Mientras se desarrollaban los Juegos Olímpicos en el sur de Alemania, el 5 de Septiembre de 1972, un grupo de terroristas palestinos provocó lo que se conoce como la Masacre de Munich.
Un comando de la facción islámica Septiembre Negro asaltó la concentración de la delegación de Israel, provocando la muerte de dos atletas de ese país.
Otros nueve fallecieron cuando se intentó el rescate por parte de efectivos alemanes. La intención de los terroristas que pertenecían a la banda Al Fatah que lideraba el que luego sería autoridad en Palestina, Yasir Arafat, era secuestrar a los deportistas israelíes y cambiarlos por más de 200 detenidos de la organización.
Durante más de 20 horas el mundo asistió a las imágenes de los hechos que tuvieron una enorme repercusión. A la gravedad del episodio se sumó la muerte de un oficial de la policía alemana.
El recuerdo sigue vivo de aquellos Juegos que buscaron ser la contrapartida de los realizados en 1936 en Berlín, instrumentados por Hitler y el nazismo.
En el tiempo final de la vida estaremos tan sin nada como nacimos, por lo que será bueno que no tengamos nada a lo que aferrarnos, sino a nuestra FE. Debemos prepararnos en el camino a la Vida Eterna. Diego Acosta – MENSAJE
CONGREGACIÓN SÉPTIMO MILENIO
Quienes somos hijos de Dios vivimos de una manera sobrenatural!
Vivimos en la Tierra, pero pertenecemos al Reino de Dios!
Esta maravillosa realidad, es posible a partir del pedido que Jesús le hizo al Padre para que no nos quitara del mundo terrenal, pero que nos guardara.
Estamos aquí porque tenemos una grandiosa misión que cumplir, aunque a veces nuestra razón humana no lo comprenda o en otras ocasiones no le encuentre sentido.
En esos momentos de duda, cuando la mente prevalece sobre nuestra vida, es cuando comienza a obrar el Espíritu Santo para guiarnos al Camino Verdadero.
Así como los primeros discípulos tuvieron que aprender todas las enseñanzas que les dejaba el Hijo del Hombre, del mismo modo tenemos que aprender a vivir de esta manera para dar frutos de fe.
Demos Gracias al Eterno por esta realidad que a veces nos desconcierta, pero que forma parte del Propósito de Todopoderoso para cada uno de nosotros, sus hijos.
2 Tesalonicenses 1:1 Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder,
Surgieron como grupo armado durante la resistencia a los rusos en los años 90, integrado en sus comienzos en forma mayoritaria por miembros de la etnia pastún y por jóvenes estudiantes.
La palabra Talibán se puede traducir como estudiante en lengua pastun, circunstancia que marca la relevancia que esta etnia tiene en Afganistán.
Los estudiantes fueron educados en las escuelas islámicas, que tienen el nombre de madrasas principalmente en el vecino Pakistán, en la región en la que también predomina la etnia pastún.
En 1994 se consolidaron como grupo armado en la ciudad sureña de Kandahar y su fundador fue el mulá Mohammad Omar, imán de la segunda ciudad del país, que dirigió a los militantes hasta el año 2013 en que falleció.
Su ascenso con el apoyo de los muyaidines que habían recibido la ayuda de Estados Unidos en su lucha contra los soviéticos, les permitió conquistar la capital Kabul en 1996.
Gobernaron el país aplicando rígidamente la ley islámica, conocida como la Sharía y realizaron ejecuciones y flagelaciones públicas, como método de imponer el rigor ejemplar.
A la mayoría de las mujeres se les prohibió trabajar o estudiar y fueron obligadas a usar una vestimenta, el burka, que las cubría de la cabeza a los pies, es decir ocultando totalmente su cuerpo.
También prohibieron los libros, la música y las películas occidentales y destruyeron en forma sistemática los símbolos de otras religiones, como ocurrió con las estatuas gigantes de Buda, en el valle central de Bamiyán y otros notables símbolos patrimonio de la humanidad.
Los talibán perdieron el poder luego del atentado del 11 de septiembre de 2001, al invadir el país Estados Unidos, por haber dado refugio a Al-Qaeda, a quién se responsabilizó por la masacre y a su líder Osama Bin Laden. La resistencia de los talibán duró hasta diciembre de 2001.
Los pastún imprimen a los talibán su idiosincrasia, con un profundo apego a la tierra, en la que es muy difícil vivir por el clima y la orografía hostil que tiene el país y el poder está basado en antiguas estructuras tribales.
