LA ENSEÑANZA

 

Un viejo y añorado maestro hablaba a propósito de la importancia de aprender, todos los días, un poco más sobre la Biblia.

Siempre fue un hombre directo, sin caer en el ejercicio de dejar sugeridos argumentos, que podían dar lugar a interpretaciones equivocadas.

Con ese estilo, una tarde inolvidable nos sorprendió con una afirmación. Se refirió a la humildad y a la importancia que tiene en la vida de los creyentes.

Pero dijo algo más: La humildad es un obstáculo casi insuperable cuando no está en el corazón de quién recibe la enseñanza.

Y agregó: Pero también la humildad es un obstáculo casi insalvable, cuando no está en el corazón de quien imparte la enseñanza.

Tanto en un caso como en el otro, la importancia de la humildad es tan grande, que la mayoría de las veces grandes maestros y aventajados alumnos, no llegan a la profundidad de la Palabra de Dios, por su falta de humildad.

Desde entonces, me aplico la enseñanza y oro para no ser vanidoso al enseñar y orgulloso cuando me enseñan.

Santiago 4:10

Humillaos delante del Señor,

y ÉL os exaltará.

Tiago 4:10

Humilhai-vos perante o Senhor,

e Ele vos exaltará.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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COMO SOMOS…

Una dolorosa experiencia personal sirvió para que pudiera advertir la tremenda certeza, de todo lo que se nos enseña en la Palabra de Dios.

No porque yo dudara en lo más mínimo de la Majestad y Soberanía de su Autor, sino porque francamente no me esperaba que con determinadas personas se pudieran concretar las advertencias bíblicas.

Pude comprender que infelizmente, que contra más espiritual se declara una persona, más riesgo hay de que nos defraude.

Y lo que es más grave, más riesgos corre de defraudar al Dios Creador!

Esto fue lo que me ocurrió con quienes, constantemente reclamaban espiritualidad a los que estaban a su alrededor.

Sin embargo tanta espiritualidad declarada, quedó en evidencia de la manera más inesperada y por tanto más sorprendente.

No fue un hecho espectacular, sino algo pequeño y difícil de advertir, pero que dejó claro que no todo lo afirmado era cierto. Siempre hay un momento en el que nos mostramos tal como somos.

Entonces recordé varias advertencias de la Biblia. Pero quizás la más importante de todas, es que solamente debemos de confiar en el Eterno.

Él es el Único que nunca nos defraudará!

Salmo 118:8-9

PT É melhor confiar no Senhor do que confiar no homem.

 É melhor confiar no Senhor do que confiar nos príncipes.

ES Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre.

Mejor es confiar en Jehová que confiar en príncipes.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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ESCUDRIÑAR…ESCUDRIÑAR

Este Mandato debemos recordarlo no solo todos los días de nuestra vida, sino también a cada momento de nuestra existencia.

Puede resultar excesivamente dramático este reclamo a cumplir con el Mandato bíblico, pero hoy más que nunca estamos expuestos a ser engañados por las personas o las situaciones más insospechadas.

Así se lo expresaba a un joven matrimonio, que me comentaron que habían salido desorientados del culto dominical y no sabían que hacer.

Sin ánimo de criticar y mucho menos de juzgar, la sugerencia a modo de consejo que les dejé, fue la de que escudriñaran y contrastaran lo escuchado con la Palabra de Dios.

Esta es la prueba irrefutable acerca de si hemos escuchado algo cierto o algo tergiversado por una mala interpretación humana.

Solamente procediendo de esta manera nos evitaremos horas angustiosas, al no saber como obrar frente a determinadas expresiones que podemos haber leído o escuchado.

Cumplamos con rigor el Mandato de ESCUDRIÑAR!

Eclesiastés 12:9

Y cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al

pueblo; e hizo escuchar, e hizo escudriñar,

y compuso muchos proverbios.

Eclesiastes 12:9

E, quanto mais sábio foi o Pregador,

tanto mais sabedoria ao povo ensinou;

e atentou, e esquadrinhou, e compôs muitos provérbios.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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QUIÉN MUERE…?

La natural tendencia a disfrutar de lo bueno y evitar aquello que no nos gusta, nos aparta de las grandes verdades que se atesoran en la Biblia.

