Haciendo un ejercicio de imaginación pensaba si alguna vez se plantearon los discípulos de Jesús, que habían aprendido a lo largo de tres años junto a ÉL.
Ante esa ocasión única e irrepetible me pregunté que hubiera hecho en semejante situación?
Hubiera dejado pasar los días?
Hubiera sido capaz de comprender el maravilloso tiempo que estaba viviendo?
Hubiera dejado para otro momento aprender las enseñanzas del Hijo del Hombre?
No es lo mismo que ocurre con cada día de nuestra vida?
Que aprendimos ayer?
Y hoy?
El tiempo que pasa no lo podemos recuperar. Y si no aprendemos todos los días, mal podremos enseñar cuando el Espíritu nos mande hacerlo!
Deuteronômio 4:10
No dia em que estiveste perante o Senhor, teu Deus, em Horebe, o Senhor me disse: Ajunta-me este povo, e os farei ouvir as minhas palavras, e aprendê-las-ão, para me temerem todos os dias que na terra viverem, e as ensinarão a seus filhos.
Deuteronomio 4:10
El día que estuviste delante de Jehová tu Dios en Horeb, cuando Jehová me dijo: Reúneme el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos.
Cuando hablamos del Evangelio en el fondo de lo que estamos hablando es de Jesús, que fue su proclamador.
Por ello podemos decir, que el propio JESÚS DENUNCIA:
…A los mercaderes de su Palabra,
así como lo hizo en el Templo cuando expulsó a quienes lo profanaban con su comercio.
…A los hipócritas,
así como lo hizo con los propios discípulos cuando los acusó de algunas de sus actitudes contrarias a lo que ÉL mismo les enseñaba.
…A los tibios,
así como lo denunció a los miembros de la iglesia de Laodicea, a quienes anunció que Dios los vomitaría de su boca.
Ciertamente en los tiempos que corren hablar del Evangelio me resulta incómodo, porque el primero en ser perturbado soy yo mismo.
Porque en el nombre de la Misericordia, justifico todo, aún lo más injustificable, obrando como lo harían los fariseos y los escribas.
O defendiendo los supuestos derechos de los líderes, para tratar de sacar provecho de los débiles, en lugar de servirlos como vino a hacer el propio Jesús.
Acaso buscar ser servido no es lo contrario de lo que predicó el Hijo del Hombre?
Como puedo hablar de su Iglesia, si estoy más preocupado porque se la conozca por sus comodidades, en lugar de por el rigor de la Palabra que se expresa desde el púlpito?
Esta denuncia de Jesús es directa y sin atenuantes!
No puedo argumentar ni desconocimiento ni error en la interpretación, porque fue ÉL mismo quién se explicó a través de los Textos Sagrados.
La cuestión ahora, es cómo comportarme, sabiendo que sobre mí pesa una grave DENUNCIA del propio Jesús!
Marcos 10:45
ES – Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir,
y para dar su vida en rescate por muchos.
PT – Porque o Filho do Homem também não veio para ser servido,
mas para servir e dar a sua vida em resgate de muitos.
Cuando nos enfrentamos a situaciones que representan grandes cambios, circunstanciales o no, repercuten en nuestro interior.
La cuestión fundamental es la actitud que adoptamos frente a los acontecimientos que se proyectan hacia un futuro que nos es desconocido.
Nos preocupamos?
Nos atribulamos?
Nos perturbamos?
Todas estas preguntas están dirigidas a las actitudes que se originan en la visión mundana de la vida!
Podríamos decir que ante lo nuevo, la incertidumbre nos domina y altera hasta nuestro modo de pensar, simplemente porque no sabemos cómo obrar frente a lo que desconocemos.
Esta situación ha sido una constante en mi vida, hechos nuevos y reacciones desmedidas, desproporcionadas y la mayoría de las veces equivocadas.
Pero, todo cambió a partir del momento en que Jesús fue el eje central de mi existencia!
Lo que antes eran dudas tremendas, se convirtió en la sencilla y casi infantil confianza, de recordar a cada momento que el Señor está en el control de todo.
Puede parecer que se trata de una postura irresponsable o carente de toda lógica, pero la Confianza no responde a ningún cálculo o método establecido por la mente de los hombres.
Todo lo contrario. La Confianza desafía la mente humana y la trastorna hasta los confines de lo imprevisible y de lo sobrenatural.
Porque en definitiva, ante lo nuevo lo mejor que podemos hacer es tener una Confianza que exceda los límites del pensamiento y solo pueda ser aceptada por la fe de nuestro corazón.
No tengamos ningún miedo ante lo desconocido. Porque lo que no sabemos, está bajo la Autoridad Soberana del Eterno!
2 Corintios 5:17
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es;
las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
2 Coríntios 5:17
Assim que, se alguém está em Cristo, nova criatura é:
as coisas velhas já passaram; eis que tudo se fez novo.
Jesús siempre habló de manera categórica, para que podamos entender la importancia de sus mandatos.
Nunca se perdió en la vana palabrería que nos caracteriza, especialmente cuando se trata de cuestiones trascendentes.
Buscamos la manera de decir las cosas, con más suavidad, edulcoradas, se diría en términos coloquiales.
Esto revela que en la naturaleza humana prevalece más el sentido de la conveniencia o quizás el de la supervivencia, que la necesidad de transmitir mensajes claros y rotundos.
Pero Jesús habló con Autoridad y nos dio un mandato: VELAD!
Sin ninguna clase de adornos ni otros términos que puedan suavizar la gravedad de la situación, que exige que estemos atentos.
Este mandato tuvo vigencia en su Ministerio Terrenal y también en nuestros días, donde la maldad se enseñorea en la Tierra y en los hombres.
Cada día quedamos perplejos ante la infinita capacidad de la sociedad de perversiones inimaginables y lo que es peor, que las aceptamos con una dosis de fatalismo que resulta incompatible con nuestra condición de hijos de Dios.
Por qué ese fatalismo?
Simplemente porque nos avergonzamos del Evangelio y porque tenemos miedo de que la sociedad obre contra nosotros.
O porque tenemos miedo a que las fuerzas del mal vengan contra nosotros, por oponernos a sus obras que enfrentan el Poder de Dios.
Por eso debemos estar más que atentos, escudriñando cada frase, cada hecho. Debemos tener la actitud de VELAR en todos los momentos y en todas las circunstancias.
Sin temor y sin dudas. Es la única manera de enfrentar el mal y para que no nos afecten los hacedores de maldad.
Apocalipsis 3:3
PT – Lembra-te, pois, do que tens recebido e ouvido, e guarda-o, e arrepende-te. E, se não vigiares, virei sobre ti como um ladrão, e não saberás a que hora sobre ti virei.
ES – Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.
Esta tremenda pregunta la escuché a una mujer que comentaba el nacimiento de un niño con síntomas de no ser normal.
Como se responde a una persona atribulada por una situación de este tipo?
Los médicos no le habían avisado de cómo sería la criatura?
No lo sé, pero lo concreto era que la mujer reclamaba a Dios y en forma directa lo estaba llamando …imperfecto!
Fue necesario pedir ayuda al Espíritu Santo para recibir Sabiduría, para tener las palabras adecuadas ante una situación difícil.
La respuesta tardó varios días en llegar, seguramente para calmar mi propio ánimo que estaba doblemente afectado por el caso.
Por el niño y por su tía…!
Cuando la volví a encontrar era más que evidente que estaba sufriendo y que estaba desconsolada, sin encontrar razones que la ayudaran.
Con mucho cuidado fui explicando el argumento esencial: Nadie puede dudar de la Obra de Dios!
Por qué razón?
Porque ÉL es Perfecto!
Y todo lo que ocurre siempre está bajo su Autoridad, por tanto lo único que debemos de pedir es consuelo, fortaleza para enfrentar los hechos tal y como son.
