Evangelical church

LA IGLESIA DE JESÚS

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La Iglesia es de Jesús!

Esta rotunda afirmación está presente en mi ánimo y en mi espíritu desde siempre.

Por eso adquirió un valor muy especial una frase que acompañó un mensaje de un líder espiritual por quién tengo un alto concepto.

El dejó este pensamiento: No os olvideis que la Iglesia es de Jesús y no nuestra, pero debemos de dar cuenta por las ovejas.

Con precisión y contundencia dejó claro los dos conceptos fundamentales que se relacionan con el servicio al prójimo y en cada congregación.

La Iglesia es de Jesús y las ovejas son su rebaño, puesto al cuidado de quienes servimos!

Estos conceptos muchas veces son olvidados por la múltiple coincidencia de distintas causas. Una de ellas, es lamentablemente, la actitud de algunos líderes.

Consideran a la Iglesia como propia e incluso a veces la identifican con su nombre y luchan por la posesión del rebaño del Hijo del Hombre, con otros líderes para asegurar su pertenencia a su congregación.

Esta cuestión es fundamental para entender como es el presente y el futuro de la Iglesia. Si la consideramos propiedad personal, deberemos asumir las consecuencias de la decisión y rendir cuentas en el Juicio.

Si consideramos que la Iglesia está a nuestro cuidado por mandato de Jesús, entonces comprenderemos que las ovejas también son de ÉL y en ningún caso, pertenencia personal.

Por la Gracia tengo claros los conceptos y también por la Gracia, siempre he tratado de cumplirlos. Y cuando no me ha sido posible, he optado por alejarme. Sin rebeldías personales, pero descansando en el Señor!

Por eso me alegré de este mensaje: No os olvideis que la Iglesia es de Jesús y no nuestra, pero debemos de dar cuenta por las ovejas.

1 Pedro 5:2

Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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orar

INCREÍBLE

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Muy frecuentemente utilizo esta palabra, increíble, que puede entenderse como algo que no se puede creer o que resulta muy difícil de creer.

Y lo que más me preocupa, es que casi siempre que uso la palabra en cuestión, es cuando algo me sorprende con relación a las cosas de Dios.

Cada vez que advierto que estoy a punto de utilizarla, trato de no hacerlo, porque increíble, está estrechamente relacionada con hechos o situaciones, que solamente el Soberano puede provocar o ejecutar.

Como es evidente, en lugar de increíble…debería decir extraordinario, milagroso!

Esta es una de mis luchas cotidianas, pensando en alcanzar esa meta de la que habló Pablo, siendo plenamente consciente de la humildad de mis recursos para lograrla.

Este pensamiento viene en momentos difíciles, no tanto personales sino por cuestiones que se relacionan con nuestros amados.

Que son las más difíciles y las que más nos afectan. Esto solo lo puede entender desde la condición de padres o de abuelos.

Nos duele y nos afecta más lo que pasa con nuestros hijos o con nuestros nietos, que nuestros propios dolores o afecciones.

Pero este es el momento de no rendirnos ni entregarnos al desánimo. Muy por el contrario, este es el tiempo de clamar al Todopoderoso por nuestros amados.

Nada hay más importante que podamos hacer por ellos que orar por los tiempos que están viviendo, que nadie conoce mejor que el propio Dios.

No digamos: Solo nos queda orar. Demos gracias al Hijo del Hombre, que nos dio la libertad de pedir al Padre en su Santo Nombre!

Oremos, clamemos, porque el Eterno siempre nos escucha! Y olvidemos lo increíble!

Juan 14:13-14

Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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Receiving Gift of Salvation

Y SI FUERA…

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En los difíciles tiempos de mis luchas personales y también de mis fracasos, siempre venía a mi memoria una frase que recuerdo con especial cariño.

Un compañero de trabajo, bastante mayor que yo, me comentó un día acerca de lo corta que era la vida y de lo poco que valía vivirla.

