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REENCUENTRO

Quién se alejó de Dios, no debe tener ningún temor en volver hacia ÉL!

Podríamos poner como un sencillo ejemplo, cuando tomamos contacto con una persona que hace mucho que no vemos y con la que tuvimos una estrecha relación.

Se alegrará de vernos?

Podríamos tener la certeza de que sí, nos recibirá con entusiasmo porque hemos vuelto y porque nuevamente se abren las posibilidades de reanudar el diálogo…

Si pensamos que otro hombre o que otra mujer reaccionarán de esta manera, por qué no pensar lo mismo del Todopoderoso?

En este caso sí podemos tener la certeza, de que nadie se alegrará más que ÉL!

Esta seguridad se origina en que conoce nuestro corazón y comprenderá nuestros errores, nuestros fallos y aún nuestras rebeldías.

Lo importante es la actitud con la que volvamos a su lado!

Si somos sinceros, honrados con nosotros mismos, encontraremos nuevamente el refugio, el puerto seguro y el abrazo de Padre que recibe a su hijo.

Estos pensamientos se originaron en un comentario que un hermano me hizo, con relación a volver de donde no debió haber salido.

Estaba dominado por la incertidumbre y hasta con vergüenza, por haber sido débil y dejarse arrastrar por la cautivante corriente del mundo.

Jesús dijo que era la Puerta y que era el Pastor de todas sus ovejas!

No importa que hayamos abandonado el redil, lo que es más valioso es que hayamos comprendido que el mejor lugar para cada uno de nosotros, es estar bajo su Cuidado y su Autoridad.

Si estamos arrepentidos de verdad, volvamos con alegría, porque seremos recibidos como el hijo pródigo!

1 João 3:1

Vede quão grande amor nos tem concedido o Pai: que fôssemos chamados filhos de Deus. Por isso, o mundo não nos conhece, porque não conhece a ele.

1 Juan 3:1

Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.

Diego Acosta / Neide Ferreira

medico

CUIDARNOS…!

Al hablar de cuidarse, es importante distinguir la diferencia de conceptos que representan la egolatría y la mayordomía.

La vanidosa exaltación personal, no proviene de Dios, sino de la fatuidad del mundo y de nuestra aceptación de sus reglas y de sus demandas.

La mayordomía tiene relación con el mandato que nos dio el Supremo sobre toda la Creación, lo que significa que en ese mandato también estamos comprometidos personalmente con nuestro cuerpo.

Cuál es la razón para que esto sea así?

Somos Templos del Espíritu y por tanto debemos de cuidarlo y tenerlo limpio de todas las cosas que corrompen la relación con el Todopoderoso.

Es bueno tener en cuenta este mandamiento porque muchas veces lo olvidamos o lo dejamos de considerar envueltos como estamos, en el barullo ensordecedor de la vida cotidiana.

Cada vez que voy al médico, me recuerdo que soy mayordomo de mi propio cuerpo y tengo la responsabilidad de cuidarlo y por eso utilizo los servicios de un profesional.

También compro los remedios que me receta y trato de seguir las indicaciones que me dan para recuperar la salud.

Y como hacemos para cuidar nuestra salud espiritual?

Muy sencillo: Debemos dedicarle el mejor tiempo posible a la lectura de la Biblia, que no es otra cosa que lograr el conocimiento de Dios, tan indispensable para comprender su Majestad y para escucharlo cuando nos hable.

En esto consiste la mayordomía y lo debemos cumplir porque es un mandato irrevocable sobre la vida de cada uno de nosotros, que nos llamamos hijos de Dios.

Nunca lo olvidemos!

1 Corintios 4:2

PT –  Além disso,

        requer-se nos despenseiros que cada um se ache fiel.

ES – Ahora bien,

        se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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oprimido

ORACIÓN – Por la injusticia

Oremos por los que sufren injusticias!

Oremos por los prepotentes que oprimen a los débiles!

Oremos por quienes no tienen misericordia!

Oremos por los daños que causan son hacedores de

maldad!

Oremos por quienes sufren la voluntad de los poderosos!

Oremos por la Justicia del Todopoderoso!

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cumple4

UN AÑO MÁS…!

Cumplir años es una de las grandes constantes de la vida.

La cuestión radica en cómo nos comportamos frente al hecho de cumplir años, de recordar un nuevo aniversario.