Bastante tiempo después la volví a encontrar y era otra persona. Aquella mujer que tenía la mirada llorosa y cargada de resentimiento, era la imagen de la serenidad.
Sin que le preguntara nada, me dijo que el niño era una bendición para todos ellos, porque siendo como era había traído una hermosa enseñanza de una forma de alegría inimaginable.
Dijo ella: Ahora ya no pienso que Dios es imperfecto!
Yo tampoco, lo pienso!
Salmo 119:77
Vengan a mí tus misericordias, para que viva,
Porque tu ley es mi delicia.
Venham sobre mim as tuas misericórdias, para que viva,
El uso de nuestro tiempo forma parte también, de las responsabilidades que se originan en el mandato de la Mayordomía.
En su Ministerio Terrenal, Jesús nos dejó una grandiosa enseñanza con relación al significado de valorar el tiempo en cada día.
Más aún, nos enseñó a distinguir la diferencia entre lo que es lo importante y lo que es urgente!
Un buen ejemplo que nos debemos aplicar para que nuestra vida verdaderamente tenga una transformación, para liberarnos de las ataduras y los caprichos del mundo.
El Hijo del Hombre no perdió tiempo al convocar a los que luego serían sus discípulos. Simplemente les decía: Sígueme…!
Esta manera de proceder nos revela la importancia que tiene el no caer en el exceso de palabras, que bien podríamos llamar palabrería.
No por mucho hablar seremos más expresivos y se nos comprenderá mejor. Todo lo contrario: Quizás cuánto más hablemos menos se nos entenderá.
Cuando miro mis hechos cotidianos, percibo como perdemos el tiempo en cuestiones que no tienen la menor importancia y eso nos resta el margen que precisaríamos para dedicarnos a lo que sí lo tiene.
Las urgencias no se pueden convertir en un estilo de vida, ni tampoco son un buen método para lograr redimir nuestro tiempo.
Cada vez que postergamos algo importante porque tenemos una urgencia o creemos que la tenemos, estamos obrando en el sentido opuesto a lo que nos enseñó Jesús.
Seamos sabios y aprendamos de sus enseñanzas!
Seamos sabios y aprendamos a hacer lo que de verdad es importante y dejemos que las urgencias, sean satisfechas cuando llegue su momento. Nunca antes!
Efesios 5:15-16 – Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.
Efésios 5:15-16 – Portanto, vede prudentemente como andais, não como néscios, mas como sábios, remindo o tempo, porquanto os dias são maus.
Que diríamos si se nos preguntara que somos: Habladores o Hacedores de la Palabra?
Una pregunta directa debe tener respuesta categórica. En mi caso diría: habladores!
Y por qué respondemos de esta manera?
Porque sin darnos cuenta estamos obrando cada vez más como los fariseos.
Oramos para que se nos vea piadosos.
Ayunamos para que se nos considere casi santos.
Predicamos para que se nos valore exitosos.
Es decir, hacemos todo para que nos vean los hombres y muy poco, para que solamente nos vea Dios.
Buscamos la honra que nos conceden los iguales a nosotros y no la Honra verdadera, la que solamente concede el Eterno.
Y que consecuencias tienen estas actitudes?
Una nefasta: Que los recién iniciados en el camino de la fe, pueden confundirse tremendamente porque no verán en nuestras obras cosas muy diferentes que las que hayan visto en el mundo.
Siempre hubo y siempre habrá quién precisa hacerse notar, ser alguien, ser distinguido, ser homenajeado,
ser considerado un personaje.
De allí la importancia de nuestros comportamientos, para no ser piedra de tropiezo para nadie, para que quienes están dando los primeros pasos en pos de Jesús, entiendan que cada uno tendrá su paga.
Los fariseos la tuvieron y la seguirán teniendo: En sus obras está la recompensa, solamente cosa de hombres. Y habrá quienes recibirán el presente de la Vida Eterna.
Es por eso que todos los días intento dejar de ser un hablador de la Palabra, para ser un Hacedor!
Y hacedor significa, que con mis hechos debo ser más elocuente que con lo que sale de mi boca!
