supremo sacerdote Elí, por las iniquidades que cometían sus hijos y porque las permitía.

Samuel a pesar de ser un niño no tuvo ningún reparo en contar al propio Elí lo que el Supremo le había anunciado que haría.

Con esa firmeza fue que el hijo de Ana y Elcana, a medida que crecía en edad también aumentaba la consideración que se le tenía como profeta del Señor.

Leyendo y pensando me he preguntado más de una vez si hubiera sido capaz de hacer lo mismo que Samuel, obrando con valentía ante los hombres y con plena confianza en el Eterno?

Lo verdaderamente notable de la historia de Samuel, es que desde niño obró con total fidelidad a Quién lo mandaba y por eso también el Creador fue fiel con él.

Esta es la gran enseñanza que trato de aplicarme en cada uno de mis hechos. Sin pretender considerarme profeta, hago cada día lo que tengo la seguridad que me manda hacer el Señor.

Al final, al único que le tendré que rendir cuentas es a ÉL!

Como hizo Samuel!

1 Samuel 3:10

PT – Então, veio o Senhor , e ali esteve, e chamou como das outras vezes: Samuel, Samuel. E disse Samuel: Fala, porque o teu servo ouve.

ES –  Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: !!Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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CÁNTICO DE ANA

CONGREGACIÓN

SÉPTIMO MILENIO

Desde siempre los hombres nos debatimos ante circunstancias más o menos similares: Lamentamos las humillaciones que recibimos y pero luego buscamos erradamente, el reconocimiento de quienes son precisamente quienes nos maltratan.

De esta situación se deriva nuestra continua actitud de agradar a los demás, buscando la aceptación de una sociedad cruel y despiadada que tan pronto nos exalta como nos sume a los más bajos y miserables fondos.

La Palabra de Dios nos enseña a través del maravilloso Cántico de Ana, la magnitud de nuestros errores con relación a quienes nos rodean y donde está lo Verdadero.

Ana fue humillada por el sacerdote Elí al pensar que estaba ebria, cuando en realidad estaba orando a Jehová para exponer su aflicción y para dejar expresada una promesa, por si recibía  el inmenso regalo de ser madre.

En aquellos tiempos en los que vivía la madre de Samuel, una mujer que no tenía hijos sufría la maledicencia de quienes la rodeaban y si además de eso, se tenía la certeza de que nunca los tendría, la situación era más difícil todavía.

Esta era la aflicción de Ana que exponía en oración callada ante el Soberano de Israel. Y fue en esa circunstancia, cuando de Elí, le recriminó su ebriedad.

Podemos considerar la actitud de un hombre consagrado como sacerdote como un ejemplo acerca de cómo eran los duros y difíciles años para una mujer sin hijos. En lugar de ayudarla la consideró borracha.

A muchos de nosotros nos ocurre lo mismo, cuando nadie aprecia los frutos de nuestro esfuerzo, los frutos del servicio que consagramos al Señor.

Nadie se acerca a preguntarnos nada, sino para criticarnos todo. Nadie se interesa por nuestro empeño en servir, porque solamente se busca lo evidente, como pueden ser los resultados del evangelismo.

No busquemos el reconocimiento ni de personas y ni de la sociedad. A cambio nos queda el grandioso recurso de la oración para presentar ante Dios nuestra situación y para clamarle que su Misericordia para que se derrame sobre nuestra vida.

Solamente así podremos enfrentar las adversidades, sin pensar ni en el reconocimiento ni la comprensión de nadie.

Hagamos como Ana, clamemos al Eterno por su ayuda y seamos agradecidos con ÉL.

Diego Acosta

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QUIENES ERAN LOS HEVEOS…?

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LA OTRA HISTORIA

Eran descendientes de Canaán, según se registra en Génesis 10:17 y en 1 Crónicas 1:15, aunque algunos especialistas afirman que bien podrían ser los heteos, pues la diferencia de su nombre es de una sola letra.

En tiempos de Josué vivían en Gabón, Josué 9:7 y fueron derrotados por los israelíes en una batalla librada junto al río Merom, Josué 11:3-8, 17, 19.

Los judíos violaron las normas de Jehová y además de no exterminarlos, se mezclaron con los heveos. También los hebreos adoptaron su régimen idólatra.

En tiempos del rey David todavía habitaban en la región del monte Hermón, 2 de Samuel 24:7. Salomón cuando se constituyó en rey impuso tributos a los heveos, 1 Reyes 9:20-21, 2 Crónicas 8:7-8.