Es completamente natural que esto ocurra, pero no es propio de nuestra condición de hijos de Dios que perseveremos en este tipo de actitudes.

Recuerdo que un maestro enseñaba que muchas veces por evitar lo malo, lo que estamos haciendo es descuidarnos y permitir que las brechas se abran para que el enemigo las aproveche.

Una de esas grandes brechas no es otra cosa que la falta de conocimiento que tenemos de la Palabra de Dios.

Sabiendo como sabemos lo que afrontó Jesús en el desierto al ser tentado por el diablo, deberíamos comprender la importancia de conocer en profundidad el Texto.

Jesús respondió con firmeza a cada tentación con un pasaje bíblico. Que podríamos responder si no sabemos la Palabra?

Vanos serían nuestros argumentos y torpes nuestras explicaciones. Quizás solamente conseguiríamos demorar el triunfo del mal sobre el bien.

Y será en ese momento cuando mueran a las promesas del Eterno, quienes nunca se preocuparon en conocer la Biblia.

Esto debemos entenderlo como una responsabilidad personal, porque el interés primero debe demostrarse.

Estoy advertido, estamos advertidos!

Oseas 4:6

 Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.

 Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio;

 porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus

hijos.

Oseias 4:6

O meu povo foi destruído, porque lhe faltou o conhecimento;

porque tu rejeitaste o conhecimento, também eu te rejeitarei, para que não

sejas sacerdote diante de mim;

visto que te esqueceste da lei do teu Deus, também eu me esquecerei

de teus filhos.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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EN MI NOMBRE – VI

La incuestionable realidad de que la enfermedad también afecta a los miembros de las congregaciones, a sus líderes y a sus familias, debe ser analizada desde la perspectiva de la Palabra de Dios.

También es irrefutable que el Creador nos quiere sanos, si está en nuestro corazón cumplir con sus mandamientos y creer en su Poder.

Que ocurre en las iglesias con relación a la sanidad?

Tal vez que en cierta medida se ha ido modificando la certeza por la ambigüedad de pensar que tal vez con la enfermedad el Eterno está buscando enseñar algo o para potenciar la humildad en el enfermo o algún otro propósito no muy definido.

Por esta razón es que en muchas iglesias se ha ido cambiando el sentido de la oración con relación a la enfermedad que padecen sus miembros.

Volver a la fuente única de Sabiduría, nos hará volver también a la certeza única de la Verdad proclamada por el Creador en su Palabra.

Diego Acosta

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LO VERDADERO

Hay tiempos que inexorablemente nos confrontan con la Verdad!

Los principios en los que creemos están contenidos en la Palabra de Dios!

Por eso tenemos la certeza que la Biblia solo se explica a sí misma!

Por eso damos las gracias porque la Salvación la recibimos por la fe, que también recibimos por Gracia y no por obras!

Por eso damos las gracias al Eterno, por habernos liberado de las falsas creencias, las erróneas enseñanzas y las mentiras disfrazadas de verdad. Y nos libra de las teologías mercenarias y de los falsos profetas.

Gracias Señor!

Diego Acosta

Éxodo 3:14

Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY.

Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.

Êxodo 3:14

E disse Deus a Moisés:  EU SOU o QUE SOU .

Disse mais: Assim dirás aos filhos de Israel: EU SOU me enviou a vós.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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IMPACIENCIA

Si la paciencia es una virtud, lo contrario es una necedad.

Esencialmente porque demuestra el poco crecimiento espiritual, la falta de confianza en el Señor y la incomprensión de verdades fundamentales.

Una de ellas, es que el Tiempo es de Dios y que todo lo que ocurre está sujeto a su Voluntad. Incluso aquello que esperamos con un afán desmedido.

Los pequeños hechos cotidianos demuestran y nos demuestran, lo equivocados que estamos cuando pensamos que hemos alcanzado una determinada estatura como seguidores del Eterno.

Somos un poco infantiles, un poco torpes, pensando que todo debe ocurrir y debe ser satisfecho en el momento en el que se nos ocurra.

La impaciencia, la ira, nos pone muchas veces al borde de los peores arrebatos, de los que luego nos tendremos que arrepentir.

