Receiving Gift of Salvation

Y SI FUERA…

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En los difíciles tiempos de mis luchas personales y también de mis fracasos, siempre venía a mi memoria una frase que recuerdo con especial cariño.

Un compañero de trabajo, bastante mayor que yo, me comentó un día acerca de lo corta que era la vida y de lo poco que valía vivirla.

Era desde luego un comentario muy propio de una persona próxima a la vejez y con la carga de frustración que significa no haber podido estudiar medicina y tener que ganarse el sustento en una radio a la que detestaba.

Otro de los compañeros que estaba escuchando nuestro diálogo intervino y dijo: Y si fuera…diferente de lo que Ud. cree?

El mayor de nosotros se quedó mirándolo sin saber muy bien que decir y allí  acabó la conversación.

Pero me quedé con la idea: Y si fuera…

Siempre me he creído una persona con una cierta dosis de intuición, pero luego del milagro de la Salvación, creo que lo que llamaba de esa manera no era otra cosa que el Espíritu Santo obrando en mí.

Aquella frase fue como una señal inesperada en tiempos de afanes y de pequeñas victorias y grandes desilusiones. Es que había algo más que todo eso?

Por esta razón fue que el día en que fui por primera vez a una iglesia evangélica, todo ocurrió serenamente. Me sentí en mí lugar…y la frase comenzó a cobrar sentido.

Y si fuera…Jesús el Salvador?

Y si fuera…Dios el principio de una nueva vida?

Y si fuera…la fuerza poderosa del Amor la que acabara

con el pasado?

Juan 5:21

 Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida,

así también el Hijo a los que quiere da vida.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LA CONFIANZA

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David es autor de numerosos Salmos, en los que deja claramente manifestada sus actitudes frente al Creador.

Pocos hombres como él pueden exhibir luchas personales y también tantas muestras de confianza en el Eterno.

Su vida se torna como una suerte de gran espejo donde se magnifican todos los hechos de un hombre y todos aquellos que lo convierten en un personaje ejemplar.

Así como en la vida del Rey hay cosas que cuestionar y alabar, pensemos que del mismo modo también en nuestra vida hay situaciones similares.

Es evidente que la idea del gran espejo, aleja toda posibilidad de comparación entre quién fue uno de los grandes hombres de Israel, con cada uno de nosotros.

Pero es bueno que consideremos un aspecto de David, que es digno de valorar como uno de sus más notables méritos.

Y no es otro, que a pesar de su humana condición, tuvo  siempre una ejemplar relación con el Señor.

Teniendo todo esto en cuenta, es bueno reflexionar en forma personal acerca de la vida de David y la de cada uno.

Bien podría decir, que como en la vida del Rey, en mi vida hubo dos tiempos claramente definidos. Uno en los que pensé que podía luchar contra el mundo y otro en los que comprendí que sin el Soberano nada podía hacer.

Así es como cuento mis errores, mis iniquidades y mis malos procederes, sabiendo que en el arrepentimiento de todo, está el principio del Perdón que es el único que nos redime.

Seamos como David: Que el amor y reverencia hacia el Supremo, sea más grande que nuestros errores.

Salmo 19:14

Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti,
Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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COMPROMISO

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Cada vez que me encuentro en una situación extrema, clamo al Señor por su ayuda!

Siempre!

Lo hago con la seguridad que seré escuchado, que mi clamor será atendido y que tendré la respuesta esperada.

Esto significa total y plena confianza en el Señor!

Pero cuando la tormenta comienza a menguar, también ocurre lo mismo con mis oraciones. Ya no levanto un clamor sino que lo hago como cumpliendo con un requisito.

Cada vez menos busco el contacto con el Eterno!

Recordando esta situación que se repite una y otra vez, me detuve a reflexionar qué pensaría Dios de todo esto, de mis actitudes de clamor o de tibieza.

Y debo confesar que me sobrevino una enorme preocupación por esta forma de obrar. Y me hice una pregunta sobrecogedora: Qué ocurriría si el Soberano obrara del mismo modo que yo?

Es decir, si actuara exactamente al contrario de cómo yo obro. No habría clamores escuchados y sí, tiempos de sosiego bendecidos.

Esto evidentemente, no es otra cosa que falta de compromiso en mi condición de creyente, con el propio Creador.

Traerlo a la memoria cuando lo necesitamos y dejarlo en la tibieza cuando la vida pensamos que nos está sonriendo.

Alertado por el peligro que yo mismo he provocado, he decidido renovar mi Pacto, mi compromiso con el Altísimo!

