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LA DECISION…!

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Todos los hombres podemos ejercer el libre albedrío, que nos permite decidir lo que nos parezca mejor o aquello que más esté en línea con nuestras convicciones.

Una alta responsabilidad y una alta carga sobre nuestros hombros, porque al ser un planteo estrictamente personal debemos asumir sin atenuantes todas sus consecuencias.

Esta cuestión siempre estuvo en mi ánimo cuando pensaba acerca de lo que significa la decisión de aceptar al Señor como mi Salvador.

Es mucho más que una declaración!

Supone el perdón de mis pecados al haberme arrepentido de haberlos cometido!

Pero, también he pensado, qué hubiera ocurrido de mí si hubiera tomado la decisión contraria?

En principio llevaría la más que pesada carga de mis pecados y mis iniquidades y la convicción de saber que he renunciado al Amor y a la Misericordia de Dios.

Pero hay más consecuencias!

Quién decide vivir todo el tiempo con sus errores y sus equivocaciones que derivaron en pecados, decide también ser responsables de ellos.

Y la conciencia no dejará de reclamarnos por todos ellos!

Creo en Dios y eso me lleva a ser agradecido por la Gracia recibida, del perdón y también de la seguridad de la Vida Eterna.

Es decir vivo sin la carga insoportable de mis hechos de maldad y vivo sin la pesada carga que agobia a quienes están llegando a mis años y piensan en su destino final.

Y ese final es demasiado serio como para no arrepentirnos, cuando todavía estamos a tiempo, de ejercer el libre albedrío en la dirección absolutamente correcta.

Juan 3:36

El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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ECONOMIZAR E DESPERDIÇAR pt

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As pessoas que, como eu, estamos vivendo os tempos finais da própria existência, temos tempo para analisar quilo que fizemos e o que deixamos de fazer.

Pensar sobre o pouco que fizemos certo e o muito que fizemos errado.

Eu, como quase todas as pessoas, um dia dei valor ao dinheiro e, a partir daí, todas as minhas preocupações se focalizaram em ter mais e guardar tudo o que pudesse.

O grande preço que estava pagando por isso – ignorei totalmente. Estava desperdiçando meu tempo em uma coisa que não tem o menor valor, exceto de usá-lo o necessário para viver.

Foi assim que muitos anos da minha vida foram investidos assim, desse jeito errado e desde essa perspectiva mesquinha – para dar valor ao dinheiro, tirei daquilo que realmente tinha e tem importância.

Em outras palavras: tentei economizar no que não devia e desperdicei loucamente o que deveria ter administrado com sabedoria.

É o dilema da nossa era: vamos em busca do dinheiro a qualquer tempo e desperdiçamos a única coisa valiosa que os seres humanos têm: o tempo!

É incrível como um afinal chegamos à conclusão de que, do mesmo jeito que temos o dinheiro, um dia o perdemos e mais tarde até podemos recuperá-lo.

Mas o tempo, esse escasso período de vida que nós, os humanos, temos, NUNCA poderemos recuperar!

Como sempre estamos em tempo de aprender, portanto, aprendamos!

A única coisa valiosa que temos e que deveríamos conversar e administrar com a máxima sabedoria é o nosso tempo de vida – aquele que dedicamos a Deus, nossa família e à Igreja no sentido que Jesus expressou.

Não desperdicemos a única coisa que temos de verdade!

 

Salmos 103:15-16

 Porque o homem, são seus dias como a erva;
como a flor do campo, assim floresce;

pois, passando por ela o vento, logo se vai,
e o seu lugar não conhece mais.

Diego Acosta / Salma Ferreira

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AHORRAR Y MALGASTAR

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Los que vivimos los tiempos finales de la existencia, tenemos calma para analizar lo que hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer.

Sobre lo poco que hicimos bien y sobre lo mucho que obramos mal.

Como casi todas las personas, un día le concedí valor al dinero y a partir de entonces centré todos mis afanes en tenerlo y en la medida de lo posible de atesorarlo.

El gran precio que estaba pagando, yo lo ignoraba por completo. Estaba malgastando mi tiempo en algo que no tiene el menor valor, como no sea de aquel que precisamos para vivir.

