Devemos ser fiéis à chamada de Deus, como fez Abraão,
que deixou tudo aquilo que tinha para tomar um caminho cujo final desconhecia. Receber a chamada e obedecer fará com que possamos chegar ao Reino, à Canaã espiritual. Pastor Autilino Batista de Souza – MENSAGEM https://www.septimomilenio.com SUB TÍTULOS EN ESPAÑOL
Vete y no peques más, dijo Jesús en el libro de Juan capítulo 8. Tus pecados te son perdonados, tu Salvador no te condena, sino te hace nacer de nuevo. Borrón y cuenta nueva, dicen. Eres nueva criatura, a partir de ese momento el cielo se abre y verás la mano de Dios haciendo nueva cada área de tu vida. En Sus promesas hay abundancia de vida. Él es fiel y a su tiempo cumplirá Su palabra. No te desanimes, hij@ mí@, cree en mí y confía en mis palabras. Búscame y me encontrarás, te estaré esperando, no tardes, dice Jesús tu Señor.
La actitud desafiante de Faraón ante Jehová, provocó un nueva reacción del Todopoderoso. La plaga de las úlceras se inició con el Mandato a Moisés y Aarón.
Era la primera vez que se vería afectada la salud humana y también otra circunstancia en la que los hermanos no tendrían que usar la vara.
Jehová ordenó que tomaran cenizas de un horno y que Moisés la esparciera delante de Faraón. Las cenizas se convertirían en polvo sobre todo Egipto y producirían dos consecuencias: provocarían sarpullidos y úlceras sobre los hombres y también sobre el ganado.
Los hornos que formaban parte de los trabajos excesivos que Faraón imponía a los israelitas, en este caso serían las proveedoras de las cenizas que utilizó Jehová en el cumplimiento de su Orden.
Cuando Moisés cumplió lo establecido por Jehová y las cenizas se convirtieron en polvo, los hombres fueron víctimas de sarpullidos y de úlceras.
El Libro de Éxodo revela que también las sufrieron los hechiceros, que habían dejado de ser mencionados a partir de la tercera plaga. Esto deja en evidencia que Faraón los seguía utilizando a pesar de los fracasos que habían tenido en su lucha contra las plagas.
En el Libro de Apocalipsis se menciona nuevamente al castigo de las úlceras cuando el primero de los siete ángeles derramó su copa cumplió la orden de derramar las siete copas de la Ira de Dios. Apocalipsis 16:2 Fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen.
Faraón y tal como Jehová había anunciado a Moisés, no escuchó el reclamo de liberar a su Pueblo. Y en este caso fue el propio Dios quién volvió a endurecer el corazón del soberano de Egipto. De esta manera lo entregó a los malignos propósitos de su corazón
Permanecer indiferentes ante la invasión de Rusia a Ucrania es cada vez más difícil. El hambre y el horror nos alertan de lo grave de la situación. Diego Acosta – BLOG del TIEMPO
Los seres vivientes son diferentes según el lugar donde los haya colocado el Señor. La Obra maravillosa distingue entre otras cosas, el frío del calor. LA CREACIÓN
Es sorprendente como las personas que se burlan de los demás, nunca aceptan que nadie les diga algo en el mismo sentido.
Generalmente reaccionan con gestos y palabras que son desmedidos con relación a lo que se les dijo. Qué es lo que provoca estas actitudes?
Es muy difícil comprender porque la disposición a la burla, casi nunca admite contradicciones ni tampoco reacciones. Es como si alguien dijera: Yo me puedo burlar…tú no.
Esta es la raíz del problema: El burlador o el escarnecedor se cree con derecho a obrar como mejor le parezca, sin respetar ni tampoco considerar la sensibilidad de la otra persona.
Ese sentimiento de superioridad se traduce en prepotencia, porque casi nunca un burlador o escarnecedor, aceptará que otra persona pueda burlarse de él.
Quizás haya que pensar que quienes se burlan de los demás, en el fondo tienen miedo de las opiniones y por eso atacan primero y se defienden no aceptando la burla personal.
Una forma de solucionar esta cuestión, es alejarse del burlador o escarnecedor. Así no sufriremos sus ataques ni caeremos en la tentación de responderle.
No sirve de nada leer, tener nuestro “momento con Dios”, sin practicar, reflejar o manifestar lo que hemos leído, oído y aprendido. Elié Ferreira – REFLEXIÓN
Invariablemente cuando recuerdo sobre la forma en que Jesús debía reprender a los discípulos, a causa de su poca fe, tengo un sentimiento de sorpresa muy grande.
Pero un día el Espíritu me advirtió acerca de mi actitud. Si yo estuviera en el lugar de los discípulos, la situación no sería la misma?
No me tendría que reprender el Hijo del Hombre, a causa de mi poca fe?
Estas preguntas me llevan a la conclusión de que es muy fácil ver los errores en las demás personas y tremendamente difícil verlos y aceptarlos en mi propia existencia.
Jesús es la Verdad y por eso amonestaba a quienes estuvieron durante años a su lado. Si no lo hubiera hecho, podría haber dejado en el ánimo de esos hombres sencillos, la idea de que eran especiales por estar a su lado…y además casi perfectos.
Exactamente como es mi caso. Soy sencillo, pero ni soy especial ni soy perfecto…soy un hombre que precisa ser amonestado cada día, a causa de mi poca fe.
Mateo 16:8 Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan?
Conmemoramos el cumplimiento de la promesa de Jesús antes de su Gloriosa Ascensión, de que seríamos bautizados con el Espíritu Santo.
En el Libro de Hechos de los Apóstoles se nos testimonia de ese grandioso momento en Jerusalén en el aposento alto, en Pentecostés.
Hechos 2:1-6 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.
Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua.
Conmemoremos este grandioso cumplimiento de la promesa de Dios, transmitida por el Hijo del Hombre a todos nosotros, en el día de Pentecostés. Anhelemos ser dignos de esta Promesa y de esta Gracia.
El Don es algo sobrenatural que nos concede Dios para cumplir los Propósitos que ÉL tiene para nuestra vida. El Talento es la capacidad que recibimos por la genética familiar. Diego Acosta – MENSAJE
CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO