figueira septimomilenio

DESÁNIMO

Con angustia, un hermano confesaba en una reunión de oración, que se sentía abatido y que cada día le costaba más levantarse.

La principal causa de esa situación era que debía soportar varias enfermedades, que con el paso de los años se iban agravando.

En verdad fue impactante escucharlo, sobre todo porque lo hacía delante de quienes casi a diario compartíamos tareas en la congregación.

Me vino entonces una reflexión acerca de las circunstancias. Y estaba relacionada con la importancia que tienen, principalmente cuando nos sentimos débiles.

Hablé entonces con el hermano que pasaba horas de tribulación y le dije con crudeza y sinceridad, que no debíamos permitir que las circunstancias tomaran control de nuestra vida.

Es mucho más difícil hacerlo que decirlo, pero un principio de solución, es comenzar a entenderlo. A saber que las circunstancias son el enemigo declarado de nuestra confianza en el Señor.

Si mi alma se abate, es porque pienso  que Dios se ha apartado de mí, que no escucha mis oraciones ni le importa como es mi estado.

Ninguna de estas cosas son ciertas, pero el día a día parece convertirlas en certeza. Luchemos contra el desánimo, no con nuestras fuerzas que son pocas, sino con la energía de saber que el Eterno nunca nos abandonará. Nunca.

Habacuc 3:17-18

ES –Aunque la higuera no florezca,

Ni en las vides haya frutos,

Aunque falte el producto del olivo,

Y los labrados no den mantenimiento,

Y las ovejas sean quitadas de la majada,

Y no haya vacas en los corrales;

Con todo, yo me alegraré en Jehová,

Y me gozaré en el Dios de mi salvación.

PT – Porquanto, ainda que a figueira não floresça,

nem haja fruto na vide;

o produto da oliveira minta,

e os campos não produzam mantimento;

as ovelhas da malhada sejam arrebatadas,

e nos currais não haja vacas,

todavia, eu me alegrarei no Senhor,

exultarei no Deus da minha salvação.

Diego Acosta / Neide Ferreira

grace septimomilenio

EN CONCIENCIA

A veces tratando de entender lo que ocurre en mi vida, suelo caer en la tentación de creer que algunas cosas son producto de mi capacidad.

Esto es pura vana-gloria!

Lo verdaderamente difícil de entender, es que nada de lo que somos ni nada de lo que tenemos es producto de nuestro talento ni resultado de nuestros méritos.

Todo, absolutamente todo es el resultado de la Gracia de Dios obrando en cada vida, como en la mía por ejemplo.

Por tanto, obremos siempre asumiendo en conciencia, que lo tengo o lo que soy es mi obra personal!

Aceptemos con humildad lo que recibimos. Sin escuchar las lisonjas ni tampoco las críticas, cuando lleguen. Que llegarán!

El Eterno no mira a ningún orgulloso de la tierra!

Salmo 84:11

ES – Porque sol y escudo es Jehová Dios;

Gracia y gloria dará Jehová.

No quitará el bien a los que andan en integridad.

PT –  Porque o Senhor Deus é um sol e escudo;

o Senhor dará graça e glória;

não negará bem algum aos que andam na retidão.

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

niño septimomilenio

LA MIRADA

Hace años que conozco la versión de una canción que tiene un especial valor para los israelíes.

Pero hoy, por primera vez advertí en las imágenes que acompañan a la música, la mirada de un niño que observaba extasiado todo lo que estaba ocurriendo en el escenario.

Este protagonista inusual de estos mensajes, probablemente tenga en estos días alrededor de 10 años y me preguntaba quién será, como será de estudiante, quienes serán sus padres.

En realidad, lo que sí me gustaría es agradecerle el gesto maravilloso que tenía en su rostro, porque además de emocionante es esperanzador.

Con niños con esa mirada, es alentador pensar en el futuro, aunque pueda ser peor de lo que nos podamos imaginar.

Cuánta falta hace tener ilusión, esperanza, confianza, para afrontar las luchas cotidianas. Y la mirada de un niño nos puede alegrar, porque en el fondo es como si fuera el propio Jesús quién nos mirara!