Así fue que invertí muchos años de mi vida, desde esa errada y mezquina perspectiva. Dándole valor al dinero, se lo resté de lo que verdaderamente tenía y tiene importancia.

Para expresarlo de otra manera: Busqué ahorrar en lo que no debía y malgasté alocadamente lo que si debía administrar con sabiduría.

Es el dilema de nuestro tiempo: Buscamos el dinero a cualquier precio, malgastando lo único valioso que tenemos los humanos: El tiempo!

Es sorprendente como un día nos podemos dar cuenta que el dinero así como lo tenemos, otro lo perdemos y luego lo podemos volver a recuperar.

Pero el tiempo, este escaso período de vida que tenemos los humanos, no lo podemos recuperar NUNCA!

Como siempre estamos a tiempo de aprender: Aprendamos!

Lo único valioso que tenemos y que debemos preservar y administrar con la máxima Sabiduría, es nuestro tiempo de vida.

El que le dedicamos a Dios, a nuestra familia y a la Iglesia, en el sentido de servir como lo expresó Jesús.

No malgastemos lo único que de verdad tenemos!

Salmo 103:15-16

El hombre, como la hierba son sus días;
Florece como la flor del campo,

Que pasó el viento por ella, y pereció,
y su lugar no la conocerá más.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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EL JOVEN RICO

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Un hermano comentaba su sorpresa y desasosiego luego de haber leído la historia de Jesús con el joven rico que deseaba heredar la vida eterna.

Decía: Por qué si alguien tiene posesiones debe venderlas, si en el mundo celestial no cuentan las riquezas?

Que haría el joven rico con sus posesiones en el Reino de los Cielos? Como no le servirían de nada, para qué tendría que venderlas?

Y reflexionó: Tal vez por eso se fue triste y afligido tras haber conversado con Jesús. Además, lo más probable es que no hubiera vendido lo que tenía.

Me resultó sorprendente el argumento y pensé mucho en las palabras del hermano. Y una de las conclusiones a las que llegué, fue cómo pueden resultar de diferentes las opiniones sobre la lectura de un mismo asunto.

Tampoco esto es algo novedoso, pero tratándose la Palabra de Dios, no cabe ninguna duda que deberíamos tener pensamientos más centrados en el propio Texto.

No volví a ver al hermano que había planteado el tema, pero más de una vez pensé que le diría si lo encontrara y volvía a surgir la historia del joven rico.

Creo que le diría que quién tiene el afán del dinero en su corazón, cualquiera que sea la magnitud de sus posesiones, probablemente obraría como el joven de la historia.

Nadie que tenga el dinero en su corazón, puede tener espacio en su interior para que el Espíritu pueda obrar el milagro del arrepentimiento y recibir el perdón.

Nadie!

Por tanto tengo la certeza que la cuestión no es la dureza con la que habló Jesús sino la dureza del corazón de quién lo escuchó.

Marcos 10:21

Jesús le miró y sintió afecto por él, y le dijo: Una cosa te falta; anda, vende cuanto tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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PREDICAR…?

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Jesús nos mandó a llevar el Evangelio hasta los confines de la tierra…!

A toda persona…!

Pero, es lo que hacemos?

Qué es lo que predicamos, que Evangelio llevamos, a quienes lo brindamos?

Es necesario que cómo punto de inicio para una reflexión, hagamos un acto de sinceridad profunda, primero con nosotros mismos.

Más de una vez me he preguntado: Qué estoy predicando?

Estoy predicando la Verdad de Jesús o lo que personalmente interpreto como verdad?

Estoy predicando que Jesús es la Luz del mundo o estoy interpretando que es la luz de la qué nos habló el Hijo del Hombre?

Estoy predicando sobre el valor de la Sal que habló Jesús o de lo que creo que es la salda para el mundo?

Qué estoy predicando?

Es hora que seamos más que honestos y pensar, como intento hacerlo, acerca del valor de mis palabras confrontadas con la Palabra de Dios.

No basta con las buenas intenciones, debo ser fiel al mandato de Jesús, pero sin los condicionantes que como hombre me planteo.

No debo agradar a nadie!

No debo ser obsecuente con nadie!

No debo aceptar condiciones de nadie!

