Se cumplen seis meses del inicio de la invasión de Rusia a Ucrania, que aún hoy absurdamente se sigue sin llamar guerra. Clamemos al Dios Todopoderoso por Misericordia para Ucrania y por Justicia a sus agresores. Diego Acosta – BLOG del TIEMPO
Arqueólogos habrían descubierto la ubicación de Betsaida, la población en donde Jesús recorriendo Galilea encontró a Felipe, que también era el lugar de residencia de Andrés y Pedro, según consta en Juan 1:43-44.
El descubrimiento se produjo cuando fue encontrado un mosaico que tenía una inscripción en griego antiguo, que originalmente se atribuyó a una iglesia bizantina.
Pero al terminar los trabajos de restauración del mosaico, quedó en evidencia que se trataba de una oración dirigida a San Pedro, por lo que se confirmaría que la iglesia era que se levantó en homenaje al apóstol.
Con ello se determinaría con una cierta precisión donde estaba la casa de Simón, al que Jesús llamó Pedro. Este histórico descubrimiento para la cristiandad, está ubicado en la actual El-Arai en el norte de Israel.
Los estudios complementarios que se siguen realizando, determinarán que el hallazgo reviste la importancia que se le atribuye en los medios científicos.
Cada tanto se registra el caso de quienes plantean indultos conferidos desde el Poder, a políticos que en el ejercicio de sus funciones cometieron actos sancionados por la Justicia.
El conocimiento de estas decisiones o las sugerencias para que sean concretadas, ponen en evidencia la vocación de impunidad que tienen quienes ejercen el Poder, en cualquiera de sus formas.
Especialmente algunos miembros de la llamada clase política que empañan una imagen que debería ser inmaculada y que con esas actitudes dejan de serlo.
Llama poderosamente la atención como se generan auténticos debates en los partidos políticos, entre quienes se pronuncian a favor de los indultos o se niegan a que sean concedidos.
Lo más grave de estos casos, es que cuánto más alto ha sido el ejercicio del Poder, cuánto más relevantes fueron las funciones desempeñadas, más se tiende a conceder los indultos.
Es esta la enseñanza que nos dejan algunos políticos? Y quién se recuerda de lo que significa servir al Prójimo, que es lo mismo que decir que servir con probidad a la sociedad?
Hay paisajes maravillosos que son tan extraordinarios como breves. En todos podemos reconocer la Grandiosidad de su Autor y su Infinita Creatividad. LA CREACIÓN
El Hijo del Hombre anunció evidencias del fin de los tiempos. Sequías, incendios, inundaciones, tremendas temperaturas, son señales inequívocas. Debemos asumirlas. Diego Acosta – MENSAJE
Pablo se dirige a los Corintios para explicar la cuestión de la interpretación de las lenguas extrañas en la Iglesia, para que todos puedan decir Amén tanto a una oración como a una alabanza. EN ESTE DÍA
Pitágoras el creador de las Matemáticas y Einstein de la Física Cuántica, reconocieron la existencia de un Ser Superior. Por qué los cientícos no tienen la humildad de admitir la existencia de Dios? Diego Acosta – BLOG del TIEMPO
Por considerarlo de especial interés, reproducimos el comentario publicado por el Diario alemán FRANKFURTER ALLGEMEINE, con el título original. EUROPA DIVIDIDA: ESPERANDO EL CASTIGO DE DIOS.
MEDIA
La mayoría de los rumanos y polacos todavía creen en el infierno. En el Occidente ilustrado, el resultado de esta encuesta crea una hilaridad que parece frívola en el contexto de la guerra de Ucrania.