Salmo 130:5

ES – Esperé yo a Jehová, esperó mi alma;

En su palabra he esperado.

PT – Aguardo o Senhor;

a minha alma o aguarda, e espero na sua palavra.

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

stlouis septimomilenio

CANADÁ E ISRAEL

LA OTRA HISTORIA

El Primer Ministro de Canadá se disculpó públicamente por haber negado la entrada a los pasajeros de un buque en el año 1939.

Eran 907 personas, en su mayoría judíos, que huían del régimen nazi. Pero tras ser rechazados primero por Cuba, luego por Estados Unidos, debieron regresar a Alemania al concretarse la negativa de Canadá.

Más de 250 personas que fueron rechazadas por Cuba, Estados Unidos y Canadá, murieron como consecuencia de la aplicación del Holocausto por el nazismo.

El Primer Ministro canadiense, dijo que esta situación había pesado sobre la vida de Canadá y con el pedido de disculpas, trataba de remediar el grave error del pasado.

Canadá restringió severamente la entrada de judíos al país, tanto que entre 1939 y el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945, solo se permitió la entrada de poco más de 5 mil personas de ese origen.

El barco rechazado por los tres países, se llamaba St MT Louis. El Primer Ministro Canadiense declaró: Es nuestra responsabilidad colectiva reconocer esta difícil verdad, aprender de la historia y seguir luchando todos los días contra el antisemitismo para dar significado al juramento solemne: ‘Nunca más’.

Diego Acosta

mentira 3septimomilenio

MENTIRIJILLAS

En algunos países se utiliza el término mentirijillas, con la idea de que son mentiras, pero pequeñas, irrelevantes, para no ser tenidas en cuenta.

Esta justificación está muy extendida en su uso, porque es una forma de decir mentiras sin que ser condenado ni enjuiciado por eso.

Esta forma de pensar siempre me preocupó, porque me recordaba otra expresión igualmente peligrosa: mentiras piadosas.

Esta cuestión me fue aclarada por un añorado maestro, que me puso el siguiente ejemplo: Si Ud. me roba una moneda del valor que sea, me está robando.

Si, por supuesto!

Y si me roba un millón de monedas?

También lo estoy robando!

Pues esa es la explicación. La mentira será siempre mentira aunque la llamemos piadosa o mentirijilla.

Dios no admite la mentira y nos recuerda quién es su padre.

Juan 14:6

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida;

nadie viene al Padre, sino por mí.

João 14:6

Disse-lhe Jesus: Eu sou o caminho, e a verdade, e a vida.

Ninguém vem ao Pai senão por mim.

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

olivo septimomilenio

MIEDO…?

Creo que todos podemos recordar a personas que teniendo grandes dones y talentos, tienen dificultades para ponerlos en acción.

En que radica el problema?

Tal vez en el miedo que tienen de que alguien les arrebate aquello que es de ellos, aquello que creen que es uno de los grandes logros de su vida.

Comprendo esta situación porque en los primeros años de convertido, albergaba un sentimiento parecido con relación a mi lugar en la congregación.

Es más: Tenía un fuerte miedo a que ese lugar que ocupaba y que tanta alegría y vanidad me producía, pudiera ser entregado a otro miembro de la Iglesia.

Comprendo esto que hacía, porque a pesar de mis afirmaciones, todavía no tenía en mi corazón la idea de que la más grande obra que podemos hacer los hijos de Dios…es servir.

Como sirvió Jesús!

Todo lo demás carece de importancia, porque los títulos y los honores son tan temporales como los hombres que los otorgan.

El único miedo que debemos de tener, es a perder la honra que solo el Eterno concede!

Jueces 9:9

Mas el olivo respondió:

¿He de dejar mi aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los

hombres, para ir a ser grande sobre los árboles?

Juízes 9:9

Porém a oliveira lhes disse:

Deixaria eu a minha gordura, que Deus e os homens em mim prezam,

e iria a labutar sobre as árvores?

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

TROPIEZO septimomilenio

EL RIESGO

Según pasan los años y me voy acercando a ese tiempo indefinible que es la vejez, me sigue preocupando no convertirme en piedra de tropiezo para nadie.