La Única fuente de inspiración la predicación debe ser el Espíritu!

No debo caer en el chantaje personal, de condicionar lo que supuestamente presento como mensaje, bajo el peso de mis intereses, de mis conveniencias o de mis necesidades.

Predicar como nos mandó Jesús, significa alejarnos del mundo y acercarnos al Reino!

Todo lo demás será un triste remedo de los fariseos, que decían una cosa y hacían otras.

1 Corintios 1:17

Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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COMPRENSIÓN…?

 

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La vez que se utiliza esta palabra en la Biblia, está relacionada con la actitud de los habitantes de Jerusalén para ser fieles a las leyes entregadas a Moisés y para cumplir todo lo demandado por Jehová.

Esta referencia obligada a la Palabra del Señor, está relacionada con la utilización del término comprensión relacionado con los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Llama poderosamente como una parte de la iglesia utiliza una palabra para justificar las uniones entre homosexuales, utilizando el mismo término que los judíos utilizaron para seguir los mandatos del Eterno.

Evidentemente hay algo que está mal. Muy mal!

Lo más grave es que comprensión es una expresión que llama poderosamente la atención de quienes viven desaprensivamente su vida cristiana.

Puede ser una decisión de hombres basada en la comprensión, dar en casamiento a personas del mismo sexo?

Categóricamente NO.

Y sin embargo algunas iglesias dejan este tema librado a la comprensión de quienes tienen esa responsabilidad, con el agregado de que no provoquen divisiones en sus congregaciones.

Esto es lo grave!

La cuestión de la homosexualidad en cualquiera de sus formas, no es un tema de discusión, ni de análisis y mucho menos de comprensión.

La Palabra de Dios es definitva!

Debemos tener siempre presente que la relación con el Soberano se basa en el principio fundamental de la Obediencia.

Dejar librado a la comprensión y a la interpretación de los líderes cuestiones fundamentales vinculadas con la Obediencia al Omnipotente, es abrir un debate que no tiene otro nombre y otro significado que la rebeldía.

Esta gran cuestión deberá ser asumida, inexorablemente, el Día del Juicio!

Nehemías 10:28-29

Y el resto del pueblo, los sacerdotes, levitas, porteros y cantores, los sirvientes del templo, y todos los que se habían apartado de los pueblos de las tierras a la ley de Dios, con sus mujeres, sus hijos e hijas, todo el que tenía comprensión y discernimiento,

 se reunieron con sus hermanos y sus principales, para protestar y jurar que andarían en la ley de Dios, que fue dada por Moisés siervo de Dios, y que guardarían y cumplirían todos los mandamientos, decretos y estatutos de Jehová nuestro Señor.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LA CALMA…

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Puede que cada uno de nosotros esté en condiciones de recordar aquellos momentos tormentosos, en los que súbitamente se produjo la calma.

Antes de ser creyente, pensaba que esos momentos eran fruto de mi capacidad, de mi habilidad para manejar situaciones complicadas.

Más aún: casi me había convencido que era un notable estratega resolviendo problemas y como resultado de ello, los tiempos difíciles pasaban rápidamente y sobrevenía el sosiego.

Vana es la condición humana al creer que puede ser capaz de semejantes obras, sin contar con otra cosa que la propia determinación.

Pero que ocurre verdaderamente con los tiempos tormentosos?

No son acaso el resultado de nuestras obras?

Si sembramos tempestades, vientos huracanados, que esperamos que ocurra?

Que lleguen suaves brisas que apenas agiten las copas de los árboles?

O la recia fuerza que incluso es capaz de abatir hasta los más majestuosos bosques?

Mucho nos engañamos cuando creemos que somos nosotros los capaces de controlar las grandes tormentas de nuestra vida.

Mucho me he engañado con esta cuestión!

Arrebato insensato: No preciso de nadie ni que persona alguna extienda su mano generosa para ayudarme!

Hasta que un día comprendí como es la realidad. Amarga comprobación para la vanidad y gloriosa revelación para el espíritu!

Solamente el Eterno puede ayudarnos por su Misericordia a superar las más violentas tempestades. Solamente Él puede apaciguar las fuerzas desatadas.

