PEDIR…

Muchas veces cuando pedimos no valoramos suficientemente lo que estamos haciendo, algo que no es nuevo y que se ha repetido a lo largo de la historia.

Recordamos: El pueblo de Israel le pidió a Jehová un rey y luego debió confesar su pecado, poniendo de manifiesto el error que habían cometido, intercediendo el profeta Samuel por ellos.

Pedir irreflexivamente, nos debería hacer pensar acerca de nuestras actitudes para no caer en antiguos errores y para no desafiar al Eterno.

Pedimos cosas que bien consideradas, ni nos son útiles ni nos benefician tanto en lo material como en lo espiritual. Por eso muchas veces nos frustramos, aunque Dios sabe lo que nosotros pretendemos ignorar.tormenta3

Todos corremos el riesgo de pedir de forma desmedida cosas fuera de lugar. Tal y como lo explica un amigo diciendo que si el Señor quiere darle una fortuna, él está dispuesto a recibirla.

Pero lo natural sería preguntarse: Precisa este varón de Dios una fortuna para cumplir con los propósitos que tiene encomendados? No le bastan el cuidado y la ayuda del Eterno?

Seamos prudentes y sabios con lo que pedimos. No sea que por pedir lo que no necesitamos ni nos resulta conveniente, estemos perdiendo las grandes cosas que el Señor nos tiene preparadas.

1 Samuel 12:15
Diego Acosta García

Y EL PECADO?

Un amigo nos formuló una pregunta: Cuánto hace que en tu iglesia no se hace mención al pecado? No supimos que contestar porque efectivamente, hacía mucho que ese tema no estaba presente en los mensajes.

Nuestro amigo insistió: Y por qué no se habla del pecado? La respuesta la dejó el mismo como una sugerencia. Tal vez porque moleste a muchas personas.

Comenzamos a pensar sobre esta cuestión y a hacernos dos nuevas preguntas: Lo que molesta es el pecado o que se hable de él? Y tristemente llegamos a la conclusión que lo que molesta es que se hable del pecado.perfil

Siempre hemos pensado que la Iglesia es una casa de resonancia que refleja el estado espiritual no solo de una congregación, sino incluso de toda la sociedad.

Debemos admitir que a pesar de que debemos influir en el mundo, somos un reflejo de lo que ocurre en el mundo, porque poco a poco vamos abandonando la misión principal.

Por eso no nos gusta oír hablar del pecado, porque nos confronta con una realidad personal que no deseamos ver y tal vez por eso es que muchos creyentes abandonan sus congregaciones buscando otras más benévolas.

Reflexionemos sobre el tremendo poder del pecado para destruir personas y contaminar la vida de las Iglesias. Oremos para rebelarnos contra esta situación y honrar al Señor con nuestra lucha contra el pecado!

1 Crónicas 5:18
Diego Acosta García

SÉPTIMO MILENIO: EL PODER DEL PERDÓN (4)

Esta es la última reflexión relacionada con el perdón y la situación que se había creado con mi madre. A pesar de haberla perdonado, seguía siendo algo que no dejaba de recordar.
Es probable que algunas personas que hayan leído este texto comprendan como se torna en una gran preocupación, tener sin respuesta un interrogante como el que tenía pendiente.
Pensaba: Si ya he perdonado a mi madre por todo lo ocurrido entre nosotros, por qué tengo ahora que pedirle perdón? Y además ella hace varios años que murió.
Estos argumentos ocupaban mi atención, hasta que otra madrugada el Espíritu tuvo perdón1Misericordia y se produjo la gran revelación que ha sido uno de los mayores presentes que he recibido en mi vida.
Es Espíritu me reveló: Es verdad que has perdonado a tu madre. Y aunque nunca te haya contestado nada al respecto, es seguro que haya ha aceptado tu perdón, porque era una buena mujer.
Pero la cuestión pendiente es esta: Le has pedido perdón por todo lo que pensaste sobre ella por la situación que mantenían? Cuántas veces dejaste que el rencor te dominara, aunque se tratara de tu madre?
Como es de suponer ante semejante Revelación caí de rodillas…pidiendo perdón por no haber sido capaz de comprender esta grandiosa verdad.
El Perdón para que sea completo debe gestar primero la actitud de perdonar y luego la actitud de pedir perdón, a la misma persona que nos pudo haber humillado, ofendido, agredido o como en el caso de mi madre, ignorado.
En esos momentos pedí perdón a mi madre… y solamente entonces el bálsamo del Consuelo se apoderó de nuestro interior y por fin quedó resuelto este doloroso episodio madre-hijo.
Deseamos fervientemente que estos textos puedan ayudar a otras personas como nos fue de ayuda en dos momentos muy importantes de nuestra vida. El Perdón es tan grande, como lo es quién nos enseñó sobre él: Jesús.