Algunos lo miran con indiferencia, sea real o no,

Otros con apatía,

Otros con un cierto temor, porque la cuenta de los años se agranda y el final se acerca,

Otros con pánico, porque la certeza del ocaso se acrecienta,

Otros, con alegría porque se regocijan de haber cumplido un tiempo más de vida,

Otros se alegran porque pueden disfrutar de los primeros logros de la juventud,

Otros se apenan porque advierten que aquello que llamamos juventud es tan efímero como todo,

Y finalmente estamos los que tenemos un nuevo motivo de gozo en el Señor.

Que significa esto último?

Simplemente que tenemos una razón más para agradecer al Eterno, lo que ha hecho y lo que hará con cada uno de nosotros.

Personalmente tardé muchos años en comprender, que lo más importante de recordar un año más, no es otra cosa que tener gratitud en el corazón por habernos dado un tiempo más de vida.

Y lo que es más importante todavía, que ese año que pasamos y el que recibimos, tiene como propósito principal el Servir al Todopoderoso.

Es decir: Tenemos una poderosa razón para vivir!

No nos da temor el final ni todo lo que lo antecede, la pérdida de la juventud, la aparición de los síntomas de la vejez.

Aprendí, que las canas, que las arrugas, tienen el significado de haber vivido, dando gracias por todo y por tener ánimo para seguir sirviendo. 

Romanos 12:12

PT –  Alegrai-vos na esperança, sede pacientes na tribulação,

         perseverai na oração.

ES – Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación;

        constantes en la oración.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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OÍR A DIOS

Por sorprendente que resulte, este reclamo es del propio Dios!

Es el reclamo que Jehová formuló a los israelitas cuando fueron liberados de la esclavitud a la que estaban sometidos en Egipto.

Podríamos hacernos dos preguntas sobre el tema. Por qué Jehová les hacía esa reclamación y la otra, es para qué se las hacía?

La respuesta al por qué, es porque a pesar del tremendo milagro que habían recibido de ser liberados de las cargas de los egipcios, tomaban sus propias decisiones desoyendo los mandatos del Todopoderoso.

La respuesta al para qué, es para entender que les hubiera dado el Creador, si hubieran sido fieles a sus mandatos y lo hubieran escuchado.

Francamente esta situación se parece mucho a la de mi propia vida.

Cuántas veces me he negado a oír la Palabra de Dios?

Muchas y en todos los casos con duras consecuencias, lo que revela que la dureza del corazón no es solo es de los israelitas.

Y por las mismas razones, cuántas cosas me he perdido a causa de mi propia necedad, de no advertir que escuchando al Eterno, es cuando mi vida puede cambiar para bien.

El sabio Predicador nos enseña que la vida es una continua repetición de hechos y situaciones, que si por una vez los hubiéramos tenido en cuenta, nos hubiéramos librado de pesares y de afanes fallidos.

Cuando seré sabio para entender el mensaje de Dios?

Busco cada día acercar mi entendimiento y mi corazón, para vencer la dureza de mi cerviz y ser capaz de oír al Santo de Israel.

Salmo 81:11-12

ES – Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón;
Caminaron en sus propios consejos.

!!Oh, si me hubiera oído mi pueblo,
Si en mis caminos hubiera andado Israel!

PT  Pelo que eu os entreguei aos desejos do seu coração, e andaram segundo os seus próprios conselhos.  

Ah! Se o meu povo me tivesse ouvido!  Se Israel andasse nos meus caminhos!

Diego Acosta / Neide Ferreira

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SER AGRADECIDOS!

Los hombres enfrentamos momentos especialmente críticos y peligrosos en dos situaciones antagónicas y que sin embargo nos pueden llevar a las mismas decisiones.

Cuando estamos desolados por una situación que nos ha afectado profundamente, muchas veces podemos caer en el grave error de rebelarnos contra Dios.

Cuando no entendemos ni aceptamos lo ocurrido, cuando no lo concebimos desde nuestra humana perspectiva, podemos caer en la actitud de negar al Supremo y apartarlo de nuestra vida.

Lo opuesto sería cuando estamos en un grado de alegría cercano a la euforia, por un logro conseguido y que nos llevar a sentirnos más que poderosos.

En esas circunstancias también podemos caer en la grave tentación de sentirnos tan grandes, que hasta nos creemos en capacidad de igualarnos con el Eterno.