Aprendamos a ser buenos hacedores de la Palabra, para que nada nos afecte y podamos someter nuestro ímpetu y nuestro afán, a nuestra condición de hijos de Dios.

Proverbios 14:29

El que tarda en airarse es grande de entendimiento;
mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad.

Provérbios 14:29

O longânimo é grande em entendimento,

mas o de ânimo precipitado exalta a loucura.

Diego Acosta / Neide Ferreira

LO FÁCIL…

Nuestra tendencia es intentar siempre lo que nos resulte lo más fácil, lo que nos demande el menor esfuerzo.

Como es lo natural, lo fácil ni siquiera lo apreciamos como algo que deberíamos cambiar, incluso con relación a las cuestiones  importantes.

De esta forma definimos una forma de vivir, una forma de proceder, que tiene bastante poco que ver con el esfuerzo que nos requiere la vida cristiana.

Con lo fácil, leemos cada vez menos la Palabra de Dios y con lo fácil, cada vez menos aplicamos en nuestros hechos cotidianos, la necesaria cuota de empeño que nos demanda el cumplimiento de nuestras obligaciones.

Lo cierto es que con esta forma de comportarnos nos perdemos las maravillosas promesas formuladas por el Eterno a los hombres.

Perdemos también la alegría de saber que estamos siendo fieles al Mandato de Jesús y nos conformamos cada día más, con pequeñas cosas, que no representan ni lejanamente lo que podríamos recibir.

Lo fácil, como lo cómodo, son las tentaciones que debemos enfrentar. Pero al hacerlo, ponemos nuestros pasos en el verdadero Camino, el Camino de Vida.

Proverbios 19:20

Escucha el consejo, y recibe la corrección,
Para que seas sabio en tu vejez.

Provérbios 19:20

Ouve o conselho e recebe a correção,

para que sejas sábio nos teus últimos dias.

Diego Acosta

EL MEJOR TIEMPO

Cuando nos aprestamos a leer la Palabra de Dios, debemos prepararnos, profundamente para un gran momento de nuestra vida.

No es solo prepararnos para una lectura sino también para adentrarnos en las revelaciones que el Espíritu pueda darnos.

Pero, debemos apreciar que son dos situaciones distintas. Una cosa es leer, con detenimiento, sin prisas. La otra es dejar pasar nuestra vista sobre Capítulos y versículos, buscando lograr de leer el máximo posible de páginas.

Como es comprensible, el Espíritu difícilmente podrá enseñarnos lo que tiene para nosotros, si solo pasamos  nuestra vista, con rapidez sobre las páginas como si estuviéramos compitiendo contra nosotros mismos.

Cuando leemos debemos elegir el mejor momento del día, aquel en el que estaremos más tranquilos, más serenos, para no tener ninguna clase de prisa ni caer en la tentación de hacerlo rápido para acortar los tiempos.

Estas cuestiones fueron momento, una gran revelación para mí, pues un día el Espíritu me mostró mi gran torpeza, mi auténtica necedad a la hora de leer el Texto Sagrado.

Un buen ejemplo de lo que estamos comentando, es el momento en el que Jesús habla de la semilla de mostaza y de lo pequeña que es.

Creo que todos nos quedamos en la primera parte del versículo, al que damos por sabido y por entendido, sin detenernos ni un solo instante en lo que podríamos llamar la segunda parte de lo que dijo el Hijo del Hombre.

Hablando de la calidad de nuestra fe la comparó con una semilla de mostaza y mencionó que podríamos cambiar a un monte de lugar.

Y pareciera que ese es el fin de la historia. Pero Jesús formuló una promesa: Si nuestra fe fuera mayor, podríamos hacer cosas mayores que esa.

Sería bueno que leyéramos el pasaje, en el Evangelio de Mateo, para comprender acabadamente la necesidad que tenemos de profundizar en el Texto y permitir que el Espíritu nos hable.

Con el paso de los años, he podido valorar la importancia de esta enseñanza. Cuando le dediquemos el mejor tiempo a la lectura de la Biblia, entonces nuestra vida comenzará a cambiar.

Mientras tanto caminaremos como si no tuviéramos una brújula y estaremos perdidos y sin rumbo.

Diego Acosta 

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