El tono y el clima simpático y cordial de una canción de un coro gay de Estados Unidos, sorprende porque tiene una amenaza directa para convertir a nuestros hijos en homosexuales y a nuestras hijas en lesbianas. Diego Acosta – BLOG del TIEMPO
Los Juegos Olímpicos representan uno de los grandes espectáculos que se ofrecen cada cuatro años. Cinco en el que se está celebrando por causa de la peste.
El asombroso número de participantes y las cifras de los costos de organización, suponen nuevos records. Objetivo que para muchos atletas es el máximo anhelo.
Pensando en todas estas cuestiones, llegamos a la conclusión que el verdadero “espíritu Olímpico” que tanto se proclama, no está en ninguno de los elementos que hemos señalado.
Estaría, suponemos en el de los hombres y mujeres que llegaron anónimamente que se volverán en las mismas condiciones. Solo habrán cumplido con su sueño de haber participado y con la alegría de haber representado a su país.
Estos anónimos, saben perfectamente que no tienen en la práctica ni la más remota posibilidad de ganar, pero igual participan. Tal vez porque en ellos, está depositado el verdadero espíritu y no el gran negocio que aparenta ser.
Un coro gay de una ciudad de Estados Unidos, interpretó una canción cuyo estribillo anuncia que vendrán a convertir a nuestros hijos.
Y agrega que luego vendrán a convertirnos a nosotros, sus padres y por extensión a sus abuelos. Nos preguntamos: La letra de este coro, representa una amenaza?
En todo caso deberían confirmarlo las propias asociaciones que representan al colectivo gay o también desautorizarlo si no es una amenaza para quienes tenemos nuestra fe puesta en Dios.
Si fuera confirmado el apoyo al estribillo del coro gay, debemos pensar que hemos sido objeto de una amenaza pública que concierne a la familia y en especial a la familia cristiana.
Por tanto, estamos indefensos ante las amenazas de quienes se declaran homosexuales y buscan convertirnos?
En tiempos en los que resulta muy difícil discrepar con lo que opinan los colectivos que defienden las relaciones entre personas del mismo sexo, debemos estar alertas.
Para que nuestros hijos no sean convertidos en homosexuales o lesbianas y para que nosotros mismos, sus padres, tampoco lo seamos y nos apartemos del Dios Todopoderoso.
Ser fieles a los Mandatos de Dios es la base de nuestro Pacto con su Majestad infinita. Cuando somos infieles, afectamos a nuestro matrimonio, a nuestra familia y a la honra a nuestros padres. Diego Acosta – MENSAJE
Jesús al inspirar el Libro de Apocalipsis, incluyó a los cobardes y a los mentirosos, entre quienes sufrirán la segunda muerte, que no es otra cosa que el sufrimiento eterno. Diego Acosta – BLOG del TIEMPO
Por importantes o notables, valientes o extraordinarios que seamos los hombres, nunca llegaremos a alcanzar la Gloriosa Majestad del Eterno. Diego Acosta – MENSAJE
Mientras los negacionistas mantienen su postura de no aceptar que el calentamiento global existe y que todo es una maquinación siniestra o poco menos, están ocurriendo cosas.
Y no son otras que los aumentos desproporcionados de los niveles de calor en poblaciones de Estados Unidos y Canadá, como los que se están verificando en estos días.
La polémica revela hasta qué punto los hombres somos incapaces de asumir las responsabilidades de nuestros hechos contra la Tierra.
La contrapartida del calor, obviamente es el frío, que ha registrado marcas alarmantes en el norte de África, en lo que se conoce como África subsahariana.
Los modelos climáticos llevan al desconcierto a quienes deberían interpretarlos porque se están rompiendo los patrones de previsión.
Lo cierto y evidente, que los hombres estamos resultando pésimos Mayordomos del planeta en el que vivimos y la sociedad global está comenzando a sufrir las consecuencias.
En una iglesia evangélica americana los niños dos días a la semana oran por sus mayores, sus líderes, por el país. Un ejemplo maravilloso de como el Espíritu puede guiar a quienes buscan servir a Dios. Diego Acosta – BLOG del TIEMPO
El admirable mandato que recibió Salomón de su padre, para que levantara el Templo que se consagraría a Jehová, nos lleva a algunas reflexiones.
Si grandiosa era la obra física, no menos grandiosa resultó la obra espiritual, ya que el hijo de David debía prepararse para afrontar una responsabilidad de tan alto contenido.
El rey le dijo que no desmayara, que no temiera y que se esforzara, en el cumplimiento de la gran tarea que se le encomendaba.
Si llevamos este episodio a nuestra vida personal, también tenemos la alta responsabilidad de erigir el templo para el Espíritu Santo.
Solo que en este caso el templo somos nosotros mismos y de allí la necesidad de aspirar a ser dignos de semejante honor y también a ser íntegros en la cotidiana tarea de levantar el templo espiritual.
Por estas razones no debemos desmayar ante la adversidad ni ante los tropiezos, porque del mismo modo como Salomón tenía el respaldo de Jehová, tenemos sobre nosotros el del Espíritu.
1 Crónicas 24:13 Entonces serás prosperado, si cuidares de poner por obra
los estatutos y decretos que Jehová mandó a Moisés para Israel.
Esfuérzate, pues, y cobra ánimo; no temas, ni desmayes.
Mirando con atención la imagen de un anciano de 95 años, surgen varias cuestiones que tienen que ver con nosotros y no con él.
El anciano sigue predicando en Uganda, con una Biblia gastada el tiempo, pero adquiriendo un valor muy especial en sus manos.
Y no es porque alguien le pueda otorgar más valor a la Palabra de Dios, sino porque este hombre en su tremenda humildad, empequeñece a quienes solo somos militantes de la vana-gloria.
Y en este punto, nos preguntamos escucharíamos a este predicador?
Salvando las diferencias culturales, lo escucharíamos?
O tal vez antes se nos pasara por la cabeza la posibilidad de vestirlo, adecentarlo según nuestro modelo de decencia y de hacerlo creíble según nuestros parámetros.
Ante la visión de la imagen, resulta patético nuestro esfuerzo por comprender que este anciano está haciendo lo más importante que se pueda hacer en la vida: Cumplir con lo que nos mandó Jesús.
Llevar el Evangelio a todos los confines! Que Dios bendiga a este siervo ejemplar!