Quizás la forma más fácil de caer en esa situación, sea la de confiar en mi propia sabiduría, pensando que domino, lo que creo ningún hombre puede llegar a dominar.

El conocimiento de la Palabra de Dios supone no solamente años y años de estudios, sino también años y años de revelaciones.

Es decir: A todo lo que podamos haber aprendido, le debemos agregar lo que por Gracia podamos haber recibido para el discernimiento de los Tesoros ocultos de la Biblia.

Estos pensamientos se originan cuando advierto con cuánta ligereza, muchos hombres jóvenes se atribuyen un nivel de sabiduría, que seguramente en la vejez los avergonzaría.

El proceso debería ser al revés o al menos trato de aplicarlo en mi caso. Cuánto más conocimientos tengo, más aumenta mi certeza de que lo que ignoro es mucho mayor.

Es grave confundirnos. Pero más grave en confundir y enseñar erradamente al prójimo.

1 Pedro 2:8

ES – y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer,

porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes;

a lo cual fueron también destinados.

PT – e uma pedra de tropeço e rocha de escândalo,

para aqueles que tropeçam na palavra, sendo desobedientes;

para o que também foram destinados.

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

trabajo2 septimomilenio

TRABAJO…!

Hay quienes se quejan constantemente del esfuerzo que deben realizar para lograr el sustento para sí y para su familia.

Creo que son los mismos que tienen una apasionada visión por la libertad de vivir como si fuéramos la autoridad suprema de nuestra existencia.

Es decir: La queja se origina cuando no podemos hacer lo que nos parece bien o como nos plazca. Entonces reaccionamos con disgusto.

Pero, hemos pensado por qué el hombre debe ganar su sustento con esfuerzo?

Fuimos Creados hombre y mujer para tener control sobre la tierra, para ser sus mayordomos, con responsabilidades concretas sobre todos nuestros hechos.

Pero, un día nos rebelamos contra Dios!

Yo me rebelé contra Dios? Cuando?

Acaso yo nací junto con Adán y Eva?

Dolorosamente la respuesta es afirmativa, como ocurre casi siempre que me debo enfrentar con la realidad originada por mis pecados, por mis iniquidades.

Cada vez que peco, estoy en rebeldía con el Eterno. Y estoy haciendo lo mismo que hicieron los padres de la especie.

Por tanto, no debo quejarme por el esfuerzo para lograr el pan de cada día. Debo quejarme de mi obstinada forma de vivir, sin aceptar el Orden Superior del Todopoderoso.

Génesis 3:19

Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra,

porque de ella fuiste tomado;

pues polvo eres, y al polvo volverás.

Gênesis 3:19

No suor do teu rosto, comerás o teu pão, até que te tornes à terra;

porque dela foste tomado,

porquanto és pó e em pó te tornarás.

Diego Acosta / Neide Ferreira

jesus septimomilenio

NO POR MÍ…!

Primero con asombro y luego con dolor, escuché un comentario acerca de una frase que estaba escrita en un cuadro: Jesús murió por las personas del mundo, pero no por mí!

Categórica manifestación en contra de la Gloriosa Obra de la Cruz, de un significado tan importante que determinó la historia de la humanidad.

Ante esta clase de actitudes, he aprendido a no reaccionar con rigidez, sino a pensar bien lo que era capaz de expresar.

No me cabe ninguna duda que cada uno de nosotros, puede tomar las decisiones que crea conveniente, esa es la libertad que nos ha dado el Eterno.

Admitiendo esto, creo también en la libertad que tengo y que tenemos de oponernos a esta forma de pensar y de decidir.

Negar a Jesús y su Obra Redentora, también me produce una profunda pena, porque es una forma de negarse a uno mismo lo mejor para su propia vida.

No sé quién es o quienes son los autores o los que participan de la idea de esta frase, pero pienso en ellos con Amor y Misericordia. Para que vean la Luz ante de caer definitivamente en las tinieblas.

Mateo 10:33

Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres,

yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Mateus 10:33

Mas qualquer que me negar diante dos homens,

eu o negarei também diante de meu Pai, que está nos céus

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com