todo es para bien

TODO ES PARA BIEN

DEVOCIONAL

Muchas veces he escuchado las palabras que llenan de esperanza y alegría el corazón: todo contribuye para bien para los que creen en el Señor.

Y más de una vez he pensado en la hora de la aflicción, como es posible que aún en esos momentos pueda haber algo bueno?

La Palabra de Dios es Perfecta, porque ÉL es Perfecto y solo debemos procurar que aumente nuestra fe, en las más difíciles circunstancias y ante las que no sabemos cómo reaccionar.

Un ejemplo tremendo de esta reflexión, es lo que ocurrió durante los setenta años que duró el exilio del Pueblo judío en Babilonia. Fue tremendo para ellos, pero la tierra reposó.

Aquí podemos ver como la Palabra tiene acabado cumplimiento! Lo que fue malo para los hombres, resultó bueno para la Tierra a la que volverían. Y obviamente podría rendir más y mejor al ser cultivada.

Ninguna tragedia es demasiado grande, como para que el Todopoderoso la transforme en algo bueno. No lo olvidemos.

2 Crónicas 36:21
Para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías,
hasta que la tierra hubo gozado de reposo;
porque todo el tiempo de su asolamiento reposó,
hasta que los setenta años fueron cumplidos.

Diego Acosta / Neide Ferreira

 

des esperanza

DES-ESPERANZA

La Des-esperanza es lo opuesto a la Esperanza,
es la forma en la que vive el mundo,
rechazando a Dios, negándolo
o rebelándose contra ÉL.
Hay una nueva forma de vida con Jesús y el Padre.
Diego Acosta – MENSAJE
CONGREGACIÓN
SÉPTIMOMILENIO

 

una sonrisa

UNA SONRISA

DEVOCIONAL

Tengo un vecinito que ha cumplido un año y al que conozco desde el vientre de su madre. Ha resultado una Gracia verlo crecer y llegar hasta este tiempo, cuando se ha convertido en una deliciosa criatura.

La sonrisa con la que recibe las atenciones que le prodigo, me llevan a pensar en el momento en que Jesús pidió a los discípulos que dejaran que llegaran a ÉL los niños.

Seguramente porque son los portadores de los sentimientos genuinos, sin la influencia del mundo ni tener todavía la capacidad para la maldad.

Y también por esas razones les explicó a los discípulos que debíamos ser como niños, para entrar en el Reino de los Cielos. Esto no significa ser infantiles, sino hombres y mujeres de corazón como niños.

La sonrisa de mi vecinito me recuerda cada vez que lo veo, la urgente necesidad de abandonar todo vestigio de hombre viejo, para nacer de nuevo cada día.

Lucas 18:17
De cierto os digo,
que el que no recibe el reino de Dios como un niño,
no entrará en él.

Diego Acosta / Neide Ferreira

el valor del tiempo

EL VALOR DEL TIEMPO

Como podríamos vivir sin tener noción del tiempo,
de los días, meses, años, del sol y la luna?
El Dios Infinito que nos ha Creado,
nos dejó con el Tiempo una prueba más
de su Infinito Amor!
Diego Acosta – MENSAJE
CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

 

 

 

 

el acusador

EL ACUSADOR

DEVOCIONAL

En los lejanos tiempos de mi juventud, teníamos un amigo al que le sugeríamos que estudiara derecho para de esta manera poder ser fiscal.

La razón de esta sugerencia, era la de que siempre estaba acusando a los demás, por sus faltas, sus errores, sus contradicciones, como si él fuera perfecto.

Con el tiempo fuimos comprendiendo que esta actitud de vivir acusando, era una manera de defender u ocultar sus propios, podríamos decir, pecados.

Aprendí al lado de mi amigo, como somos de severos los seres humanos cuando se trata de juzgar a los demás y como somos de generosos y comprensivos, cuando se trata de valorar nuestra propia conducta.

Tanto que a partir de aquel tiempo y mucho más después de aceptar a Jesús, comencé a ser menos severo con los demás y más riguroso con mi propia persona. Fue una forma de acercarme en mi pequeñez a mi Salvador.

Lucas 6:37
No juzguéis, y no seréis juzgados;
no condenéis, y no seréis condenados;
perdonad, y seréis perdonados
.

Diego Acosta / Neide Ferreira

los desechadores

LOS DESECHADORES

EL ABUELO SALOMÓN

Quizás nos podamos sorprender cuando nos llamamos a nosotros mismos: desechadores.

Desechadores, de qué?

Pues desechadores de todo, principalmente de lo que nos dicen  nuestros padres o nuestros verdaderos amigos, cuando nos hacen reflexiones sobre algunas de nuestras decisiones.

Esto ocurre, porque nos consideramos más sabios que los sabios y por tanto no precisamos que nadie nos diga nada y mucho menos si se trata de cuestionar o modificar alguna idea que consideramos como la verdad absoluta.

Lo triste es que cuando nos damos cuenta de qué aquellos consejos o sugerencias estaban acertados y los nuestros muy equivocados, ya es tarde porque estaremos ante situaciones irreparables.

Ser sabio es una virtud que nuestra soberbia nos impide que tengamos, porque entender que el patrimonio de la sabiduría no lo tiene nadie, es el comienzo de una nueva forma de vivir. Mejor, claro está.

Diego Acosta