En la paz y en la adversidad, SIEMPRE lo buscaré!

Con el temor y temblor que demanda su Majestad y con la confianza que inspira su Amor y su Misericordia!

Salmo 2:11

Servid a Jehová con temor,
Y alegraos con temblor.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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Flamme

LLAMITA…

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Como iluminaría nuestro camino la magnitud de nuestra fe?

Alcanzaría para ver a lo lejos o apenas haría visible nuestros pasos más inmediatos?

Estas preguntas deberían ser las más habituales que nos podamos hacer quienes nos llamamos hijos de Dios. Pero no ocurre así.

La primera vez que escuché este aparente juego de palabras o de imaginación, sonreí pensando con la idea de que se trataba de algo tan sencillo como elemental.

Con el paso del tiempo fui comprendiendo que se trataba de cuestiones fundamentales. No tenían nada de sencillo ni eran pequeños juegos.

El alcance de nuestra fe, siempre será una cuestión en continua revisión. Hoy será mayor, pero mañana puede menguar y pasado mañana ser todavía menor.

Todo depende, según mi propia experiencia de la forma en que se desarrollen los acontecimientos que nos afectan en forma directa.

Si son favorables estaremos pletóricos de fe, pero si lo que deseamos no se concreta,  disminuirá continuamente.

Entonces comprenderemos por qué nuestros caminos a veces los vemos oscuros y muy pocas veces muy claros, luminosos.

Las tinieblas que nos impiden ver por donde caminamos son la exacta medida de la fe con la que vivimos. Las tribulaciones muchas veces pueden llegar hasta acabar con la débil llamita que se agita en nuestro interior.

Puedo afirmar que desde hace un tiempo, muy poco lamentablemente, he comenzado a ver más claros mis caminos.

La llama de mi fe está superando las tinieblas que producen los fracasos, las decisiones erradas, las motivaciones equivocadas, los sueños irrealizables.

La confianza en el Señor es el mejor alimento para la llama de nuestra fe!

Isaías 12:2

He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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confor

CONFORMARSE…?

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Durante años un grupo de amigos nos reuníamos con más o menos asiduidad, pero siempre manteniendo el vínculo nacido en los años de la juventud.

Uno de ellos a quienes solíamos llamar el filósofo, tenía un argumento que lo aplicaba a casi todos los órdenes de la vida: Era bueno conformarse…

Como además era el mayor de todos, su mensaje pareció penetrar en la mente de algunos de nosotros… y comenzamos a conformarnos.

Con esta actitud era más soportable el trabajo, la relación familiar, la casa donde vivíamos, el presente que teníamos y el futuro que se podía vislumbrar.

Más de 20 años más tarde luego de la obligada separación por vivir en dos continentes diferentes, tuve una sorpresa mayúscula.

Aquello de conformarse se oponía radicalmente a una enseñanza de Pablo!

Como era posible?

Como un querido amigo como el filósofo, se podía haber equivocado tanto?

Y como casi todos los del grupo añorado, nos habíamos equivocado tanto aceptando el argumento?

Obviamente fui el único que tuvo una respuesta para todo. Lentamente fui comprendiendo como la llamada sabiduría popular, se basa en cuestiones que tienen que ver con la rutina, la dejadez y la comodidad.

Quién se conforma tiene la vida más fácil, porque prácticamente a todo lo hace bueno y a lo que es malo lo ignora.

Bendito sea Pablo que me ayudó a quitar la venda del conformismo y me enseñó una nueva forma de vivir basada en Cristo!

He aprendido a no conformarme y a enfrentar la maldad de los hombres, con el Bien inspirado en Dios!

1 Pedro 1:14

Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LA FIDELIDAD

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La palabra fidelidad la podemos asociar con múltiples actitudes de los seres humanos. Pero en el caso del profeta  Daniel, adquiere dimensiones ejemplares.

Cuando el rey Belsasar y su corte celebraban una gran fiesta utilizando los bienes que habían robado del Templo de Jerusalén, ocurrió un suceso extraordinario.

Una mano escribió una frase en una de las paredes, por lo que Belsasar pidió que fuera interpretada y traducida para saber su significado.

El rey visiblemente turbado ofreció a quién le dijera el significado de esa perturbadora frase, le concedería el tercer lugar en el reino.

Varios fracasaron y llegó el turno de Daniel. Aceptó el pedido del rey pero declinó el ofrecimiento de los honores babilónicos.