Sería muy importante que reflexionáramos sobre este tema y que los comentarios que puedan formularse sean conocidos por todos nosotros. Así seguramente haríamos mayor la comprensión sobre esta Gracia.

Diego Acosta García

LAZO

Un día sin  nada de especial y un hecho cualquiera sin nada de trascendente se unen para colocarnos frente a una realidad desconocida y preocupante. Desde ese momento ya no somos los mismos.

Que nos está pasando? Por qué pareciera que nuestra vida sosegada se ha alterado de ties3una manera que nos perturba y no sabemos qué es lo que ha provocado semejante situación.

La respuesta vendrá con el paso del tiempo cuando vamos reuniendo pequeñas evidencias que nos hacen llegar a la conclusión que estamos atados por un lazo.

Qué tiene de especial ese lazo? Que lo forman tres materiales que unidos son muy peligrosos porque están ligados con el hombre o la mujer que vivía antes de ser Salvos.

El lazo que nos ata está formado por emociones, recuerdos y sentimientos! Es decir por aquellas cosas que nos llevan en forma directa a tratar de vivir de sensaciones, a la necesidad de ser conmovidos.

Cuando permitimos que este lazo cumpla su función ya no vamos a la Iglesia para asistir a un Culto, vamos para que todo nuestro ser vibre y sienta cosas nuevas.

Sabiendo que estamos atados, oremos para que el Señor nos libere! Oremos para desterrar de nuestra memoria los recuerdos que nos unen al pasado y no dejemos que lo emocional sea más importante que lo espiritual.

Proverbios 14:27
Diego Acosta García

SÉPTIMO MILENIO: UNA CARTA POLÉMICA Y UN LLAMADO A LA REFLEXIÓN

La Palabra de Dios nos lleva a reflexionar acerca del lugar donde hemos nacido y a nuestra condición de extranjeros. Reproducimos el comentario publicado por el Diario El Mundo de España, con relación a una carta publicada por el Semanario alemán Der Spiegel.

La vergüenza de un español en Alemaniaspiegel

Juan Moreno es un brillante periodista español que vive en Berlín. Su crónica en ‘Süddeutsche Zeitung’ ha sido objeto de un libro, es comentarista de radio en WDR y escribe también reportajes para el semanario ‘Der Spiegel’, en el que acaba de firmar un estremecedor artículo en el que renuncia públicamente a su pasaporte español.

El detonante de este borbollón de amargas reflexiones y encontrados sentimientos ha sido la invitación por parte del Ayuntamiento de su localidad natal, ubicada en Almería, a pronunciar el pregón de las fiestas el próximo mes de octubre.

El hecho de enfrentarse a un papel en blanco en el que escribir lo que les diría a sus compatriotas ha desencadenado un torrente de amargas convicciones que, encadenadas unas con otras, parecen haberle situado ante el espejo de su propia identidad, que ya no es española.

Para empezar, se pregunta por qué en su pueblo, en lugar de llamarle a él, no le han ofrecido ese honor a su padre, que volvió a España hace ya muchos años después de haberse ganado la vida en Alemania como Gastarbeiter. «Mi padre fue solo cuatro años a la escuela, creció en una casa sin electricidad ni agua caliente, cumplió 18 años sin haber utilizado un cuarto de baño. Por eso, cuando le preguntaron en la oficina de reclutamiento alemana si sería interesante para él un trabajo en la Instalación de Aguas, respondió que la Instalación de Aguas era su pasión», escribe en su artículo titulado ‘Amigos’.

«Posiblemente mi padre es el responsable de la mayor serie de reparaciones de cuartos de baño de la historia de Offenbach», prosigue, «pero no estuvo nunca en paro, ni un solo día. Y eso no es algo de lo que puedan presumir muchos andaluces».

Recuerda que en su solicitud de ingreso a la Escuela de Periodismo Alemana, cuando tenía 27 años, escribió orgulloso: «Me llamo Juan Moreno y vengo de un pequeño pueblo andaluz en el que los hombres todavía son hombres y por ese motivo las ovejas deben tener miedo».

Ahora, 14 años después, sus padres están «aterrorizados» ante la posibilidad de que, en el pregón, diga lo que realmente piensa sobre el pueblo y sobre España en general. «¿Por dónde debería empezar, amigos? ¿Por los 200 políticos españoles que deben responder por casos de corrupción?», se pegunta.

Duda entre referirse primero a los casos de dopping que acaban con escuetas penas de libertad condicional, y sospecha qué dirían los del pueblo si aludiese a la belleza de las playas españolas, sembradas con 24.000 casas que violan impunemente la ley de costas. Añade, con cierto bochorno, las declaraciones de la ministra Fátima Báñez que atribuía la marcha de España de miles y miles de jóvenes al ansia de aventuras. «Se mudan de Madrid a Delmenhorst porque quieren armar la marimorena», ironiza.