Esa antigüedad se remonta a miles de años y Pastún traducido como adjetivo significa “que es de este pueblo” y remontándose en el pasado, los pastunes se llegan a considerar como descendientes de alguno de los patriarcas de las tribus perdidas de Israel, aunque esta teoría es motivo de controversias.
Los talibanes adoptaron elementos de la identidad pastún, que pueden sintetizarse en la prevalencia del parentesco, descendencia en línea masculina de los antepasados familiares, la confesión del Islam, el código social, también llamado código de honor.
Las normas islámicas también son severas para los hombres, que deben concurrir cinco veces al día a la mezquita para orar, vestirse de una determina manera y dejarse crecer la barba, no cuidar aves y cantar Alá es Grande en los eventos públicos.
Se considera que el objetivo de esta nueva toma del poder, será el establecimiento del Emirato de Afganistán, como existen otros en el Golfo.
Finalmente cabe agregar que en nuestros días los talibanes son enconados enemigos de Al Qaeda y también de los miembros del estado islámico-K, que son aún más radicales en la aplicación de las normas islámicas.
En los crueles acontecimientos
que se registran en el mundo, los conflictos armados siempre tienen a las mismas víctimas: las mujeres y los niños, los más débiles, los más indefensos. Diego Acosta – BLOG del tiempo
Que consejo más sabio se puede dar a ningún ser humano, que el de que haga el bien todas las veces que esté en su mano hacerlo?
Por las vivencias personales o por haber oído de los mayores o por haber estudiado la vida de los hombres se desarrolla en medio de una constante lucha entre el bien y el mal.
De allí la importancia que tiene obrar con el mejor de los propósitos porque caso contrario, estaríamos sirviendo a quién solo tiene por fin la destrucción de las vidas comenzando por afectar sus conciencias.
De esta manera se nos encamina a tener el corazón dispuesto a dar al que nos pide, sin pensar en que utilizará lo que pongamos en sus manos, porque esa será su responsabilidad.
Y si fuera necesario le demos también aquello que nos es imprescindible, pensando que un día nos será devuelto. Obrando de esta manera estaremos ayudando al Prójimo.
Alguna vez nos deberíamos detener a pensar el significado que tiene el aceptar cualquier forma de injusticia y sin reaccionar.
Nos convertimos en cómplices de la injusticia y lo que es más grave todavía, la aceptamos en nuestra vida de la misma manera que podemos aceptar una maldición.
Es decir: aceptando una injusticia es como si aceptáramos una sentencia sobre nuestra vida, porque no obramos como lo que somos: hijos de Dios.
Cada vez que nos enfrentemos ante cualquier forma de injusticia debemos actuar sin ninguna vacilación, no aceptando lo que haya ocurrido y poniéndola delante del Dios Todopoderoso.
Sabiendo siempre, que nunca deberemos tratar de ejercer justicia por nuestra mano, porque suya es la venganza.
Porque si no obramos de esta manera, estamos impidiendo que el Eterno, quién es el Juez supremo sobre nuestra vida, pueda establecer lo verdadero y lo que realmente sea justo.
Ser hijos de Dios tiene una alta responsabilidad que sintetiza a todas: debemos comportarnos siempre en esa condición y no aceptar ser víctimas de injusticias humanas ignorando el Poder infinito de nuestro Padre.
Isaías 41:10 No temas, porque yo estoy contigo;
no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo;
siempre te ayudaré,
siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Un antiguo texto popular asegura que nada hay más irreal que la propia realidad. Y podríamos decir que nada más doloroso que los hechos que lo corroboran.
Un ex marine británico salvó desde el aeropuerto de Kabul, a casi dos cientos perros y gatos, dejando en tierra a los miembros de la entidad benéfica que los acogía.
Es posible semejante falta de sensibilidad?
Tristemente la respuesta es afirmativa y comprueba una vez más, como los seres humanos somos capaces de realizar hechos aberrantes.
Pensamos que este episodio que ha provocado conmoción en el Reino Unido, es un abierto desafío al respeto que el Dios Todopoderoso tiene por la vida de las joyas de su Creación.
Solamente con ese desafío, se puede entender este hecho en medio de las horas dramáticas que se viven en Afganistán y de manera especial en el aeropuerto de Kabul.
En tanto que somos hijos de Dios somos parte de su Pueblo. Y somos miembros del Reino por lo que debemos abandonar el apego al lugar donde nacimos, asumiendo la nueva ciudadanía. Diego Acosta – MENSAJE
Los dramáticos acontecimientos de Afganistán están mostrando en toda su crudeza el miedo al islamismo, al Islam. El pueblo afgano vive un tiempo de angustia y queda el recurso misericordioso de orar por ellos. Diego Acosta – BLOG del TIEMPO