LLAMADO

Puede que en medio del ajetreo de todos los días, hayamos escuchado algo que pudo habernos parecido que era un llamado.

Y podemos asegurar que eso que tuvo algo que nos llamó la atención, era efectivamente un llamado, una exhortación.

Así sucede cuando en el orden superior de la vida, el Dios que te dio el aliento vital, quiere decirte que te ha elegido para que seas su hijo.

Por muy loco que resulte este mensaje, es así de cierto, de grandioso y de sencillo!

En la locura de lo mundano, todos esperamos trompetas o acontecimientos extraordinarios, que nos colocan en el lugar de protagonistas.

Pero el Eterno habla con cada uno de nosotros, las joyas de su Creación. A cada uno en particular, como solamente ÉL sabe que debe hablarnos, porque nos conoce desde antes que fuéramos concebidos.

Si crees haber escuchado un mensaje…no lo deseches!

Busca a Quién te ha llamado!

Si lo buscas, Él te encontrará!

1 Samuel 3:9-10

ES – Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar.

 Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: !!Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye.

PT – Pelo que Eli disse a Samuel: Vai-te deitar, e há de ser que, se te chamar, dirás: Fala, Senhor, porque o teu servo ouve. Então, Samuel foi e se deitou no seu lugar.

Então, veio o Senhor, e ali esteve, e chamou como das outras vezes: Samuel, Samuel. E disse Samuel: Fala, porque o teu servo ouve.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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CASUALIDAD…?

Escribiendo a propósito de cuando Jesús llamó hipócritas a los discípulos, mencioné los problemas que tuvo Elí con sus hijos.

Unas horas después, para mi sorpresa escuché una predicación donde nuevamente se mencionaba la cuestión de los hijos.

Tanto en un caso como en el otro, el fondo del asunto era la falta de reprensión en el momento oportuno para evitar los males mayores, que se generan en la falta de autoridad de los padres.

Creo que serán muchos los que pensarán que se trata de una simple casualidad…que un tema tan importante como este sea mencionado con un doble llamado de alerta.

Quienes de ninguna manera aceptamos la frívola explicación de la casualidad, entendemos que es la Obra del Espíritu, en dos personas diferentes haciendo una severa advertencia.

Es de mi exclusiva responsabilidad entender que este llamado repetitivo no tiene otro propósito, que ponerme en alerta en torno a un problema que se agudiza cada día más.

Y no es otro que la falta del ejercicio de autoridad de los padres, con relación a sus hijos, cualquiera sea la edad que tengan.

Tenemos que entender que así como aceptamos la Misericordia de cada día, también debemos de renovar nuestro Pacto diario con el Eterno.

Y renovar el Pacto significa entre otras cosas que el ejercicio indelegable e indeclinable de nuestra condición de padres.

Es a nosotros a quienes se reclamará individualmente, al padre y a la madre, lo que hicieron o lo que dejaron de hacer con su Autoridad.

En mi caso estoy doblemente advertido sobre la cuestión y me siento doblemente responsable de todo lo que haga para que otros escuchen el llamado de atención.

Proverbios 13:24

El que detiene el castigo, a su hijo aborrece;
Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.

Provérbios 13:24

O que retém a sua vara aborrece a seu filho,

 mas o que o ama, a seu tempo, o castiga.

Diego Acosta / Neide Ferreira

YO HIPÓCRITA…TÚ…

CONGREGACIÓN

SÉPTIMO MILENIO 

Una admirada maestra nos sorprendió con un argumento que nunca nos habíamos imaginado.

Ella dijo que en muchas ocasiones lo mejor que podríamos hacer es leer la Biblia, pero en primera persona.

Con su humilde sabiduría nos guió en torno a esta nueva visión y desde entonces es algo que hago con suma frecuencia.

Leyendo como hacemos siempre, determinadas situaciones y las amonestaciones que ellas provocaban, me producían la errónea sensación que se trataba de otras personas, entre las que naturalmente no me incluía.

Si la Biblia hacía referencia a un caso de falta de humildad, yo pensaba que no era mi situación y seguía leyendo tratando de entender lo que doctrinalmente se enseñaba.

Pero cambiando el tiempo de verbo y leyendo en primera persona, no solo se modifica la forma de leer sino que también se modifica la forma de entender.

Percibimos que no estamos hablando de los problemas de las actitudes de Elí con sus hijos, por poner un ejemplo, sino que estamos recibiendo instrucción acerca de nuestros hijos.

Ya no hay terceras personas sino que directamente somos nosotros, en lo individual, que debemos afrontar tanto las lecciones como las consecuencias que de ellas se derivan.

Confieso que este ejercicio me resultó apasionante y a la vez muchas veces me deja en evidencia frente a cosas que digo y que hago que están profundamente erradas.

Tal vez uno de los ejemplos más sorprendentes de esta enseñanza, sea leer y volver a leer los pasajes en los que Jesús llamó hipócritas a sus discípulos.