Era desde luego un comentario muy propio de una persona próxima a la vejez y con la carga de frustración que significa no haber podido estudiar medicina y tener que ganarse el sustento en una radio a la que detestaba.

Otro de los compañeros que estaba escuchando nuestro diálogo intervino y dijo: Y si fuera…diferente de lo que Ud. cree?

El mayor de nosotros se quedó mirándolo sin saber muy bien que decir y allí  acabó la conversación.

Pero me quedé con la idea: Y si fuera…

Siempre me he creído una persona con una cierta dosis de intuición, pero luego del milagro de la Salvación, creo que lo que llamaba de esa manera no era otra cosa que el Espíritu Santo obrando en mí.

Aquella frase fue como una señal inesperada en tiempos de afanes y de pequeñas victorias y grandes desilusiones. Es que había algo más que todo eso?

Por esta razón fue que el día en que fui por primera vez a una iglesia evangélica, todo ocurrió serenamente. Me sentí en mí lugar…y la frase comenzó a cobrar sentido.

Y si fuera…Jesús el Salvador?

Y si fuera…Dios el principio de una nueva vida?

Y si fuera…la fuerza poderosa del Amor la que acabara

con el pasado?

Juan 5:21

 Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida,

así también el Hijo a los que quiere da vida.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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SOY PEQUEÑO…!

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En un curso de idiomas he leído esta frase: Soy pequeño porque soy un niño!

Evidentemente se trata de un ejercicio para recordar la condición de pequeño y la de niño. Pero me llamó la atención…

Las dos palabras juntas o separadas tienen que ver con el mensaje de Jesús, con relación a quienes pertenece el Reino de los Cielos…!

Los pequeños, por serlo!

Los niños, por serlo!

Recordamos la frase bíblica y la replanteamos: Como una persona con muchos años puede ser pequeña y puede ser niño a la vez?

Acaso es posible esto?

La condición de pequeño está relacionada con la dimensión que nosotros mismos nos damos, al considerar lo que podríamos llamar la importancia personal.

Si somos pequeños, seremos capaces de aproximarnos a la humildad que proclamó Jesús!

La condición de niño está relacionada con nuestro nuevo nacimiento en Cristo y en la necesidad de mantener esa condición espiritual.

No de ser infantiles, sino ser niños en nuestro interior!

He pensado cómo en un curso de idiomas, se puede encontrar un motivo para reflexionar sobre el Hijo del Hombre y sus enseñanzas?

Tal vez esto sea lo que se nos reclama a propósito de obrar como Jesús, pensar como Jesús!

Siempre el Salvador como centro de nuestros pensamientos, de nuestras oraciones, de nuestros hechos sirviendo a los demás.

Sería muy importante reflexionar sobre esta cuestión de ser pequeños y de ser niños. Cuando lo hice tuve la maravillosa percepción de un acercamiento a Jesús.

Poderoso por lo sencillo!

Aunque pueda parecer una locura, que importante sería que verdaderamente fuéramos pequeños y niños. A la vez!

Mateo 18:14

Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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speaking

QUIÉN LIMPIARÁ…?

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Es más que habitual que se nos exhorte a obrar ante cada situación, pensando en cómo lo haría Jesús.

Creo que de tanto usar este argumento lo hemos desvirtuado y ha pasado a ser, una fórmula más de un tipo de mensaje pretendidamente constructivo.

Si de verdad debiéramos obrar como el Hijo del Hombre, muchas de nuestras tradiciones cambiarían y de un modo rotundo.

Una de ellas sería la de especular con la forma de decir determinadas cosas, para tratar de hacerlas más suaves y más fáciles de asimilar por quienes las reciben.

Es decir: Tratamos que aquellas decisiones que son duras pero ineludibles, sean expresadas de una manera más atemperada, para que no resulten tan ásperas.

Ahora bien: Es así como obraría Jesús?

Rotundamente NO!

El Mesías nunca usó medias palabras ni las dulcificó. Cuando consideró que debía ser directo, lo hizo sin ninguna clase de contemplaciones.

