LA ENSEÑANZA

 

Un viejo y añorado maestro hablaba a propósito de la importancia de aprender, todos los días, un poco más sobre la Biblia.

Siempre fue un hombre directo, sin caer en el ejercicio de dejar sugeridos argumentos, que podían dar lugar a interpretaciones equivocadas.

Con ese estilo, una tarde inolvidable nos sorprendió con una afirmación. Se refirió a la humildad y a la importancia que tiene en la vida de los creyentes.

Pero dijo algo más: La humildad es un obstáculo casi insuperable cuando no está en el corazón de quién recibe la enseñanza.

Y agregó: Pero también la humildad es un obstáculo casi insalvable, cuando no está en el corazón de quien imparte la enseñanza.

Tanto en un caso como en el otro, la importancia de la humildad es tan grande, que la mayoría de las veces grandes maestros y aventajados alumnos, no llegan a la profundidad de la Palabra de Dios, por su falta de humildad.

Desde entonces, me aplico la enseñanza y oro para no ser vanidoso al enseñar y orgulloso cuando me enseñan.

Santiago 4:10

Humillaos delante del Señor,

y ÉL os exaltará.

Tiago 4:10

Humilhai-vos perante o Senhor,

e Ele vos exaltará.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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HABLAR ES PLATA, CALLAR ES ORO

CONGREGACIÓN

SÉPTIMO MILENIO

Santiago 3:5-6
5 Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, !cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!
6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.

Era un experto en repetir las habladurías que llegaban a sus oídos. “Lo malo no es, dijo el maestro, que las repitas, sino que cada vez lo hagas con mayor maestría”.
La lengua es un miembro pequeño, pero puede mucho. Es cierto, con la lengua damos vida o matamos, ponemos alas en el otro o lo hundimos. La palabra es creativa o destructiva, según se la use.
Una palabra agradable, dicha en el momento oportuno, ilumina toda la existencia y ayuda a caminar. La palabra sabia orienta; la palabra cariñosa levanta y da ánimo; la palabra amorosa es fuente de energía y de bendición. Basta una sola palabra de vida para que la sanidad ocurra al instante en quien la escucha.
Basta, sin embargo, una palabra hiriente para que el veneno del odio y el resentimiento aniden en el corazón. Basta una sola palabra para crear discordia, para destruir una vida, para matar el amor.
Hablar es muy fácil; saber callar ya es algo más serio, requiere prudencia y dominio. Saber hablar a tiempo, en el momento oportuno, es salvación para quien necesita esa palabra de vida; saber callar cuando la otra persona no está preparada para recibir un consejo o un reproche, es sabiduría que no tiene precio.
De la vida de Cristo me llama la atención, precisamente, el uso que hace de la palabra. Fue sincero, leal, acostumbrado a llamar a las cosas por su nombre. Llamó al pan, pan y al vino, vino. Con sencillez enseñó a los discípulos a decir sí o no, según lo exigía la pregunta.
La palabra del Maestro fue amable, penetrante y convincente. Con ella, sanaba, levantaba, animaba y bendecía. Pero también con su palabra denunciaba la ceguera, la hipocresía, el mal. Él supo hablar para hacer el bien y supo callar ante las infamias y atropellos que le hicieron. Con su palabra encendía corazones y con su silencio desconcertaba al enemigo.
¿Cómo usamos la palabra?
Hay muchas personas que usan la lengua para hablar orgullosamente de sí mismos y mal de los otros. Hay quienes, como víboras, cada vez que abren su boca, arrojan veneno y muerden a los demás. Pero también lo hay que usan la palabra para consolar, para restituir la fama de los otros, para aclarar chismes, para hablar bien del prójimo y mejor aún de Dios.
Si esto sucede con el hablar, lo mismo acontece con el callar. Hay personas que callan por cobardía, por quedar bien, por no comprometerse. Hay personas que tienen la obligación de hablar, de denunciar la injusticia y la opresión, y callan e imponen, a su vez, un silencio sepulcral a los demás. Hay personas que se pasan toda la vida callados, simplemente por miedo, por cobardía, porque es más fácil, porque no tienen nada que decir. Sin embargo, los hay valientes que callan ante los defectos del hermano o cuando hablan bien de sí mismos o cuando son calumniados e injuriados.
Es importante aprender a hablar y a callar. Es una asignatura pendiente que tenemos todos los humanos.

Proverbios 16:23-24
23 El corazón del sabio hace prudente su boca, Y añade gracia a sus labios.

24 Panal de miel son los dichos suaves;Suavidad al alma y medicina para los huesos.

Proverbios 17:27-28
27 El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; De espíritu prudente es el hombre entendido.
28 Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio; El que cierra sus labios es entendido.

Pr. José Gilabert

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CONTEMPLAR

El Evangelio de Marcos se caracteriza por mostrar a Jesús en constante acción, durante su Ministerio terrenal.

El Hijo del Hombre enseña una gran lección a propósito de la utilización del tiempo, sabedor sin duda, de que su presencia en la Tierra tenía un límite.