Nos podemos preguntar: No era importante ser el tercer hombre del imperio babilónico?

Por qué lo rechazó Daniel?

En las respuestas hallaremos muchas reflexiones acerca de nuestra propia vida. Comenzando por mí, sería muy difícil de rechazar honores y menos de un imperio como el de Belsasar.

Pero Daniel nos enseñó de una manera radical, que quienes nos llamamos hijos de Dios, no podemos aceptar honores de nadie, que no provengan de ÉL.

Y mucho menos de los babilonios que habían menospreciado con el uso que le daban a los objetos del Templo, intentando denigrar y menoscabar al Eterno.

En la hora de asumir situaciones, pensemos que los honores afectan un lado muy vulnerable de nuestra condición humana: La vanidad!

Y debemos asumir como Daniel, que el único honor que es válido para los hombres, es el que proviene de Dios. Todos los demás son piedras de tropiezo, que nos harán caer y alejarnos de ÉL.

Daniel 5:17

Entonces Daniel respondió y dijo delante del rey: Tus dones sean para ti, y da tus recompensas a otros. Leeré la escritura al rey, y le daré la interpretación.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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CONGREGAÇÃO elie1SÉTIMO MILÊNIO

Qual é o lugar mais difícil para enfrentar uma adversidade?

No meio dela, quando ela está acontecendo.

É muito difícil quando uma pessoa está passando por um luta interior enxergar uma saída, sempre está tudo escuro, a noite é mais dura de suportar, os problemas parecem ser maiores do que são, nunca encontra uma mão / ouvido / ombro amigo e, principalmente, de confiança.

Parece que está se afogando e não existe saída!

Como aplicar então a palavra de Deus nesse momento? Como usar essa Espada? Como segurar na mão “invisível” de Deus? Como exercitar a fé e usá-la? Como…Como…Como?

Perguntas difíceis de responder.

Ninguém quer ter problemas, lutas então, nem pensar!

Se pensamos em Abraão levando seu único filho para ser sacrificado, Daniel na cova dos leões, Jó na grande perda que sofreu, Moisés descendo do monte e vendo o bezerro de ouro, Jesus no Getsemani, achamos que eles tinham algo mais que nós, e não nos equivocamos!

Eles tinham FÉ. Usaram o Escudo da Fé.

E o que é Fé?

A certeza daquilo que se espera ainda que não possa ver, mas saber que está presente sempre. É a confiança total e absoluta de poder pisar uma ponte sobre um abismo sem ver nada e saber que haverá chão para o próximo passo. Sentir uma segurança que só uma criança sente quando pega na mão de seus pais, nada me pode passar, estou com meu Pai.

Encontramos na Bíblia que: “sem fé é impossível agradar a Deus” (Hebreus 11:6) e “tudo que não provém da fé é pecado (Romanos 14:23). Desconfiar da Fidelidade de Deus é pecado!

Deus zela por Sua Palavra, por aquilo que falou. Ele não pode mentir ou contrariar Sua Palavra.

Sei, por experiência própria, que na hora do fervor de uma situação e/ou problema é duro confiar totalmente nessa Palavra, mas é justo nesse momento que Deus quer ver a nossa confiança nEle, saber que mesmo se for chamuscado ou queimado I Coríntios 10:13 não vai falhar e que Romanos 8:28 é verdade, que Filipenses 4:12 e 13 é para cada um de nós. Usar Sua Espada e defender com Seu Escudo. Armas que devem ser usadas, afinal para isso foram dadas!

Estava agora pouco falando com minha 3ª filha sobre isso, viver por fé, confiando que Deus não nos deixará NUNCA, antes o que Ele quer é que confiemos nEle, no Seu Amor e Cuidado.

Quero te convidar a experimentar isso: viver com Fé, crendo e declarando o Salmo 23.

O Senhor é meu Pastor, NADA me faltará!

Elié Ferreira

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imperio

LOS IMPERIOS

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Quién no ha soñado con tener un imperio y ser emperador?

Hay quienes viven fantasías posibles y otras alocadas, ajenas por completo a la realidad, pero siempre tratando de evadirse de lo que se considera oprimente o poco atractivo.

Abriendo la Biblia, leí la historia de varios imperios y de quienes fueron sus líderes. Y la primera conclusión a la que llegué, fue como resulta impresionante comprobar como todos los grandes imperios de la Tierra fueron abatidos.

Unos con el germen de la destrucción de sus luchas internas, otros por la debilidad causada por siglos de poder y de conquistas y los restantes, porque no eran tan grandes como se los imaginaban.