Por eso inclino humildemente mi corazón hasta su Majestad y pido perdón por la torpeza de mi soberbia.

Qué puedo hacer yo, si solamente soy un hombre?

Salmo 107:29

Cambia la tempestad en sosiego,
Y se apaciguan sus ondas.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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SIN NADA…!

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Sorprende como con el paso de los años, la cuestión del final comienza a tornarse en una realidad, en un pensamiento a veces preocupante, otra angustiante y otro reflexivo.

Me encuentro en este último apartado, esperando que cuando llegue mi final me encuentre con mis cuentas al día con el Creador.

De eso se trata: De cómo esperamos el final!

Y esto está relacionado con la forma en que hemos vivido, a qué cosas le dimos importancia y qué dejamos de lado por ser esclavos de nuestros afanes.

La Palabra de Dios es rotunda en explicarnos como debemos vivir!

Nos revela que es lo superfluo y que es lo importante, lo que verdaderamente tiene valor y aquello que solamente es producto de esa grave, gravísima enfermedad, que padecemos los humanos llamada vanidad.

Lo cierto es que si pensamos con objetividad, advertiremos que al mundo vinimos sin nada. Sin absolutamente nada.

Aunque alguno se engañe y diga que venimos con un pan bajo el brazo…Esta es mera palabrería!

Y así como vinimos sin nada, con nada nos iremos!

No habrá lugar en el momento del final, para nada que no sea nuestra relación con Dios, nuestra confianza en ÉL y nuestra certeza de que nos espera la Vida Eterna.

Todo lo demás, honra o deshonra, riqueza o pobreza, reconocimiento o ignorancia y todo aquello por lo que nos afanamos no cuenta para nada.

Nada tiene valor!

Me coloco delante de Dios y reconozco que lo único perdurable en mi vida, es aquello con lo que lo pude honrar, con la modestia de mis torpes hechos y con la fe que tengo en ÉL.

Sin nada, como vinimos, nos iremos!

Eclesiastés 1:11

No hay memoria de lo que precedió,

ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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MORAL2

LA DECADENCIA

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Puedo decir que todos los días me pregunto si formo parte de lo que ocurre en el mundo o verdaderamente soy un ciudadano del Reino.

Esta duda surge en mi ánimo como consecuencia de lo que veo, de lo que leo, de todo lo que parece ser la medida de los tiempos en que vivimos.

Recuerdo que en mi niñez había palabras que tenían un significado que ahora parece desvirtuado o literalmente dejado de lado.

Las personas que robaban eran ladrones…

Las personas que mentían eran mentirosos…

Los que engañaban eran estafadores…

Los amantes eran concubinos…

La lista es demasiado extensa como para continuarla, pero creo que ayuda a explicar por qué pienso que estamos viviendo una decadencia continua y que no llegará a su fin hasta el tiempo del Reino.

El exhibicionismo del cuerpo forma parte de una especie de gran mercado, donde todo está en oferta y donde todo se paga.

Lo mismo ocurre con la vida personal, que se muestra en toda su miseria también a cambio de dinero que se termina transformando en otra forma de notoriedad.

Puede que sorprenda que haya una reflexión sobre estas cuestiones, pero si leemos la Palabra de Dios con atención, percibiremos que es frente a estas cosas es que debemos ser ejemplares con nuestros hechos personales.

Las palabras parecen haber perdido su valor y también su eficacia. Frente a la decadencia del mundo, debemos mostrar que las normas del Eterno están totalmente vigentes y son respetadas por muchos.

Como hacerlo?

Hablando menos y mostrando más actitudes personales que reflejen a Jesús!

Mateo 16:26

Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Diego Acosta/ Neide Ferreira

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nada

QUÉ IMPORTA…?

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Reflexiones:

Qué importa?

La riqueza

La pobreza

La notoriedad

La grandeza

La pequeñez

Lo superfluo

Lo circunstancial

Lo superficial

Lo fatuo

El reconocimiento

Lo ignorado

El poder

La felicidad

La tristeza

El hablar

El callar

Lo que verdaderamente importa es la relación con Dios,

cumplir con lo mandamientos de Jesús

y ser hacedores de obras por fe!

1 Juan 2:16

Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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