Recuerda con tristeza que «España tiene los políticos que se merece. Ni un solo político español ha dado un golpe para hacerse con el poder». «Estoy harto del gimoteo en los cafés, del despotrique sobre Merkel, sobre Europa, ya no lo soporto más. Cuando la música todavía sonaba en la gran fiesta española, nadie se interesaba por Merkel», nos reprocha a sus compatriotas.

«España es un país en el que los políticos de los pueblos ganan elecciones porque traen grupos de música populares a las fiestas o porque les ponen nombres a las calles sobre los que las comunidades no pueden ni hablar. Un país en el que hasta los conventos le pagan en negro al jardinero. Un país en el que hay pueblos, como el de mis padres, en el que la mayoría de los habitantes o trabajan en negro, o no pagan impuestos como deben o le deben su empleo a los amigos políticos», continúa con amargura, para concluir que «al honor de semejante país, prefiero no pronunciar ningún discurso».

Juan Moreno se despide: «Me quedo en casa, en Alemania».

Press SM – Diego Acosta García – Corresponsal en Berlín.

GRANDEZA

Los cambios de estaciones resultan en algunos casos muy apacibles, pero en otros son más drásticos, porque las temperaturas suelen cambiar desde la caída de nieve hasta la brusca aparición de la primavera.

Cuando los largos días sin sol comienzan a abrirse se produce un estallido de vida en todos los órdenes, incluso entre las personas. Pero lo más impactante resultan las flores y los pájaros.

Para muchos meros adornos de la naturaleza, sutilezas que escapan al criterio de ser creaútiles o inútiles y por tanto quedan fuera de toda valoración.

Sin embargo los que sabemos que fuimos creados entendemos que tanto la belleza efímera de las flores como el canto maravilloso de los pajaritos son un delicado presente.

Un presente para qué, nos podríamos preguntar? Simplemente para que entendamos que en la Grandeza de la Creación hay lugar para la belleza y para el disfrute.

Nada de lo que es efímero carece de valor porque para el Eterno si lo tuvo cuando lo Creó, por tanto no nos corresponde a los hombres juzgar lo creado, sino todo lo contrario, disfrutarlo.

No seamos mezquinos con nosotros mismos y aprendamos la maravillosa lección que nos enseña el Señor con lo Creado, para que comprendamos que todo tiene valor espiritual. Aún lo más pequeño y lo más efímero.

Salmos 104:1
Diego Acosta García

SÉPTIMO MILENIO: EL PODER DEL PERDÓN (3-4)

Durante muchos meses viví bajo la sensación de que el perdón que le había ofrecido a mi madre había solucionado el viejo problema que se había planteado entre nosotros.
Creía sinceramente que con mi perdón el tema se había solucionado definitivamente y que no era necesario más volver sobre la cuestión, porque era un asunto que pertenecía al pasado.
Sin embargo cada tanto surgía el recuerdo de la relación madre-hijo y también la Bl14jn13inquietud que provocaba la sola memoria de lo ocurrido a lo largo de muchos años.
Fue entonces cuando la Misericordia del Espíritu Santo comenzó a obrar en mi interior para producir la revelación que era absolutamente necesaria para completar la cuestión del perdón.
Una madrugada nos vino el pensamiento acerca de la inquietud que provocaba el recuerdo de mi madre y todo lo que había ocurrido entre nosotros.
Entonces pensé: Si ya la he perdonado, por qué esta insistente incomodidad con relación al tema? Hay algo que todavía ha quedado sin resolver y de allí ese recuerdo reiterativo?
El Espíritu reveló que efectivamente, había algo tremendamente importante que hacer con relación al Perdón y a sus efectos sobre la vida de las personas.
Y la Revelación fue: Que debía pedirle perdón a mi madre! Para mi enorme sorpresa este argumento quedó completamente fuera de mi entendimiento y de mis elucubraciones.
Razonaba: Si fui quién sufrió a lo largo de los años las actitudes de mi madre, como además de todo lo que había ocurrido, le debía pedirle perdón a ella?
No hubo respuesta del Espíritu a este interrogante, que me dejó conmocionado y además sin argumentos de los líderes espirituales con los que había comentado la situación.
Como es de suponer seguía orando pidiendo al Espíritu la necesaria aclaración a esta situación que comenzaba a convertirse en una auténtica obsesión.

Oramos para que esta cuestión ayude a quienes se encuentran en situaciones parecidas y sean ayudadas por el Espíritu para su solución.

Diego Acosta García

EJEMPLO?


En los últimos tiempos de su larga vida un hombre poderoso y además el más sabio de todos, escribió acerca de lo vano que son los esfuerzos del hombre.