Soy yo, el creyente de este tiempo, el que trata de que las palabras sean menos contundentes, menos claras y por tanto, corro el riesgo de que no sean todo lo eficaces que deberían ser.

Las congregaciones no son reuniones sociales!

Las congregaciones son constituidas por personas que debemos ser exhortadas, alentadas y también corregidas. Sin juzgar a nadie y siendo generosos con quienes se apartan de los mandatos del Supremo.

Si no procedemos como Jesús lo haría, estamos desvirtuando sus propias Palabras y las estamos convirtiendo en tristes remedos que no ayudan a nadie, salvo a la obra destructiva del enemigo.

Quién limpiará el templo como Jesús?

Mateo 21:12-13

Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas;

y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LA DECISION…!

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Todos los hombres podemos ejercer el libre albedrío, que nos permite decidir lo que nos parezca mejor o aquello que más esté en línea con nuestras convicciones.

Una alta responsabilidad y una alta carga sobre nuestros hombros, porque al ser un planteo estrictamente personal debemos asumir sin atenuantes todas sus consecuencias.

Esta cuestión siempre estuvo en mi ánimo cuando pensaba acerca de lo que significa la decisión de aceptar al Señor como mi Salvador.

Es mucho más que una declaración!

Supone el perdón de mis pecados al haberme arrepentido de haberlos cometido!

Pero, también he pensado, qué hubiera ocurrido de mí si hubiera tomado la decisión contraria?

En principio llevaría la más que pesada carga de mis pecados y mis iniquidades y la convicción de saber que he renunciado al Amor y a la Misericordia de Dios.

Pero hay más consecuencias!

Quién decide vivir todo el tiempo con sus errores y sus equivocaciones que derivaron en pecados, decide también ser responsables de ellos.

Y la conciencia no dejará de reclamarnos por todos ellos!

Creo en Dios y eso me lleva a ser agradecido por la Gracia recibida, del perdón y también de la seguridad de la Vida Eterna.

Es decir vivo sin la carga insoportable de mis hechos de maldad y vivo sin la pesada carga que agobia a quienes están llegando a mis años y piensan en su destino final.

Y ese final es demasiado serio como para no arrepentirnos, cuando todavía estamos a tiempo, de ejercer el libre albedrío en la dirección absolutamente correcta.

Juan 3:36

El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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precher chandler

PREDICAR…?

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Jesús nos mandó a llevar el Evangelio hasta los confines de la tierra…!

A toda persona…!

Pero, es lo que hacemos?

Qué es lo que predicamos, que Evangelio llevamos, a quienes lo brindamos?

Es necesario que cómo punto de inicio para una reflexión, hagamos un acto de sinceridad profunda, primero con nosotros mismos.

Más de una vez me he preguntado: Qué estoy predicando?

Estoy predicando la Verdad de Jesús o lo que personalmente interpreto como verdad?

Estoy predicando que Jesús es la Luz del mundo o estoy interpretando que es la luz de la qué nos habló el Hijo del Hombre?

Estoy predicando sobre el valor de la Sal que habló Jesús o de lo que creo que es la salda para el mundo?

Qué estoy predicando?

Es hora que seamos más que honestos y pensar, como intento hacerlo, acerca del valor de mis palabras confrontadas con la Palabra de Dios.

No basta con las buenas intenciones, debo ser fiel al mandato de Jesús, pero sin los condicionantes que como hombre me planteo.

No debo agradar a nadie!

No debo ser obsecuente con nadie!

No debo aceptar condiciones de nadie!

La Única fuente de inspiración la predicación debe ser el Espíritu!

No debo caer en el chantaje personal, de condicionar lo que supuestamente presento como mensaje, bajo el peso de mis intereses, de mis conveniencias o de mis necesidades.

Predicar como nos mandó Jesús, significa alejarnos del mundo y acercarnos al Reino!

Todo lo demás será un triste remedo de los fariseos, que decían una cosa y hacían otras.

1 Corintios 1:17

Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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