En cierto modo, también nosotros nos encontramos en la misma situación. Solo que el momento de nuestro tiempo no lo sabremos, hasta que se concrete.

La imperiosa necesidad de Jesús se enseñar, sanar, luchar, nos deja en evidencia cuando declaramos sus seguidores y hacemos lo contrario de lo que ÉL hizo.

Muchos de nosotros nos limitamos a contemplar lo que ocurre a nuestro alrededor procurando que nada nos afecte, que nada contamine nuestra burbuja, para seguir ajenos a todo y a todos.

No es esta una manera de obrar para quienes nos llamamos hijos de Dios!

Si aceptamos al Señor como nuestro Salvador, debemos de seguir su ejemplo y ser fieles cumplidores de sus Mandatos.

Caso contrario, nuestra declaración de fidelidad, será otra muestra de palabrería, vana, sin sentido y hasta mentirosa.

No hemos sido mandados a contemplar!

Santiago 1:22

Pero sed hacedores de la palabra,

y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

Tiago 1:22

E sede cumpridores da palavra e não somente ouvintes,

enganando-vos com falsos discursos.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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MAÑANA…

Muchas veces me sorprendo pensando en mañana o en pasado mañana o en los días siguientes.

Incluso me imagino situaciones que tienen que ver con el futuro más o menos inmediato.

Y me pregunto: Está bien o está mal hacer planes?

Básicamente no debemos limitarnos nosotros mismos con relación a lo que nos gustaría hacer. Eso forma parte de lo que llamamos los anhelos del corazón.

En realidad la cuestión que habría que plantearse es otra completamente diferente: Someto mis proyectos a la Voluntad de Dios?

Estoy buscando que ÉL confirme lo que debo hacer?

O simplemente estoy esperando que el Eterno bendiga mis planes de futuro?

Si busco su aprobación antes de hacer nada, estaré en lo cierto.

Si busco que el Altísimo bendiga mis decisiones, estaré haciendo lo errado.

Estas cuestiones las deberíamos tener lo suficientemente claras, como para que no caigamos en los frecuentes fallos en lo que representa nuestra relación con el Todopoderoso.

No está en nuestras manos tomar decisiones. Pero si a pesar de eso obramos, seremos los únicos responsables de nuestros hechos.

No podremos luego tener el atrevimiento de culpar al propio Dios por lo que nos pueda ocurrir, que generalmente no será bueno.

Esta reflexión me la tengo que hacer prácticamente todos los días, cuando tengo la osadía de pensar en el futuro, sin contar con la Voluntad del Santo de Israel.

Por los muchos golpes recibidos, siempre recuerdo que es lo debo hacer antes de tener la certeza de lo que Dios quiere: NADA.

Solamente así estoy seguro de contar con su Gracia en todo momento!

Tiago 4:13-15

 Eia, agora, vós que dizeis: Hoje ou amanhã, iremos a tal cidade, e lá passaremos um ano, e contrataremos, e ganharemos.

Digo-vos que não sabeis o que acontecerá amanhã. Porque que é a vossa vida? É um vapor que aparece por um pouco e depois se desvanece.

 Em lugar do que devíeis dizer: Se o Senhor quiser, e se vivermos, faremos isto ou aquilo.

Santiago 4:13-15

!Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos;

 cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.

En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LA BIBLIA – Santiago 3

Santiago nos da las pautas para vivir una vida santa y agradable al Señor, con la Sabiduría que viene de lo Alto.

1 Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.

Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo.

Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.

Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, !cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!

Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.

Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana;

pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.

10 De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.

11 ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?

12 Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.

13 ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.

14 Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad;

15 porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica.

16 Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.

17 Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.

18 Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.

SI EL SEÑOR QUIERE…SI DIOS LO PERMITE

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CONGREGACIÓN

SÉPTIMO MILENIO

¿Piensas mucho en ti mismo y en tu futuro? Bueno, Dios piensa mucho más. SUS PENSAMIENTOS ACERCA DE TI ¡NO PUEDEN SER ENUMERADOS! ¡Son incontables! Si tus planes no se cumplieron y quieres decir “Dios, ¿porqué?”, y enseñarle qué bonita habías TU planeado tu vida, solo recuerda “Sus pensamientos son más altos que los tuyos” (Isaías 55:8-9).
Recuerda que sus pensamientos acerca de ti no pueden ser enumerados y esos son “pensamientos de paz y no de mal” (Jeremías 29:11).
Si hubo algo que el Señor no bendijo, no es porque se le pasó, ni porque no te ama, sino porque no era Su perfecta y aceptable voluntad para tu vida. Su voluntad y planes para ti son sin duda PERFECTOS. (Romanos 12:2)
“Si el Señor lo permite”, “Si Dios quiere” deberían de acompañar cada plan que hagamos. Cada TOMA DE DECISIONES debería de ser entregado en las manos del Señor. Él también tiene un plan para nuestras vidas.
Para concluir, ciertamente no está mal planear. Sin embargo, asegúrate que en tus planes y tu actitud hacia ellos, agregues la condición “Si Dios quiere” o como Cristo dijo: “..Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. (Mateo 26:39)

Santiago 4:13-16
“¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.

Pr. José Gilabert