Al no tener la práctica de la circuncisión se considera que no eran de origen semita. A los heveos también se los ubica como habitantes de la región de Gaza y en la costa del Mar Mediterráneo hasta el Líbano.

Remarcamos la completa ausencia de árabes y por tanto éstos carecen de los derechos que les adjudican quienes abogan por la causa de los palestinos.

Diego Acosta

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QUIENES ERAN LOS HITITAS?

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LA OTRA HISTORIA

Eran los descendientes de Het, el segundo hijo de Canaán. Dominaron el llamado Medio Oriente durante alrededor de siete siglos, utilizaban la escritura cuneiforme acádica y tenían muchos dioses a quienes ofrecían todo tipo de sacrificios, incluidos los humanos.

Su historia comienza alrededor de 1.800 a.C. y su ocaso se lo determina en torno a 1.200 a.C. La capital del reino fue encontrada a comienzos del siglo pasado a unos 150 kilómetros de Ankara, en la actual Turquía. Su escritura fue descifrada en 1915.

El reino Hitita se extendió al norte de la Mesopotamia, abarcando a Siria hasta el Líbano. La tierra de los heteos, como los llama la Biblia, Génesis 23:3, se extendía desde el Eúfrates hasta el Mediterráneo.

Ocuparon Canaán en la época de los patriarcas e incluso después de que los hebreos tomaran posesión de la Tierra Prometida, Génesis 15:20, Deuteronomio 7:1, Jueces 3:5.

El Pueblo de Dios tuvo relaciones con los descendientes de Het. Abraham les compró una heredad, Génesis 25:7-11, Esaú tuvo por mujer a una de las hijas de Het, Génesis 27:46.

Jerusalén tuvo su origen amorreo e hitita, Ezequiel 16:3, 45. La mujer que David tomó a uno de sus capitanes, era esposa de un hitita, Urías, 2 Samuel 23:39.

David en su huida de Saúl, tuvo por compañero a un hitita, Ahimelec, 2 Samuel 26:6. Otra referencia bíblica de los hititas o heteos, se registra en 2 Crónicas 8:7.

Lo concreto, es que los hititas o heteos, descendientes de Het, fueron uno de los pueblos que ocuparon Canaán desde los tiempos de los Patriarcas y no los árabes, como se argumenta con relación a Palestina.

Diego Acosta

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QUIENES ERAN LOS JEBUSEOS?

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LA OTRA HISTORIA

Los jebuseos eran descendientes del tercer hijo de  Canaán, que era nieto de Noé y uno de los hijos de Cam. Debe recordarse que sobre Canaán recayó la maldición de a raíz del episodio en el que el Patriarca en estado embriaguez fue visto por su hijo Cam y por su nieto Canaán.

Los jebuseos habitaban al norte de Jerusalén, en la región montañosa que la rodea. Jerusalén recibía el nombre de Jebús, Josué 18:28, Jueces 19:10-11 y 1 de Crónicas 11:4-5. Jerusalén también recibió el nombre de Usuralim, Génesis 14:18.

Los jebuseos sufrieron la quema de Jerusalén por parte de Josué cuando venció a la confederación que se levantó contra Gabaón. Fue precisamente Adonisedec, rey de Jerusalén el que se enfrentó a las fuerzas de Josué y tras su derrota vino la destrucción de Jebús o Jerusalén.

Los jebuseos no abandonaron la región y convirtieron en una verdadera fortaleza la colina oriental de Jerusalén. Recién en los tiempos de David la tierra de los jebuseos fue conquistada, pero el Rey les permitió vivir en ella.

David le compró a Arauna que era el rey de los jebuseos, su era, según consta en 2 Samuel 24:16, 18, 23-24. Además de la era David le compró no solamente la era sino también los bueyes con los que ofreció un holocausto, en un altar especialmente levantado en honor de Jehová.

Luego los jebuseos se convirtieron en siervos del hijo de David, el rey Salómón, 1 Reyes 9:20-21.

Es destacable que luego del cautiverio de los judíos en Babilonia, todavía son mencionados como habitantes de Jerusalén, Esdras ):1-2, Nehemías 7:57 y Zacarías 9:7.

Los jebuseos forman parte de la historia del pueblo judío y especialmente de la región de Jerusalén, la Ciudad Santa.

Diego Acosta

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