Por supuesto, solo podemos reírnos de eso: en Rumania y Polonia todavía creen en el infierno. Según una encuesta realizada por World Values Survey entre 2017 y 2020, más del cincuenta por ciento de los encuestados en ambos países dijeron que creían con certeza la existencia de un infierno. Por ello cosechan el escarnio esperado en nuestros círculos eruditos. Un abogado casual y twittero con sede en Londres comentó el resultado de la encuesta con cara de diablo travieso. Un sociólogo alemán de cara al público irónicamente tuiteó que los dos países eran «los únicos realistas en la UE». Por esto fue recompensado por su multitud con rostros sonrientes y gotas de sudor. Esa es la sonrisa barata de los arrogantes, que quieren ser especialmente ingeniosos incluso en los malos tiempos. Este es el sudor relajado de la gente sensata que solo cree en la Ilustración, si es que cree en algo, porque les dio un sistema de navegación. La presunción de quienes han perdido toda comprensión de una cosmovisión trascendente habla desde los emojis. El amor recién encendido por Polonia tiene sus límites. Y se aseguran dura y militantemente donde se trata de la obra de Dios y la aportación del diablo. Ironía con regusto amargo No es necesario exagerar sentimentalmente la creencia en la gente de Europa del Este para darse cuenta de que la encuesta destaca una vez más el telón de acero de valores que separa Europa del Este y Europa Occidental. Parece evidente que en una región donde los miembros huyen de las iglesias cristianas, falta imaginación para un lugar de castigo eterno por el pecado; en Alemania, por ejemplo, solo un buen 15 por ciento de los encuestados cree en el infierno. Sólo la ironía condescendiente hacia la sencillez metafísica de nuestros vecinos europeos tiene un regusto amargo cuando se lee, por ejemplo, a la dramaturga ucraniana Anastasiia Kosodii, que en el “Tagesspiegel” se confesaba sin pestañear, mirando los cadáveres calcinados de soldados ucranianos torturados: “Mi ateísmo terminó el 24 de febrero, así que creo en Dios, o más bien en el castigo de Dios para quienes lo merecen”. Hasta ahora, el crimen de guerra ruso solo nos ha afectado política y económicamente, en otros lugares también ha sacudido nuestros cimientos más íntimos. Para nosotros, el concepto de pecado es solo una hipótesis religiosa abstracta, para la mayoría de las personas es una noción francamente tonta. Por otro lado, más cerca de los crueles acontecimientos de la guerra, uno siente dudas sobre si los excesos de violencia en suelo ucraniano no tendrán también algo que ver con el hecho de que demasiados han perdido el miedo a una caída por el pecado que amenaza el alma. De repente, la tesis de Hannah Arendt de que los peores crímenes violentos del siglo XX no habrían ocurrido “si la gente todavía hubiera creído en el infierno” vuelve a tener sentido.
El Proceso iniciado por el Dios Todopoderoso para liberar a su Pueblo de Egipto, se estaba cumpliendo y afectando seriamente el poder de Faraón.
El soberano más poderoso de la tierra solo tenía un problema: Los judíos que habitaban en la rica tierra de Gosén. En contra de lo que había previsto su padre, no se integraron con los millones de habitantes del Reino.
Al contrario de 70 personas crecieron hasta ser cientos de miles y formando un núcleo poderoso, que se mantenía al margen de la vida de los egipcios.
Las siete primeras plagas tuvieron algunos detalles singulares. Las tres primeras fueron anunciadas por Aarón y de ellas dos pusieron en alerta a Faraón, que fueron la de conversión en sangre de todas las aguas y la presencia de millones de ranas.
La restante, la tercera, llegó sin ser anunciada y fue la de los mosquitos o piojos o pulgas. Faraón lejos de conceder el pedido de los enviados de Jehová, respondió endureciendo su corazón.
En la siguiente serie de tres plagas cambió el protagonista que pasó a ser Moisés, quién anunció las dos que azotarían a Egipto: tábanos y peste que afectó principalmente al ganado. La última llegó sin advertencia ninguna y fue la de las úlceras.
Moisés anunció el hecho sobrenatural que se abatiría sobre Faraón y su Reino: el del granizo gigantesco y el fuego, que desafió toda forma de lógica humana. Granizo y fuego, juntos…
Faraón se tendría que enfrentar a las siguientes pestes, que serían las finales hasta la liberación del Pueblo de Dios.