Mateus 23:13 – Mas ai de vós, escribas e fariseus, hipócritas! Pois que fechais aos homens o Reino dos céus; e nem vós entrais, nem deixais entrar aos que estão entrando.
Mateo 23:13 – Mas !!ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.
Es una inquietante pregunta, porque a veces me incluyo dentro de este grupo de personas, que tienen la facilidad de dudar, particularmente sobre Dios.
Por sorprendente que resulte, somos capaces de creer en relatos que se remontan a lejanos tiempos del pasado y que deberíamos considerar con una cierta reserva.
Acaso existieron determinados personajes?
O sus hechos?
O sus conquistas o sus derrotas?
O los lugares que visitaron y hasta donde murieron?
Pero generalmente los damos por ciertos, aún cuando los márgenes para la duda son mayores que lo razonables en cuanto a la seguridad histórica.
Lo mismo sucede con una teoría que muchos dan por válida, ignorando lo esencial: Ninguna teoría es cierta hasta que no se convierta en ley.
No obstante, sin ninguna clase de rigor consideramos válidos hechos y personajes y también teorías, que deben ser comprobados o demostrados.
Pero con Dios todo es diferente!
En el fondo, muchas veces he pensado que se trata de una manera de no aceptar su existencia, porque significaría que tendríamos que rendirnos ante su Grandeza y Majestad.
Somos capaces de adorar a cualquier tipo de ídolos, incluso personas carnales como nosotros, pero no aceptamos que fuimos Creados y tenemos la Vida por el Dios que negamos.
Lo más triste es que un incrédulo tal vez termine sus días viviendo en una duda que no será capaz de admitir, pero que en el momento final precise aclarar desesperadamente.
Pido perdón por mis dudas y clamo por los que niegan lo Único Verdadero.
João 5:44 – Como podeis vós crer, recebendo honra uns dos outros
e não buscando a honra que vem só de Deus?
Juan 5:44 – ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de
los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?
Quienes se permiten negar la existencia de Dios, utilizan un razonamiento que es una auténtica forma del autoengaño.
Dicen: Si Dios existe, por qué hay tanta maldad en el mundo? Por qué ocurren tantas cosas terribles?
La respuesta es dramáticamente sencilla: La maldad del mundo existe por la maldad de los hombres, que niegan con sus hechos al propio Dios.
Es decir: El mal existe por lo que es natural en la especie, desafiando con hechos brutales lo dispuesto por el Eterno como normas de vida para los hombres.
Cuando escucho estas preguntas, inmediatamente oro pidiendo al Supremo que tenga Misericordia de esas vidas, que reniegan de su existencia, condenándose al castigo eterno.
Creo que también debo orar por quienes prestan sus oídos y por tanto su atención a estos argumentos y los repiten sin tener en consideración que haciendo esto, exhiben su propia maldad.
Quienes nos llamamos hijos de Dios con toda seguridad nos enfrentaremos a dramáticas quejas, con relación a lo que se considera la inexistencia o la maldad del Supremo.
Y las respuestas deben estar llenas del Amor que se derramó sobre nuestras vidas, para que nuestras palabras sean de auténtico consuelo y no motivo de discusiones inútiles.
Preocuparnos por quienes niegan a Dios, es una de las maneras que tenemos de predicar el Evangelio como nos mandó Jesús!
Cada mensaje de nuestra boca, también tiene que estar acompañado por la oración para que el Espíritu obre en cada vida.
Solamente así y no con discusiones calmaremos los corazones dolidos y las mentes acusadoras.
Romanos 1:20-21
ES – Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.
Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.
PT – Porque as suas coisas invisíveis, desde a criação do mundo, tanto o seu eterno poder como a sua divindade, se entendem e claramente se veem pelas coisas que estão criadas, para que eles fiquem inescusáveis;
Porquanto, tendo conhecido a Deus, não o glorificaram como Deus, nem lhe deram graças; antes, em seus discursos se desvaneceram, e o seu coração insensato se obscureceu.