Tanto en un caso como en el otro, estamos poniendo en riesgo nuestra propia vida, puesto que estamos negando a quién es el Autor de nuestra existencia y también quién nos ha dado la Salvación y la Vida Eterna.

Es bueno reflexionar sobre estas circunstancias, porque nos debe guiar a los mayúsculos ejemplos que nos brinda la Palabra de Dios, con hombres que enfrentados a situaciones parecidas, obraron correctamente.

Uno de ellos es David, quién en los momentos más terribles de su vida o en aquellos otros en los que era riesgoso exaltarse con las conquistas, siempre agradeció a Jehová.

Siempre!

Nunca dudó de poner tanto sus tristezas como sus alegrías, delante del Señor, para agradecerlas, por considerarlas que siempre fueron el producto del Amor superior del Todopoderoso sobre su vida.

Este ejemplo nos debería servir para que en los momentos en que parece que el corazón se nos va a destrozar de dolor, agradezcamos al Señor por ello.

Aunque nuestra mente se resista, aunque nuestra lógica nos induzca a hacer lo contrario, agradezcamos al Poderoso de Israel por ese sufrimiento.

Nunca lo dejemos de hacer!

Del mismo modo que en el momento de la exaltación personal más grande, seamos humildes y coloquemos esas circunstancias delante del Creador, para agradecerlas de la manera más sincera.

Un corazón agradecido, siempre será grato a Dios!

Solamente así recibiremos su maravilloso Consuelo en la tribulación y su Sabiduría en la alegría!

Diego Acosta

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tempel

SERÁS PROSPERADO…!

En tiempos de doctrinas anti bíblicas relacionadas con la prosperidad, pareciera que debiéramos limitarnos en mencionar las bendiciones que existen sobre el tema.

Lo que evidentemente es diferente, es que lo hacemos sin convertirnos en mercaderes de la Palabra, ni en temerarios que se atreven a tergiversarla.

David, cuando llamó a su hijo para que edificara la Casa de Jehová, usó unas palabras preciosas: Entonces serás prosperado…!

Pero el Rey agregó el condicionante imprescindible para  ese anuncio: Salomón debía cumplir con los estatutos y decretos que Moisés recibió para el Pueblo de Israel.

Como aplicamos esta enseñanza en nuestra vida?

Como debo entender estas palabras de David para que me sean de edificación?

En su infinita Misericordia el Supremo, siempre nos Guía hacia el entendimiento de las cuestiones más profundas, para que nada quede oculto.

El Espíritu revela que la gran promesa que había sobre la vida de Salomón, estaba condicionada para todo el tiempo que cumpliera con sus obligaciones delante del Eterno.

Esto significa que mientras yo sea fiel, las promesas del Todopoderoso se mantendrán sobre mi vida. El día en que deje de serlo, la Mano Poderosa se puede apartar de mí.

Tremenda realidad que debo asumir para darle sentido a mi vida diaria, porque es así como debemos obrar. Un día y otro día, siendo fieles y obedientes al Mandato recibido para poder ser aptos para cumplir el Propósito para el que fuimos Creados.

Siendo como somos hijos del mismo Padre, sus promesas son para siempre!

Y su cumplimiento, también!

1 Crónicas 22:13

Entonces serás prosperado, si cuidares de poner por obra los estatutos y decretos que Jehová mandó a Moisés para Israel. Esfuérzate, pues, y cobra ánimo; no temas, ni desmayes.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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job

DIOS CORRIGE

El Libro de Job encierra enseñanzas grandiosas para la vida de los creyentes.

Una de ellas, es la de saber el alto significado que tiene el hecho de que Dios haya puesto sus ojos sobre nuestra vida, para corregirnos.

Solamente así entenderemos que se nos pueda considerar Bienaventurados, cuando estamos atravesando momentos difíciles, tremendos, como los que sufrió Job.

Es precisamente en esas circunstancias cuando debemos aferrarnos a esa convicción, de saber que todo lo que nos ocurre nos tiene por los principales beneficiados.

Dios no se complace con nuestro dolor!

Dios no se complace con nuestras dificultades!

Dios no se complace con nuestro sufrimiento!

Todo lo contrario!

Cada momento de tribulación en el que moldea nuestro ánimo, nuestro corazón, nuestra mente y nos hace mejores, nos acerca a esa Perfección a la que debemos aspirar.