Y al fin, que quedó de todo el poder y los fastos?

Nada! Y la memoria más o menos precisa para recordar hazañas y logros del pasado.

Más curiosa resulta todavía la historia de los pueblos que se rebelaron contra Dios!

Hombres y pueblos que se consideraron más grandes y más poderosos que el Creador!

Frente a eso solo queda la sencilla decisión de ser fieles a Quién nos ha dado la Vida y un Propósito para cumplirla!

Siempre recuerdo el día que comparé lo que creía que era bueno y lo que el Eterno me había dado. Entonces me acordé de una frase memorable: Lo bueno es enemigo de lo mejor.

Quién ambiciona un gran imperio y ser un soberano poderoso, se olvida que es el Bendito de Israel quién está en Autoridad sobre todas las cosas.

Sobre los hombres sencillos y obedientes y sobre los que piensan que son llamados por la historia.

Salmo 68:35

Temible eres, oh Dios, desde tus santuarios;
El Dios de Israel, él da fuerza y vigor a su pueblo.
Bendito sea Dios.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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SI ME OYERES…

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El Supremo clama para que su gente lo escuche y por eso les recuerda como fueron sacados de  calamidades y fue aliviada la carga sobre sus hombros.

Pero el Eterno no consigue ser escuchado, porque los hombres y mujeres a quienes redimió de Egipto ahora han decidido caminar según sus propios consejos.

Sorprende todavía más cuando el propio Creador asegura que estaba dispuesto a sustentarlos con lo mejor del trigo y saciarlos con la miel de la peña.

Este impresionante momento de la historia de Israel, bien puede parecerse a algún tiempo de nuestra propia vida!

Si pensamos con detenimiento, también advertiremos que en algún momento, decidimos obrar según nuestras  opiniones, ignorando aquello que sabíamos que debíamos hacer.

En eso consiste no escuchar la voz del Hacedor!

Nos cegamos con nuestra propia sabiduría, nos encandilamos con nuestros pensamientos y nos enorgullecemos de nuestras capacidades.

Este tiempo tan tremendamente peligroso, es al que nos exponemos  a ser verdugos de nosotros mismos, porque nos alejamos de la Protección del Bendito y solo confiamos en la debilidad de nuestras manos para defendernos.

Aún sabiendo que Dios tiene su mirada de Amor sobre nosotros, persistimos en nuestra obstinación y nos negamos a seguir sus caminos.

Entonces utilizamos atajos y sendas erradas, que finalmente nos llevarán a los lugares no deseados, para luego reemprender el verdadero Camino, solo que maltrechos y malheridos por negarnos a escuchar al Todopoderoso.

Salmo 81:8

Oye, pueblo mío, y te amonestaré.
Israel, si me oyeres

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LOS DEMÁS…

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Es peligroso para la vida espiritual, preocuparse por el “qué dirán” y no servir a Dios que es lo procedente.

Este planteo es el que me formulo todos los días, para tratar de acabar con esa tendencia natural que tengo y que tenemos, de considerar siempre la opinión de los demás sobre lo que hacemos o dejamos de hacer.

Demasiado a menudo me sorprendo pensando qué estarán diciendo de mí, quienes me rodean y específicamente quienes son los más cercanos ministerialmente.

Verdaderamente parece que estuviera  participando de una competencia no declarada, para establecer quién es el mejor, el más piadoso y el más espiritual.

Triste realidad!

En esa lucha comprensible desde la perspectiva humana, en todos los casos me olvido y nos olvidamos de… Dios, aunque sea ÉL nuestro fundamento.

Esta amarga conclusión es a la que he llegado luego de considerar algunas de mis actitudes, algunas de mis tristezas e incluso alguna de mis rebeldías.

Me olvido penosamente que nadie se debe comparar con nadie!

La única referencia que debemos de tener los humanos es Jesús!

Es una meta grandiosa e inalcanzable, pero la única que tiene implícita la cuestión fundamental de nuestra existencia: La de ser fieles a Quién nos dio por Gracia la Salvación.

Todo lo demás se asemeja a un mero ejercicio de vanidad y orgullo, a un evidente proceso donde según más crecemos en nuestra opinión, menos somos en realidad ante los demás.

Y me olvido y nos olvidamos de lo fundamental: Ante el Único que deberemos rendir cuentas es ante el Supremo. Por tanto todos nuestros esfuerzos deben ser para ÉL.

Filipenses 3:13-14

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,

 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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