Si cambiamos el tiempo de verbo y lo ponemos en la primera persona del singular, advertiremos que la cuestión tiene un contenido tan personal, que debo aceptar que efectivamente… soy hipócrita.

También lo eran los discípulos pero también lo soy yo y la amonestación del Dios hecho hombre, no solamente estaba dirigida a ellos sino también a mí, que me considero o busco ser otro discípulo.

Indudablemente estamos frente a una cuestión que debe ser analizada profundamente y sobre todo, examinada a partir de nuestra propia conciencia.

Hablando con el Eterno, decirle que asumo mi condición de hombre imperfecto y que por tanto asumo también las amonestaciones que me harán crecer.

Diego Acosta

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TU SIERVO ESCUCHA…

La historia de Samuel es la historia de un milagro y también de la convicción que tuvo desde niño en que todo lo relacionado con Jehová era sobrenatural.

Cuando respondió al llamado del Supremo, estuvo totalmente dispuesto a obedecerle en aquello que le fuera mandado.

Pero, si nos detenemos precisamente en ese punto,  advertiremos que lo que se le reclamó a Samuel era además de importante muy grave.

Que le dijo Jehová a Samuel?

Le anunció nada más y nada menos que obraría en contra del supremo sacerdote Elí, por las iniquidades que cometían sus hijos y porque las permitía.

Samuel a pesar de ser un niño no tuvo ningún reparo en contar al propio Elí lo que el Supremo le había anunciado que haría.

Con esa firmeza fue que el hijo de Ana y Elcana, a medida que crecía en edad también aumentaba la consideración que se le tenía como profeta del Señor.

Leyendo y pensando me he preguntado más de una vez si hubiera sido capaz de hacer lo mismo que Samuel, obrando con valentía ante los hombres y con plena confianza en el Eterno?

Lo verdaderamente notable de la historia de Samuel, es que desde niño obró con total fidelidad a Quién lo mandaba y por eso también el Creador fue fiel con él.

Esta es la gran enseñanza que trato de aplicarme en cada uno de mis hechos. Sin pretender considerarme profeta, hago cada día lo que tengo la seguridad que me manda hacer el Señor.

Al final, al único que le tendré que rendir cuentas es a ÉL!

Como hizo Samuel!

1 Samuel 3:10

PT – Então, veio o Senhor , e ali esteve, e chamou como das outras vezes: Samuel, Samuel. E disse Samuel: Fala, porque o teu servo ouve.

ES –  Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: !!Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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CÁNTICO DE ANA

CONGREGACIÓN

SÉPTIMO MILENIO

Desde siempre los hombres nos debatimos ante circunstancias más o menos similares: Lamentamos las humillaciones que recibimos y pero luego buscamos erradamente, el reconocimiento de quienes son precisamente quienes nos maltratan.

De esta situación se deriva nuestra continua actitud de agradar a los demás, buscando la aceptación de una sociedad cruel y despiadada que tan pronto nos exalta como nos sume a los más bajos y miserables fondos.

La Palabra de Dios nos enseña a través del maravilloso Cántico de Ana, la magnitud de nuestros errores con relación a quienes nos rodean y donde está lo Verdadero.

Ana fue humillada por el sacerdote Elí al pensar que estaba ebria, cuando en realidad estaba orando a Jehová para exponer su aflicción y para dejar expresada una promesa, por si recibía  el inmenso regalo de ser madre.

En aquellos tiempos en los que vivía la madre de Samuel, una mujer que no tenía hijos sufría la maledicencia de quienes la rodeaban y si además de eso, se tenía la certeza de que nunca los tendría, la situación era más difícil todavía.

Esta era la aflicción de Ana que exponía en oración callada ante el Soberano de Israel. Y fue en esa circunstancia, cuando de Elí, le recriminó su ebriedad.

Podemos considerar la actitud de un hombre consagrado como sacerdote como un ejemplo acerca de cómo eran los duros y difíciles años para una mujer sin hijos. En lugar de ayudarla la consideró borracha.

A muchos de nosotros nos ocurre lo mismo, cuando nadie aprecia los frutos de nuestro esfuerzo, los frutos del servicio que consagramos al Señor.

Nadie se acerca a preguntarnos nada, sino para criticarnos todo. Nadie se interesa por nuestro empeño en servir, porque solamente se busca lo evidente, como pueden ser los resultados del evangelismo.

No busquemos el reconocimiento ni de personas y ni de la sociedad. A cambio nos queda el grandioso recurso de la oración para presentar ante Dios nuestra situación y para clamarle que su Misericordia para que se derrame sobre nuestra vida.

Solamente así podremos enfrentar las adversidades, sin pensar ni en el reconocimiento ni la comprensión de nadie.

Hagamos como Ana, clamemos al Eterno por su ayuda y seamos agradecidos con ÉL.

Diego Acosta

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