Esta es la idea que Elifaz, el temanita, intentó trasladar a Job en medio de su cruel realidad y de la propia visión que tenía de todo lo que le había ocurrido.

El propósito final del Eterno con cada prueba a la que nos somete, es hacernos hombres y mujeres mejores, capaces de saber que en medio del sufrimiento, es cuando más debemos recurrir a la confianza puesta en ÉL.

Cuando pienso en Job, me recuerdo de algunos momentos de mi vida en los que parecía todo oscuro. Hasta que por fe me imaginaba el momento en el que la Luz resplandecería y me haría olvidar los momentos de tribulación.

En la hora de la adversidad, recordemos que somos Bienaventurados, aunque nuestra mente se niegue a aceptarlo.

Job 5:17

He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga;
Por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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noescuchar

SI ME OYERES…

noescuchar

 

El Supremo clama para que su gente lo escuche y por eso les recuerda como fueron sacados de  calamidades y fue aliviada la carga sobre sus hombros.

Pero el Eterno no consigue ser escuchado, porque los hombres y mujeres a quienes redimió de Egipto ahora han decidido caminar según sus propios consejos.

Sorprende todavía más cuando el propio Creador asegura que estaba dispuesto a sustentarlos con lo mejor del trigo y saciarlos con la miel de la peña.

Este impresionante momento de la historia de Israel, bien puede parecerse a algún tiempo de nuestra propia vida!

Si pensamos con detenimiento, también advertiremos que en algún momento, decidimos obrar según nuestras  opiniones, ignorando aquello que sabíamos que debíamos hacer.

En eso consiste no escuchar la voz del Hacedor!

Nos cegamos con nuestra propia sabiduría, nos encandilamos con nuestros pensamientos y nos enorgullecemos de nuestras capacidades.

Este tiempo tan tremendamente peligroso, es al que nos exponemos  a ser verdugos de nosotros mismos, porque nos alejamos de la Protección del Bendito y solo confiamos en la debilidad de nuestras manos para defendernos.

Aún sabiendo que Dios tiene su mirada de Amor sobre nosotros, persistimos en nuestra obstinación y nos negamos a seguir sus caminos.

Entonces utilizamos atajos y sendas erradas, que finalmente nos llevarán a los lugares no deseados, para luego reemprender el verdadero Camino, solo que maltrechos y malheridos por negarnos a escuchar al Todopoderoso.

Salmo 81:8

Oye, pueblo mío, y te amonestaré.
Israel, si me oyeres

Diego Acosta / Neide Ferreira

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confiar

NO ENTENDER…

confiar

Cuando no entiendo algo que ocurre, tengo la sensación de ser un poco ignorante, un poco torpe en mis pensamientos.

Principalmente cuando no entiendo algunas cosas de Dios!

Por qué ocurre esto?

Es una cuestión personal?

Esta situación de ninguna manera es algo que me afecta solamente a mí, puesto que he escuchado y he leído comentarios en la misma dirección.

Sabiendo esto es bueno interrogarse sobre los fundamentos de nuestra fe y los principios que la sustentan.

No resulta un poco osado pretender abarcar a Dios?

No resulta algo alejado de nuestras posibilidades tratar de interpretar sus decisiones?

Tal vez la respuesta afirmativa, sea el principio de llegar a una conclusión sobre la cuestión de entender lo que el Eterno hace o ha dispuesto.

Recuerdo que en una ocasión ante un hecho de dolorosa realidad de mi vida, me pregunté por qué ocurrían cosas como esas.

Y también recuerdo como lo único que recibí del Supremo fue su Consuelo!

No hubo ninguna respuesta ni nada que pudiera ser interpretado como tal. Solamente esa maravillosa e inolvidable percepción del Consuelo del Amor Superior.

Con el tiempo llegué a la conclusión que ese día en el que recibí el Consuelo, si me hubiera rebelado contra el Padre, no lo habría recibido, sencillamente porque mi corazón hubiera estado endurecido.

Creo que cuando no alcanzamos  a comprender las decisiones del Todopoderoso, lo único que nos cabe hacer es mantener nuestra confianza en ÉL, recordando que aunque nos duela, ÉL está en el control de todas las cosas.

Así como agradecemos las bendiciones, seamos sabios y aceptemos lo que nos hace gemir.

Proverbios 16:20

El entendido en la palabra hallará el bien,
Y el que confía en Jehová es bienaventurado.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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