el diablo es derrotado

EL DIABLO ES DERROTADO

La astucia del diablo, lo llevó a ofrecerle al Hijo del Hombre lo que le pertenecía y por derecho propio en su condición de Dios: La Creación.

MATEO 4:10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo fue identificado de manera explícita al llamarlo por su nombre, Satanás que significa acusador o adversario. Y su perverso argumento quedó desbaratado por Jesús, una vez más utilizando el Antiguo Testamento: Deuteronomio 6:13 A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su nombre jurarás.

La alusión a lo vivido por los judíos es evidente, pues fueron llevados al desierto para ser probados, al igual que Jesús. Pero ÉL resultó aprobado en todos los aspectos de estas duras circunstancias, mientras que los judíos no lo consiguieron.

MATEO 4:11 El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían. Jesús como Hombre había derrotado al diablo y a sus tentaciones y como Dios que era, fue servido por los ángeles. Quedaba cumplido lo declarado en el Salmo 91:11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.

El propósito de Dios con relación al Ungido se había cumplido a en el tiempo perfecto.

A continuación se revela en el Evangelio de Mateo el comienzo del Ministerio Terrenal de Jesús, para cumplir con el Plan de Salvación de los hombres dispuesto por el Padre, tras el pecado de Adán y Eva.

Diego Acosta

el mandato de salomon

EL MANDATO DE SALOMÓN

DEVOCIONAL

El admirable mandato que recibió Salomón de su padre, para que levantara el Templo que se consagraría a Jehová, nos lleva a algunas reflexiones.

Si grandiosa era la obra física, no menos grandiosa resultó la obra espiritual, ya que el hijo de David debía prepararse para afrontar una responsabilidad de tan alto contenido.

El rey le dijo que no desmayara, que no temiera y que se esforzara, en el cumplimiento de la gran tarea que se le encomendaba.

Si llevamos este episodio a nuestra vida personal, también tenemos la alta responsabilidad de erigir el templo para el Espíritu Santo.

Solo que en este caso el templo somos nosotros mismos y de allí la necesidad de aspirar a ser dignos de semejante honor y también a ser íntegros en la cotidiana tarea de levantar el templo espiritual.

Por estas razones no debemos desmayar ante la adversidad ni ante los tropiezos, porque del mismo modo como Salomón tenía el respaldo de Jehová, tenemos sobre nosotros el del Espíritu.

1 Crónicas 24:13
Entonces serás prosperado, si cuidares de poner por obra
los estatutos y decretos que Jehová mandó a Moisés para Israel.
Esfuérzate, pues, y cobra ánimo; no temas, ni desmayes.

Diego Acosta / Neide Ferreira