regalo inmerecido

REGALO INMERECIDO

DEVOCIONAL

Cuando cumplí dos años más que el medio siglo, hacía unos pocos días que había aceptado al Señor como mi Salvador y no sabía que sería el mejor regalo de aniversario que he recibido en toda mi vida.

Han pasado 27 años de ese domingo tan especial en el que por primera vez entré en una iglesia evangélica y sin comprender mucho lo que veía, sí supe con absoluta certeza que era lo que estaba deseando encontrar.

Es necesario el paso el tiempo para comprender como son los planes de Dios para cada uno de nosotros, porque difícilmente en  el momento en que ocurren los grandes acontecimientos no sabemos ni siquiera que están sucediendo.

Agradezco al Eterno por ese presente que sigue siendo maravilloso varios años después y también agradezco tener la posibilidad de entender lo que representa.

Nunca pensé en tener un regalo tan valioso sin merecerlo, por lo que humildemente le doy las gracias al Creador de todo.

2 Samuel 22:47
Viva Jehová, y bendita sea mi roca,
Y engrandecido sea el Dios de mi salvación.

Diego Acosta / Neide Ferreira

 

advertencia de laodicea

ADVERTENCIA DE LAODICEA

Hace alrededor de 1800 años Jesús
afirmó que los tibios serán vomitados de su boca
porque son hipócritas al seguirlo
y no le son fieles en su corazón.
Fríos o calientes pero nunca tibios.
DIego Acosta – MENSAJE

 

el viento

EL VIENTO

DEVOCIONAL

En su diálogo con Nicodemo, Jesús habló con relación a las cosas materiales y a las espirituales. Y nos dejó la idea de que quienes no entienden las cuestiones espirituales, de la carne son y pertenecen al mundo material y por tanto no pueden entrar en el Reino de Dios.

Y también habló del viento al que no vemos pero sí percibimos, sin saber de donde viene y ni a donde va, utilizando un ejemplo eficaz para quienes sabían griego, porque viento es similar a Espíritu en ese idioma.

Los que sí hemos nacido de nuevo, sabemos que a veces el Espíritu es como una suave brisa que mece las copas de los árboles y en otras, es como un viento recio que las agita y las hace estremecer provocando el ruido tan especial que se produce.

Cuando percibo que hay viento, me acuerdo de Jesús y del judío Nicodemo, porque muchas veces el Espíritu me ha hablado con un susurro casi inaudible y en otras, me ha estremecido con la fuerza de su intensidad.

Suave o recio, siempre me es bueno percibir la acción del Espíritu en mi vida!

Juan 3:8
El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido;
mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va;
así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Diego Acosta / Neide Ferreira