Son tan vanos que todo lo que hacemos se convierte en un mero ejercicio de vanidad, que en el ocaso de la vida se transforman en una pesada carga cuando se trata de enfrentarse a la realidad biológica.riqueza

Si aquel soberano casi de leyenda si no fuera que es tan real como la propia Biblia, tuviera oportunidad de vivir en nuestros días repetiría con toda seguridad que todo es vanidad.

Por esta razón cuando vemos como hay hombres poderosos que claudican frente al dinero, lo esconden de su país para llevarlo a otro para no pagar impuestos, pensamos que eso también es vanidad.

Solo que es una vanidad que también lleva implícita una avaricia sin límites que los lleva a oscurecer sus nombres solo por el afán de no cumplir con sus obligaciones pagando impuestos, por ejemplo.

En nuestra vida cotidiana seamos fieles con todo lo que tengamos que cumplir. Con los compromisos que asumimos al formar parte de una sociedad organizada y con los compromisos personales.

Porque un día, en el ocaso inevitable de nuestra vida temporal, nos daremos cuenta que cuando seamos llamados no nos podremos llevar nada. Y mucho menos aquello que atesoramos y en algunos casos, ocultamos.

Eclesiastés 5:13
Diego Acosta García

LA LENGUA

Hay quienes consideran a la lengua como un enemigo de las demás personas por el daño que se puede hacer cuando hablamos de más, diciendo cosas que deberíamos callar.

Pero es importante comprender que la lengua es también nuestra enemiga, porque de su descontrol surge lo que tenemos en nuestro corazón como nos enseñó Jesús.

Una lengua descontrolada revela que la persona también está descontrolada, que carece del dominio propio  del que nos habla la Palabra de Dios.

Cuántas veces hemos cometido graves errores por no tener control de nuestra lengua, simplemente por no quedarnos callados o lo que es peor, por hacernos notar y no pasar desapercibidos.lengua1

La lengua es un instrumento de nuestro cuerpo que utilizada con sabiduría puede ser de gran bendición porque expresa nuestras palabras de intercesión hacia otras personas.

Pero puede ser de maldición cuando expresamos aquello que está guardado en nuestro corazón y no es bueno ni para nosotros ni para quienes puedan escuchar lo que tendríamos que callar.

Estamos avisados a controlar nuestra lengua. Estamos advertidos de los riesgos que corremos cuando no somos capaces de controlarla y ponerla al servicio de las cosas superiores.

Controlar nuestra lengua al final de todo, no es otra cosa que controlar nuestros pensamientos, de ponerlos bajo la Autoridad de Jesús y de no permitir que las argucias del enemigo nos dominen.

Job 20:12
Diego Acosta García

SÉPTIMO MILENIO: EL PODER DEL PERDÓN (2-4)

Por una durísima experiencia personal podemos profundizar en la Gracia del Perdón, porque podrá ser una guía para otras personas que se enfrentan a situaciones similares.
Durante muchos años vivimos angustiados por la relación que se desarrolló con nuestra madre. Fue un largo tiempo que se agravó cuando la familia se amplió y el asunto involucró a esposa e hijos.
No era una situación de violencia ni de malos gestos. Era más bien una situación que se Bl12jn13originaba en su indiferencia, aunque seguramente ella ni lo advirtiera.
Cuando comenzó a llegar la sabiduría que solo los años pueden brindar, advertimos que había algo muy grave que estaba afectando la relación madre-hijo, madre-nuera- madre-nietos.
En esas circunstancias y luego de mucho analizarlo decidimos enviarle una carta a nuestra madre, diciéndole que a pesar de todo lo que había pasado la perdonábamos.
Vivíamos en distintos países y nunca hubo una respuesta de ella. Y tampoco hubo oportunidad de hablar del tema cuando la visitamos donde residía a causa de la enfermedad terminal que padecía mi hermano.
A pesar de todo esto la carta tuvo el efecto de aliviar nuestra tensión hacia ella, que vivía sola tras la muerte de mi padre. Podría decir que aún sin saberlo explícitamente el perdón había sido eficaz.
Algunos años más tarde recibimos la Gracia de conocer al Señor y la perspectiva del perdón cambió rotundamente, pero robusteció el hecho de haber escrito aquella carta.
Ya no se trataba solamente de algo que se había consumado de pensar en la relación causa-efecto, sino que a partir de las enseñanzas de Jesús, todo adquiría otra proyección.
Un tiempo después nuestra madre falleció y también mi hermano, con lo que he quedabo como único ser viviente de una familia que integramos cuatro personas.
Pensé que con la muerte de mi madre el problema de la relación con ella se había acabado definitivamente. Sin embargo todavía falta algo tremendamente importante con relación al perdón.

Deseamos que este mensaje invite a la reflexión porque seguramente nadie está al margen del perdón, ni para darlo ni para recibirlo.

Diego Acosta García